
Decibe no siente como propia la reforma educativa de Córdoba
Sorprendida: la ministra dijo que el gobernador radical tiró una bomba al presentar la propuesta que contempla el cierre de escuelas en la provincia mediterránea; dijo que está muy lejos de la ley federal.
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La ministra Susana Decibe admitió que la propuesta del gobernador de Córdoba para avanzar en la reforma del sistema educativo la tomó por sorpresa y aseguró que el controvertido proyecto provincial, que contempla el cierre de aulas y escuelas, "no tiene nada que ver con la aplicación de la ley federal de educación". En un visible intento por despegarse de la reforma encarada por el gobierno de Ramón Mestre, la ministra de Educación expresó, categórica, que "la experiencia de Córdoba confirma que el proceso debe ser gradual, requiere tiempo y concertaciones". Sin anestesia, asestó otro golpe al mandatario cordobés, al afirmar que "con su propuesta, Mestre tiró una bomba".
En una entrevista con La Nacion, a tres días del estallido de la comunidad cordobesa en contra del proyecto de reforma, Decibe dejó en claro sus discrepancias con la versión Córdoba de la transformación educativa, aunque transmitió una visión optimista sobre la marcha de los cambios educativos en el resto del país.
"Lo que pasó en Córdoba no es la aplicación de la ley federal de educación, que significa más escolaridad obligatoria", se atajó la ministra, ante la cuestionada reforma cordobesa, que el viernes reunió 60.000 voluntades para reclamar la revisión de los cambios.
Decibe insistió en que toda reforma que no refleje el mayor esfuerzo del Estado por crear infraestructura y recursos humanos para atraer más chicos a la escuela no constituye la aplicación de la ley federal de educación.
Inversiones y responsabilidades
En tren de desligarse de los reclamos a Mestre, la ministra afirmó que el gobierno nacional destinó este año alrededor de $8 millones para mejorar las condiciones de enseñanza en el distrito mediterráneo. "Invertimos $1 millón en reparaciones de las escuelas transferidas, $5 millones para obras de infraestructura, trabajos de ampliación y equipamiento de las aulas, y $2 millones para libros y materiales didácticos para las escuelas", expresó animada con los números.
Agregó que, "evidentemente cuando yo hablo de la ley federal, Mestre habla de otro tipo de decisiones".
Sostuvo, además, que la cartera educativa "tiene que ser el garante de que se aplique la ley federal, con las pautas de ampliación del servicio de enseñanza y la incorporación de nuevos contenidos". Dijo que es responsable, también, del monitoreo y de la ejecución de la capacitación docente.
-¿El Ministerio de Educación tiene mecanismos para evitar conflictos como el de Córdoba?
-Tiene la capacidad de reconocer o no la validez nacional de los títulos. No creo que en Córdoba se llegue a una situación de conflicto tan extrema, pero si la provincia seguía adelante con su propuesta podría haberse afectado ese reconocimiento o la financiación del proceso de transformación.
-¿La tomó por sorpresa la reforma anunciada por Mestre?
-Sí, totalmente. Fue una medida equivocada. Mestre pensó que iba a cambiar la escuela secundaria más aceleradamente, anticipando la reconversión del actual séptimo grado. Se emparenta con la estructura de la ley federal, pero está aplicando otra reforma, porque los nuevos contenidos todavía no están desarrollados en ningún diseño curricular (programas de estudio).
El poder de la iniciativa
Al explicar el revés de la reforma cordobesa, Decibe sostuvo que la provincia intentó aplicar en el nuevo séptimo grado la misma propuesta educativa que tenía hasta ahora el primer año de la escuela secundaria que él quería cambiar.
-¿Usted advierte si en otras provincias puedan producirse conflictos similares?
-No. En general, se está trabajando con mucha conciencia de la complejidad de la reforma y de la conveniencia de un avance gradual.
-¿Lo sucedido en Córdoba revela una pérdida de iniciativa del Ministerio de Educación en el proceso de reforma?
-No hay que olvidar que estamos en un país federal. La gestión directa de las escuelas está en manos de las provincias. Hay un espacio de concertación y una garantía última del Estado nacional en la calidad de la oferta educativa y del acceso al sistema de enseñanza.
-¿Usted no está al frente de un ministerio sin escuelas?
-No. Encabezo un ministerio para todas las escuelas.

