Destinos errantes
VIDAS DE MENTIRA Por Lilia Lardone-(Alción Editora)-94 páginas-($ 13)
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¿Cuál es el límite entre la realidad y la ficción novelesca, entre lo verosímil y la verdad? ¿Qué separa a las "vidas auténticas" de las "vidas de mentira"? No hay, entre ambas dimensiones, otra solución de continuidad que la impuesta por los prejuicios y los superficiales encasillamientos, parecen decirnos estos relatos. En sus espacios comunes y rutinarios (viejas casas, colectivos, departamentos, un patio), se desarrollan dramas insospechables, crecen, como flores carnívoras, pasiones que devoran toda "normalidad", sin que el mundo externo -indiferente o inaudible- comprenda, en su escandalosa magnitud, la intimidad de sus sujetos solitarios. Todos ellos (hasta el ególatra vociferante de "Albornoz") se hallan, en definitiva, unidos por una común experiencia de abandono, perplejidad, desamparo. O por la violencia (y a veces la perversidad) de deseos que no se pueden exponer a la luz del día.
Dos varones, profundamente ligados a sus madres, se han quedado solos luego de la muerte de éstas. Uno de ellos intenta olvidar su soledad con la oscura fascinación erótica que le inspira una fiera a la que tiene alojada, como una mascota doméstica, en el patio de su casa. Otro ocupa él mismo el lugar de su madre en las tareas cotidianas y acecha, con la furia de quien se siente traicionado, al padre, que tiene amores con una joven.
Los retratos de mujeres ("Ni qué decirle", "La fresca oscuridad") no son menos memorables. Heroínas pasivas, que sufren durante años el maltrato de hombres abusivos, deciden, en un viraje sorprendente, realizar el único gesto que no se espera de ellas: quiebran, con la agresiva sexualidad o con la muerte, sus cadenas obstinadas.
Hábil tejido de monólogos secretos, contrapunto de miradas ocultas, de voces en sordina, Vidas de mentira logra articular, con la verdad propia de la buena literatura, un intenso y conmovedor contraste entre los desbordados sentimientos y el cerco que los mínimos contextos de la existencia imponen a los individuos.
Lilia Lardone (Córdoba, 1941) publicó obras para niños y jóvenes (una de ellas premiada en Colombia), el ensayo Poesía de infancia y la novela Puertas adentro .
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