
Domando la culpa, revólver en mano
Una muestra del IVAM rescata la figura burlona y delirante de Alfred Jarry, el creador de Ubú y la patafísica
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La irreverencia, la gracia, el desparpajo y la belleza se alternan y se superponen en la exposición que el IVAM (España) le consagra a Alfred Jarry (1873-1907), el creador de Ubú y de la patafísica, el escritor que deslumbró a los dadaístas y a los surrealistas con aquel personaje desopilante y profético, tirano grosero, estúpido y vulgar de un país imaginario. En una de las vitrinas de la muestra, se puede ver la primera edición de Ubu Roi (1869), la obra más conocida e influyente de Jarry. La pieza se estrenó en el Théâtre de l´Oeuvre en 1896 y provocó un escándalo. La atmósfera delicuescente de la Belle Epoque, en la que triunfaban las canciones exquisitas de Reynaldo Hahn, no era la más propicia para aplaudir y comprender los desbordes de Ubú, ese ser que se complacía en aniquilar los sentimientos nobles, la solidaridad y hasta la culpa. Ubú anticipó los peores excesos de los totalitarismos del sigloXX, la irracionalidad profunda, irrefrenable e imbécil de los dictadores de izquierda y de derecha.
Ubu Roi se volvió a representar antes de que terminara el siglo XIX, en 1898, en el Théâtre des Pantins. Los personajes fueron interpretados por marionetas, en vez de actores. En ese sentido, Jarry siguió las enseñanzas del simbolista Charles Filiger. Este le había dicho que las marionetas eran los mejores actores.
El espíritu corrosivo y antiburgués de Jarry alcanzó una de sus expresiones más acabadas en lo que él llamó la "patafísica". Según sus irónicas palabras, la patafísica "era la ciencia que se añade a la metafísica, bien sea en sí misma, bien sea fuera de sí misma, y se extiende más allá de ésta, tan lejos como ésta se encuentra de la física... La patafísica es la ciencia de lo particular que se interesa por las reglas que rigen las excepciones".
La vida de Jarry aparece ilustrada en la exposición por revistas, grabados, pinturas, esculturas, fotografías y cartas. El padre de Ubú estuvo muy vinculado con los nabis , con Edouard Vuillard y con Pierre Bonnard, que lo ayudó en la creación de un teatro de títeres.
Ubú era un ser ideal para inspirar a los artistas plásticos. Picasso, Rouault, Miró, Victor Brauner, Max Ernst, Dubuffet, Roberto Matta, Pierre Alechinsky, David Hockney y los futuristas brindaron numerosas versiones de aquel personaje exuberante.
En la exposición, hay numerosos retratos de Jarry, entre los que se incluye un autorretrato, además de partituras musicales. El alma teatral de Jarry lo llevó a crear óperas burlescas con música de Claude Terrasse.
Toda creación tiene elementos autobiográficos. Varias de las "hazañas" de Ubú son el eco de episodios reales vividos por Jarry. Por ejemplo, después de una visita al circo Bostock, el escritor pretendió convencer a los peatones de que era un domador consumado.Como prueba, empuñaba un revólver con el que apuntaba a los transeúntes. En otra ocasion, disparó contra el escultor Manolo que, según Jarry, le había hecho propuestas deshonestas: como si el honor le hubiera preocupado mucho al patafísico. Aunque, bien pensado, el honor, ¿no resulta hoy un delirio metafísico, una pesadilla de la razón? ¿Quiénes, en qué época, vivieron de acuerdo con el honor?

