
Efervescencia intelectual
1 minuto de lectura'
Revista Crisis (1973-1976)
Por María Sonderéguer (compiladora)
Universidad Nacional de Quilmes/592 páginas/$ 70
Con una permanencia ciertamente más fugaz que la de los libros, algunas revistas culturales argentinas conservan, empero, el testimonio fresco de las discusiones intelectuales que marcaron una época, discusiones que acompañaron el surgimiento de una nueva literatura o que torcieron para siempre la manera de leer los libros del pasado y del presente. La antología de la revista Crisis , compilada y presentada por la investigadora María Sonderéguer, permite conocer algunos momentos clave de esta publicación en la que confluyeron, de manera heterogénea, temas centrales para el campo cultural de la década del 70 en la Argentina.
Surgida en mayo de 1973, la revista se publicó mensualmente a lo largo de cuarenta números, hasta agosto de 1976, cuando decidió interrumpir su salida debido a las medidas de censura de la dictadura militar. Dirigida por Eduardo Galeano, Crisis no publicó ningún manifiesto en su número inicial, aunque su temario, el perfil de los colaboradores y la identificable construcción de un "nosotros" diagramaron por sí solos el claro programa político, estético y cultural de la revista, su evidente voluntad de polemizar con las versiones imperantes de la tradición nacional, la historia política y literaria, la noción misma de arte y los presupuestos que moldeaban la figura del intelectual. Con todo, al cumplir el primer año, Crisis plasmó en el artículo "Al lector" gran parte de sus ambiciones: "La revista es lo que su contenido dice que es: un vehículo de difusión y conquista de una identidad nacional y latinoamericana que quiere ser útil en el marco mayor de las luchas de liberación".
La cuestión de la identidad nacional, en permanente proyección hacia lo latinoamericano, fue, en efecto, uno de los ejes centrales de su producción. Para Crisis urgía una revisión del pasado que se desembarazara de los prismas liberales y "extranjerizantes" que imperaban hasta el momento, y que pudiera presentar una relectura de la historia en clave "auténticamente" nacional y popular. Como señala Sonderéguer, "la revista funda su legitimidad cultural sobre un reenvío al pasado que confiere sentido a las pugnas del presente", de manera tal que " revisión y revolución" se convierten en la dupla que organiza el programa estético-ideológico de la revista. Es así como en la primera parte de esta antología, "Lecturas de la historia", aparecen algunos textos representativos de su línea revisionista.
En el plano del arte y de la comunicación masiva, también es clara la propuesta de Crisis : "Una redefinición de las jerarquías simbólicas en la concepción de la cultura que pretende integrar el romancero popular, las telenovelas o el ´teatro del oprimido , con la narrativa, el cine o el teatro ´cultos ". La reconsideración de los géneros "menores" en literatura, como el policial (Lafforgue/Rivera) o la novela sentimental (Erhart), y la reflexión sobre el escritor latinoamericano y la revolución (Benedetti) son algunos de los temas que se exhiben en la segunda parte del tomo, titulada "Comunicación y cultura popular". Finalmente, en la tercera y última parte, "Semblanzas y modelos", se incluye una serie de valiosas entrevistas a escritores (Cortázar, Conti, Moyano, Borges) y otros textos que puntualizan el perfil individual de los artistas.
Aunque toda selección implica pérdidas y ganancias, Revista Crisis (1973-1976). Del intelectual comprometido al intelectual revolucionario presenta eficazmente la acción y los propósitos de la publicación y, con ello, permite al lector volver a sumergirse en el lenguaje y la efervescencia con que un grupo de intelectuales se propuso pensar su pasado y su presente.
© LA NACION



