
El británico Pinter ganó el Nobel de Literatura
Hubo generalizados elogios a la decisión
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El dramaturgo y poeta británico Harold Pinter, de 75 años, uno de los grandes nombres del teatro dramático de la segunda mitad del siglo XX, obtuvo ayer el Premio Nobel de Literatura, dotado de 1,3 millones de dólares, que recibirá el 10 de diciembre en Estocolmo.
En los fundamentos de su decisión, la Academia Sueca destacó que la obra de Pinter tiene el mérito de “descubrir el precipicio que hay detrás de los balbuceos cotidianos y que irrumpe en los espacios cerrados de la opresión”.
La noticia fue recibida con beneplácito por escritores de todo el mundo –también de la Argentina– y por dirigentes políticos como el checo Vaclav Havel y el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. Las pocas objeciones procedieron ayer de Suecia, en cuyas capillas intelectuales Pinter no entraba en los pronósticos. También se mostraron sorprendidos algunos críticos alemanes.
Conmovido y consternado, según declaró poco después del anuncio en su casa del este de Londres, Pinter -quien cumplió 75 años el lunes último- recibió la noticia 15 minutos antes del mediodía en Estocolmo. A las 12 (eran las 8 en la Argentina), el presidente de la Academia Sueca, Horace Engdahl, dio a conocer el fallo de los 18 miembros.
Engdahl precisó que Pinter es "el más destacado representante del drama inglés de la segunda mitad del siglo XX". Señaló que el dramaturgo británico "crea situaciones dramáticas a partir de conversaciones cotidianas, que para nosotros ponen en evidencia la existencia humana de una manera única. La continuidad de su obra es destacable".
Para celebrar la noticia, Pinter -el décimo autor británico y el decimocuarto dramaturgo que recibe el Nobel desde 1901- bebió una copa de champagne con su actual esposa, la historiadora y escritora lady Antonia Fraser.
Harold Pinter, un renovador del teatro en los años 60 y 70 y creador de una vanguardia conocida como "el teatro del absurdo", dejó la dramaturgia a comienzos de este año, pero continúa vinculado con la escritura poética y la actividad política. Por su libro de poesía antibélica "War" ("Guerra"), donde critica la contienda bélica en Irak, recibió el año último el prestigioso premio Wilfred Owen. Esa obra incluye el poema "Dios bendiga a Estados Unidos", donde escribió: "Ahí están otra vez los yanquis en su parada blindada / cantando sus baladas de alegría / mientras golpean por el ancho mundo / loando al Dios de Estados Unidos".
Conocido por sus ideas de izquierda y por sus críticas al primer ministro británico, Tony Blair, y a la política belicista del presidente norteamericano George W. Bush, Pinter nació en 1930 en el seno de una familia judía de sastres, en el barrio londinense de Hackney, poblado de familias obreras y trabajadores inmigrantes. Esa vivencia se reflejó posteriormente en varias de sus obras.
En su juventud, Pinter vivió la experiencia del antisemitismo y en los años 50 formó parte de la "generación de jóvenes iracundos británicos". Debutó como dramaturgo en 1957, con "El cuarto", y al año siguiente escribió "La fiesta de cumpleaños", una de sus piezas más representadas, y consiguió el éxito internacional con "El cuidador". Escribió también más de 24 guiones de cine (ver página 19).
Hace tres años fue distinguido con el título de Compañero de Honor, otorgado por el gobierno británico tras haber rechazado ser nombrado Caballero de Honor. A lo largo de su trayectoria, el autor británico recibió los premios Shakespeare, Moliére de Honor y el de Literatura Británica. En 1999 ingresó en la Compañía de la Literatura de la Royal Society.
El pensamiento y la acción
Al contrario de lo ocurrido en 1997, cuando el Nobel al dramaturgo Dario Fo generó controversias, la distinción a Pinter recibió muchos elogios.
El crítico teatral Ernesto Schoo, quien conoció a Pinter en Londres en 1965, dijo ayer a LA NACION que el rasgo saliente de la obra del dramaturgo británico es "la introducción de lo sobrenatural en las situaciones más cotidianas que uno pueda imaginar" y agregó que, en los últimos años, "eligió el silencio como una actitud frente al mundo y la vida".
Schoo expresó que "un elemento característico de Pinter es lo que él llama la amenaza en el cuarto de al lado. Detrás de una puerta cerrada, uno puede suponer que algo va a estallar y quizás es puramente imaginario. En su obra, introduce lo sobrenatural en las situaciones más cotidianas, una apelación a algo que va más allá de lo que se ve". Pinter, agregó, fue impulsor de una corriente que se conoce como "teatro del absurdo".
A pocas horas de conocerse la distinción, la editorial Losada, que posee los derechos de la publicación de los trabajos de Pinter en español, anunció que reeditará en breve algunas de sus obras en la colección Gran Teatro.
La escritora austríaca Elfriede Jelinek, premiada el año último, exclamó: "¡Otro más de izquierda! Voy a celebrarlo de inmediato". La narradora, cuya designación el año último había sido criticada, se mostró encantada porque Pinter "es un dramaturgo fantástico".
El intelectual checo Vaclav Havel, amigo personal de Pinter, le envió un telegrama en el que expresó: "El premio es absolutamente merecido". En nombre del dramaturgo británico, Havel recibirá el 26 de este mes, en Praga, el Premio de Literatura Franz Kafka 2005. Maravillados por la noticia, los dramaturgos británicos Tom Stoppard y Alan Ayckbourn dijeron ayer que Pinter "es un ejemplo para todos".
En los últimos años, el compromiso político de Pinter se ha incrementado con la denuncia de abusos de poder cometidos en el mundo. En la Universidad de Turín, al recibir el doctorado honoris causa, denunció en 2002 que la política exterior de Bush era "una pesadilla pública de la ignorancia, la histeria, la arrogancia, la estupidez y la beligerancia norteamericanas".


