
El horror y la amistad
Por Hugo Beccacece De la Redacción de LA NACION
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Una señal de atención para televidentes. Hace pocas semanas, TV 5 Monde emitió la película René Bousquet, el gran arreglo, de Laurant Heynemann (2006). El film cuenta la historia de ese alto funcionario del gobierno de Vichy, organizador de la redada del Velódromo de Invierno en París (1942), que llevó a los campos de concentración a miles de judíos. Bousquet (1909-1993) fue un brillante e inescrupuloso político y hombre de negocios que, en su juventud, militó en el socialismo. En ese período izquierdista, conoció al también joven François Mitterrand y se hicieron amigos. Sólo la muerte interrumpió ese vínculo.
Durante la Ocupación, Bousquet se alineó con el mariscal Pétain. Terminó siendo el responsable de la policía francesa colaboracionista. Desde su puesto, rescató a muchos judíos y miembros de la Resistencia (ese hecho habría de ser su defensa tras la derrota alemana). Pero a partir de 1942, se empeñó en perseguir primero a los judíos extranjeros y después a los judíos franceses.
Tras la capitulación nazi, los hombres de Vichy debieron enfrentar la depuración. Bousquet fue juzgado en 1949 cuando los ánimos se habían calmado. Fue absuelto gracias a sus amigos. A partir de entonces, tuvo una destacada carrera en las finanzas, actuó en periodismo y apoyó las campañas políticas de Mitterrand. En 1978, el oscuro pasado de Bousquet fue evocado en L’Express. Nunca más recobró la serenidad, a pesar de que, desde 1981, contó con la protección presidencial. En 1989, se lo acusó de haber cometido crímenes contra la humanidad. No llegó a sentarse en el banquillo de los acusados. Lo mató Christian Didier el 8 de junio de 1993. Algunos dicen que fue un asesinato encargado, con pesar, desde el más alto nivel.
En el film de Heynemann, la familia de Bousquet mira en 1981 por televisión el documental Le chagrin et la pitié (1969), de Marcel Ophüls. La película investiga la época de la colaboración, los campos y la Resistencia. Ophüls obtuvo declaraciones escandalosas de varios partidarios de Vichy y testimonios asombrosos, a veces desgarradores, de miembros de la Resistencia, de sobrevivientes del Velódromo de Invierno y de los campos. No sé si el film de Ophüls, considerado una obra maestra, se ha exhibido en la Argentina. Si eso ocurrió, habría que proyectarlo de nuevo. Entre tanto, You Tube es una ayuda inestimable para presenciar algunas escenas del film y escuchar las opiniones obscenas de ciertos entrevistados como Christian de La Mazière, que no vacila en desplegar su pensamiento pronazi sin censura ni mesura.

