El mercado editorial rechaza el IVA al libro
Preparan un apagón en las librerías
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La Cámara Argentina del Libro convocó ayer a los distintos grupos del negocio editorial a exigir la sanción de la ley del libro aprobada por el Senado y rechazar una propuesta surgida en la Cámara de Diputados para aplicar el IVA a los libros con una alícuota del 10,5 por ciento.
El lunes próximo, entre las 19 y las 19.30, las librerías de todo el país apagarán sus luces en señal de protesta con la situación. El martes, a las 14, las editoriales nacionales cerrarán sus puertas y, media hora más tarde, se concentrarán frente al Congreso. En la manifestación no sólo participará la cámara editorial: también lo harán representantes de los sectores papeleros y bibliotecarios, libreros del interior y autores argentinos.
Según lo prometido en la última Feria del Libro por el secretario de Cultura, Darío Lopérfido, ayer debía tratarse la ley del libro. Sin embargo, durante una reunión de comisiones realizada anteayer en Diputados, el legislador radical Raúl Baglini propuso gravar al libro con el 10,5 por ciento.
Esto generó desconcierto en la cámara del sector, que ayer por la tarde reunió a unos 70 editores, libreros y autores frente al Congreso. "Hace una semana el ministro de Economía, Domingo Cavallo, dijo que los libros y la educación quedaban exentos de IVA. Esta propuesta vuelve a trabar la sanción de la ley", expresó Rogelio Fantasía, presidente de la institución.
La norma del Senado
La postergada ley del fomento del libro y la lectura, que está en discusión desde hace 18 años, desde el retorno de la democracia, obtuvo media sanción en el Senado a principios de abril, un día antes de la inauguración de la muestra literaria.
La promesa de la sanción de una ley del libro fue reiterada en los últimos años por los sucesivos gobiernos y su aprobación aún está pendiente.
"El Estado nacional reconoce en el libro y la lectura instrumentos idóneos e indispensables para el enriquecimiento y transmisión de la cultura", dice el texto, que propone la regulación de la actividad "de creación intelectual, producción, edición y comercialización del libro".
El artículo 11 de la ley es el eje sobre el cual se desató el conflicto. Allí se dice que "la producción y comercialización del libro estará exenta del Impuesto al Valor Agregado (IVA) en todas sus etapas".
Actualmente, las editoriales cargan con el gravamen de insumos como la tinta o las imprentas. Sólo el papel puede recuperar el IVA. De adoptarse el proyecto de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados, las editoriales podrían recuperar parte de sus costos. Sin embargo, esto parece no interesar a las editoriales.
"Sabemos que esto permitiría descargar el IVA que pagamos, pero no adoptamos una posición empresarial. Lo que sucedería con la propuesta de Baglini es que aumentaría el precio de los libros y eso no es lo que queremos", aseguró Daniel Divinsky, presidente de Ediciones de la Flor.
Según la cámara empresaria, el aumento del precio de venta de los libros empeoraría la situación descripta por la Encuesta Nacional de Lectura difundida la semana última: casi el 50 % de la población no ha leído ningún libro en los últimos doce meses y los chicos argentinos consumen un promedio de 0,6 por libro por año.
Hubo otro proyecto que generó una polémica menor. Baglini propuso que, en caso de aplicarse el IVA a los libros, los textos escolares elegidos por una comisión asesora quedarían exentos del gravamen.
"Eso se presta a un montón de suspicacias", sostuvo Rafael Zucotti, presidente de la Comisión de Libros de Educación. Por su parte, el secretario de la cámara editorial, José Néstor Pérez, agregó que "los libros no tienen que tener IVA, más allá de la temática que aborden".



