
"El paciente privado es una especie en extinción"
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En los años 70, de cada 10 estudiantes de Odontología, 4 eran mujeres. Hoy, 7 de cada 10 son mujeres. "Desconozco las causas exactas, pero creo que uno de los motivos es porque permite un ejercicio más programado de la profesión, con menores exigencias de dedicación en horarios no habituales", dice Máximo Giglio. A pesar de lo cual sostiene que la profesión, ampliamente, ha dejado de ser liberal. "Los odontólogos están a merced de las prepagas, obras sociales y clínicas privadas; como decimos cotidianamente: «El paciente privado es una especie en extinción». Está reservado a la clase media alta y alta", asegura.
La odontóloga Elena Grapsas de Fovakis reconoce que la inserción laboral es complicada. La carrera es cara, es muy sacrificada por la carga horaria que le exige al estudiante, e instalar consultorio es todo un tema, sobre todo si se desea disponer de tecnología de punta para ofrecer la mejor atención. "Pero también hay que destacar que su práctica exige vocación y es muy gratificante. Una buena formación y profesionalidad hacen la diferencia y brindan posibilidades de crecimiento, sin lugar a dudas."
Para la doctora Fovakis, el principal desafío de la profesión es difundir en el nivel más masivo posible una cultura de la prevención, para evitar que las enfermedades localizadas en la boca generen riesgos para la salud general. Reconoce también que en los niveles socioeconómicos más altos se hace prevención y también rehabilitación y estética. En su consultorio atiende aproximadamente a un 35% de los pacientes en forma privada.




