El padre del videoarte

El Museo Guggenheim de Nueva York está presentando una retrospectiva de Nam June Paik, primer cultor del soporte y la imagen televisivos como medios de expresión artística
El Museo Guggenheim de Nueva York está presentando una retrospectiva de Nam June Paik, primer cultor del soporte y la imagen televisivos como medios de expresión artística
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19 de marzo de 2000  

La rotonda del edificio del Museo Guggenheim de la Quinta Avenida, con su monumental rampa circular, es impactante de por sí. Pero con la instalación de la muestra retrospectiva del artista coreano Nam June Paik, el interior del edificio se ve aún más espectacular, completamente ajeno a la tradicional imagen de un museo como espacio blanco y silencioso. Las tres instalaciones que el videoartista ubicó en la rotonda le dan al edificio un aspecto cercano al de una discoteca hiper-tecnológica.

La pieza central de la muestra es una instalación compuesta por tres obras realizadas especialmente para el edificio de Frank Lloyd Wright: un conjunto de cien televisores colocados boca arriba, en el piso del foyer del museo, una fuente de agua que cae desde el techo del edificio, coloreada por proyecciones de rayos láser, y la proyección, también con láser, de diseños geométricos en la cúpula del museo.

Paik nació en Seúl en 1932. A partir de 1963, cuando exhibió por primera vez en Alemania obras que tomaban la televisión como tema y soporte, basó su trabajo artístico en una obsesiva, ingeniosa y premonitoria reflexión acerca del rol que juega la imagen electrónica en la sociedad contemporánea. En ese entonces, Paik estaba estudiando música, y ya había conocido a quien sería una de las figuras fundamentales para su desarrollo artístico: el compositor John Cage, con quien hizo sus primeras obras performáticas. Estas obras originarias, y las que Paik realizó durante los años sesenta como participante del grupo Fluxus, aparecen reunidas en una sala separada del resto de la muestra, en la que la tecnología utilizada es rudimentaria para el espectador actual, pero sin duda las ideas son más brillantes que las que sustentan las obras más recientes de la exposición.

Performances y TV

Atraído por el espíritu transgresor que se vivía en Estados Unidos en la década del sesenta, Paik dejó Europa y se mudó a Nueva York. Allí conoció a la cellista Charlotte Moorman, que se transformó en su colaboradora en diversas performances. Estas míticas actuaciones del duo Paik-Moorman combinaban el soporte televisión con la música electrónica. En una de las más conocidas, Moorman interpretaba con su impecable técnica clásica una pieza de Bach y al mismo tiempo iba sacándose la ropa, hasta terminar la actuación completamente desnuda. Otra de las piezas que Paik creó para Moorman es TV Cello , un cello compuesto por tres tubos de TV cubiertos de plexiglás. Los monitores proyectaban imágenes y sostenían las cuerdas del cello, creando una relación interactiva entre imagen y sonido mientras Moorman ejecutaba el extraño instrumento.

La interacción entre imagen, sonido y público es un elemento central en las piezas del período comprendido entre los años sesenta y setenta. Participation IV, 1963 es un televisor conectado a un micrófono, disponible para el público. Las voces y gritos de los participantes aparecen amplificados y traducidos en forma de imagen abstracta. Según la potencia y cualidades de la voz, el monitor presenta distintos tipos de formas móviles. Otra de las obras de esta sala dedicada a la temprana producción de Paik, Random Access, 1963, es un dibujo geométrico realizado sobre la pared con cintas magnéticas conectadas a parlantes. Cuando el público frota las cintas magnéticas con un dispositivo sensible, se producen distintos sonidos.

Saliendo de esta sala se entra en la gran rampa del museo. Allí se presenta una sucesión de instalaciones que tienen a la televisión como protagonista. En estas obras queda claro que la experimentación conceptual de Paik se concentra más en el soporte TV que en la imagen televisiva en sí misma. Para el coreano, padre del videoarte, la máxima de Mac Luhan "El medio es el mensaje" funcionó como el principio fundamental a partir del cual desarrollar sus obras.

He aquí algunos ejemplos de su experimentación con los aparatos de TV. Una serie de cincuenta y dos peceras, con agua y peces vivos, se coloca delante de una serie de monitores. Las imágenes televisivas aparecen, así, mediadas por las peceras como cajas translúcidas. La instalación, realizada por primera vez en 1975, es parte de la continua reflexión de Paik sobre la dicotomía naturaleza/cultura, problemática que también es desarrollada en obras como TV Garden , de 1974. Esta obra -que, como gran parte de las que integran la exposición, fue reconstruida especialmente con tecnología actual- consiste en un enorme grupo de plantas entre las que aparecen, como flores, treinta monitores de TV encendidos, de distintas dimensiones.

El uso escultórico del soporte televisión fue otra de las obsesiones de Paik a lo largo de su carrera. Las figuras humanas construidas a partir de monitores de TV, como las series Family of Robot , son el antecedente histórico de las obras de videoartistas posteriores a Paik, como Gay Hill o Tony Ousler.

Paik, que pareciera haberlo probado todo con relación al medio, realizó una serie de instalaciones en las que la TV aparece confrontada, en su calidad de objeto ritual, con la figura de Buda. Una de las obras de la serie presenta la característica figura de Buda sentado frente a un montículo de tierra. Este esconde un monitor de video en el que se proyecta su propia imagen inmóvil. Estas instalaciones subrayan el hecho de que, para el hombre contemporáneo, la televisión se transformó en un objeto de culto, y el aparato de TV pasó a formar parte de uno de los rituales cotidianos más poderosos de la actualidad.

En esta muestra, la segunda retrospectiva que el Guggenheim le dedica a Nam June Paik en dieciocho años, es evidente que las obras más relevantes pertenecen a un momento -los años sesenta y setenta-, en que el artista confrontaba con inteligencia y sentido crítico las nuevas tecnologías. Aunque en la actualidad esos aparatos parecen piezas arqueológicas, sus estrategias conceptuales no parecen haber perdido vigencia. A los 68 años, con una enfermedad que mantiene casi la mitad de su cuerpo inmovilizado, Paik continúa trabajando e investigando nuevas técnicas visuales, como las obras realizadas con láser para el foyer del museo. Si bien la tecnología utilizada es nueva, las obras se quedan en una espectacularidad ingenua, en un puro exhibicionismo.

Los mundos de Nam June Paik estará abierta hasta el 26 de abril. El 18 de mayo, el museo reabre sus puertas con 1900, Art at the Crossroads (1900, Arte en las encrucijadas, una antología de fines del siglo XIX. En ella se confrontará la obra de artistas como Degas, Gauguin, Klimt y Munch con el gusto oficial del período, representado por Bouguereau, Sargent y Sorolla.

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