
El país, separado por una brecha cultural
Mientras en la Capital Federal se destinan $ 53,3 por habitante, en Santiago del Estero se asignan $ 0,31
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Un billete de 50 pesos y una moneda de 25 centavos. El equivalente a ese abismo es el que separa la ciudad de Buenos Aires y la provincia de Santiago del Estero, por ejemplo, en cuanto a los recursos por habitante asignados al área cultural.
Mientras la Capital Federal -sede del Teatro Colón, dos centros culturales y nueve museos, entre otras ofertas culturales- destina $ 145,6 millones, con un promedio de $ 53,3 por habitante, el territorio santiagueño financia con $ 248.401 ($ 0,31 por persona) el funcionamiento de tres museos, un teatro provincial, una biblioteca y una escuela de cerámica y artesanías.
La medición de la brecha surge del del informe Indicadores Culturales 2002, elaborado por el Instituto de Políticas Culturales de la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Se trata del primer relevamiento que mide en forma global el gasto público en la actividad cultural.
Casi $ 400 millones
A lo largo del año 2001, la Argentina destinó $ 398,3 millones al área de cultura, monto que en ese momento significaba casi 400 millones de dólares. El análisis de la distribución de esos recursos revela, sin embargo, profundas asimetrías entre las distintas jurisdicciones que coinciden con el mapa de las desigualdades sociales.
El informe fue presentado a un grupo de ex funcionarios y personalidades vinculadas con la actividad y la gestión cultural por el rector de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, Aníbal Y. Jozami, y el director del Instituto de Políticas Culturales, Patricio Lóizaga.
Al margen de la Capital Federal -y varios cuerpos detrás- los tres distritos con mayor inversión proporcional son Santa Cruz ($ 7,62 por habitante), San Luis ($ 7,18) y Mendoza ($ 5,33). En el otro extremo se anteponen a Santiago del Estero las provincias de Entre Ríos ($ 0,61) y Formosa ($ 0,50).
Herramienta de desarrollo
"No hay diagnóstico si no hay indicadores", explicó Lóizaga, que dirige la única licenciatura en gestión del arte y la cultura que se dicta en universidades nacionales. Sostuvo que la intención del informe es presentar la cultura como una herramienta estratégica para el desarrollo y la inclusión social.
De los $ 398,3 millones que se asignan al financiamiento de la cultura, $ 112,8 millones pertenecen al presupuesto nacional y $ 255,5 millones corresponden a la suma de los presupuestos provinciales y de la ciudad de Buenos Aires. A eso se agregan otros $ 30 millones equivalentes a lo que destinan las capitales de provincia con el agregado de Rosario y Mar del Plata.
El relevamiento marca un alto grado de concentración de los recursos asignados al financiamiento de la cultura.
Así, de todo el presupuesto que destinan las provincias ($ 255,5 millones) el 77% se concentra en la jurisdicción porteña ($ 145,6 millones) y en la provincia de Buenos Aires ($ 51,6 millones). El resto del país aporta el 23% restante ($ 58,1 millones).
De la información reunida surge, además, que la ciudad de Buenos Aires concentra el 57% del gasto en cultura de todas las jurisdicciones del país, cuando su población representa sólo el 7,5% de los habitantes.
Con excepción de Santa Cruz y San Luis, en el resto de los distritos el porcentaje de recursos asignados a cultura es inferior al de la tasa poblacional.
La inversión privada
La investigación recoge también la actividad que realizan las organizaciones de la sociedad civil en el campo de la cultura.
Se estima, así, que en el país existen 1043 organizaciones dedicadas a la cultura, entre asociaciones civiles, grupos comunitarios, uniones vecinales, fundaciones, sociedades de fomento, centros de jubilados y otros emprendimientos. Dicha cifra, dijo Lóizaga, representa el 15% del total de las organizaciones civiles que funcionan en la Argentina y muestra el creciente interés que la cultura despierta en el voluntariado.
El informe no cuenta con estimaciones acerca del aporte que realiza el sector privado a la financiación de la cultura. Lóizaga reveló que la empresa Telefónica fue la que más recursos destinó a actividades culturales, con un millón de pesos durante el año 2001.
"La cifra es importante, pero hay que tener en cuenta que la empresa ganó en el año US$ 342 millones y que sólo el presupuesto para el área de comunicación ascendió a $ 20 millones", explicó Lóizaga.
Consideró que "existe una fantasía colectiva sobre el monto de lo que invierten las empresas privadas. En este caso, el aporte de Telefónica representa apenas el 0,25% del gasto público en cultura".

