El Papa inicia hoy una visita a Croacia
La familia y la nueva Europa, ejes del viaje
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ROMA.- En el decimonoveno viaje internacional de su pontificado, Benedicto XVI llegará hoy a Croacia, país de mayoría católica que aspira a ingresar en la Unión Europea el año próximo o en 2013.
Los jóvenes, la familia y la nueva Europa serán el centro de este viaje pontificio que durará aproximadamente 36 horas. Benedicto XVI visitará Zagreb, capital de Croacia, donde mañana presidirá una misa para cerrar la jornada nacional de las familias católicas croatas. La celebración eucarística tendrá lugar en el hipódromo de la capital, ante una multitud estimada en 300.000 personas.
El Papa será recibido hoy con todos los honores por el presidente croata, Ivo Josipovic. Los discursos se centrarán en Europa, un continente, para el Papa, sacudido por la dictadura del relativismo, que debe reencontrar sus olvidadas raíces cristianas. Para las autoridades croatas, en cambio, la visita es vista como una ayuda para concretar su sueño de ingresar a la comunidad de 27 países.
Croacia fue parte de la República Federal de Yugoslavia (creada por el mariscal Tito) hasta 1991, cuando declaró su independencia, lo cual provocó una cruenta guerra que duró hasta 1995.
Luego de recibir en audiencia en la nunciatura apostólica a la primera ministra, Jadranka Kosor, el Papa tendrá un encuentro con representantes de la sociedad civil, del mundo político, académico, empresarial, del cuerpo diplomático y líderes religiosos, en el Teatro Nacional de Zagreb.
La última cita de la jornada será dedicada a los jóvenes, con quienes Benedicto XVI protagonizará una vigilia de oración en la plaza Josip Jelacic, donde se espera a unas 50.000 personas.
Antes de emprender el regreso, mañana por la noche, el Santo Padre rezará ante la tumba del beato Alojzije Viktor Stepinac, mártir del comunismo, en la catedral de Zagreb. Fue Juan Pablo II, que viajó tres veces a Croacia (en 1994, 1998 y 2003), quien en 1998 elevó al honor de los altares al cardenal Stepinac, que fue uno de los más audaces defensores de la libertad religiosa durante el régimen de Tito.
Según informes, 10.000 personas trabajaban ayer en la organización del evento, que costará 2,2 millones de euros. Como siempre sucede en estos viajes, las medidas de seguridad serán imponentes. Entre ellas, la prohibición para los fieles de llevar paraguas a la misa dominical, aunque los pronósticos meteorológicos anticipen lluvia.




