
El rescate de los cautivos
1 minuto de lectura'
EL libro tiene casi setecientas páginas, está ilustrado por mapas y láminas con reproducciones de cuadros del siglo pasado donde abundan malones y cautivas llorosas. Hasta aparece el poncho pampa del cacique Manuel Namuncurá. En la tapa se ve el famoso óleo de Rugendas: el indio oscuro y feroz, la cautiva con las manos atadas, el caballo al galope y el perro que corre detrás del jinete. El libro se titula: El Padre Jorge María Salvaire y la familia Pazos de Villa Nueva y cuenta en este primer tomo, que acaba de aparecer, la odisea de Jacinta Rosales de Lazos y de sus hijos, raptados por un malón, y cómo fueron rescatados de las tolderías. El autor del volumen, Monseñor Juan Guillermo Durán, es un hombre alto, delgado, sereno, que nació el mismo día que Borges pero en 1945. Es doctor en teología, historiador, profesor de estudios terciarios y tiene una serie importante de publicaciones. Narra, resignado, sus sinsabores iniciales con la computadora, que le borró cuarenta páginas, y luego, más aliviado, continúa:
-Rosales de Lazo era una estanciera cordobesa. En octubre de 1866 un malón ranquelino arrasó su casa, le degolló al marido y se la llevó con los cuatro hijos a la toldería de Marianito Rosas. Fue liberada en 1872, gracias a un intercambio entre indios y cristianos, con un hijito mestizo.
-¿Pasó seis años cautiva?
-Sí. Y luego empezó su odisea para lograr la libertad de sus hijos, dos varones y dos niñas. Viajó a Buenos Aires para buscar recursos y convencer a algún militar, comerciante o sacerdote de que se internara en las tolderías (se podía llegar por Azul o por Bahía Blanca) y tramitara la recuperación. En Buenos Aires la recibió un comerciante importante, que la conectó con el arzobispo, y éste, muy conmovido por el caso, le preguntó a los dos misioneros lazaristas, que estaban en Azul trabajando con la tribu de Cipriano Catriel, si alguno se animaba a rescatar no sólo a los cuatro chicos, sino también a otros cautivos y a convencer a Manuel Namuncurá de que firmara un tratado de paz y admitiera misioneros. Y el padre Jorge María Salvaire fue.
-Y tuvo éxito.
-Sí, pero hay algo más; siempre se dijo que el padre, cuando peligró su vida en las tolderías de Salinas Grandes, le había hecho a la Virgen de Luján la promesa de levantarle un nuevo templo sobre el antiguo del siglo XVIII, alzado por Lezica y Torrezuri, que presentaba deficiencias serias en su construcción. La promesa, hecha en 1873, constaba, en realidad, de tres partes: escribir la historia de la Virgen, difundir el culto y construir el nuevo templo. Salvaire cumplió todo y tenía sólo 28 años.
-Por eso hizo esa promesa. Cuando uno es joven cree que puede hacerlo todo y a veces lo hace ¿Cómo está organizado este primer tomo?
-En dos partes. La primera relata la vida de Jacinta Rosales en su estancia al sur de Córdoba, es decir, la vida del poblador de frontera y de su familia, cómo se construían las poblaciones, los hechos cotidianos y el peligro constante de los malones. La segunda parte narra el viaje del padre Salvaire a Salinas Grandes y el rescate. Lo importante del libro es que se edita por primera vez su diario de viaje, muy valioso por los mapas que traza de la región, desconocida hasta entonces.
-Sabía hacer de todo, parece.
-Sí. Fue historiador, periodista, ingeniero, dirigió la obra del templo, hizo los dibujos y la maqueta. Imaginó la basílica, pensando en Notre Dame de París y en la catedral de Reims, en un estilo neogótico lanceolado. No la vio terminada porque murió a los cincuenta y dos años. Imagínese lo que era construir una basílica en esa época, conseguir los fondos, encontrar la cantera, buscar un barco para trasladar la piedra, abrir hornos de ladrillos, buscar el motor eléctrico para sacar agua (estamos en 1892). Además, consiguió el terreno para el actual Colegio Marista y levantó el primer hospital. Fue un esfuerzo titánico.
-Por eso se murió pronto ¿Cómo era el padre Salvaire?
-Un hombre austero, con un carácter expresivo, franco y encantador. Todas las puertas se le abrían y alternaba con todos.
-Y usted, Monseñor ¿cómo es?
-¿Yo? Y bueno, pertenezco a la arquidiócesis de Mercedes-Luján. Soy docente, soy profesor de teología y colaboro en una parroquia del barrio Obrero de Mercedes. Ahora preparo los otros dos tomos de la historia del padre Salvaire, que tratan de su trabajo misionero y de cómo nace la basílica. ¿Quiere que le diga una cosa? Hay dos grandes figuras sacerdotales de esa época: el cura Brochero en Córdoba y el Padre Salvaire en Luján.
1
2A 75 años de “La Colmena”: censurado por inmoral y pornográfico, se filtró “gota a gota” y consagró al polémico Nobel Camilo José Cela
3Helado Piedra Movediza: se inaugura una exposición sobre el exclusivo gusto tandilense y cucharitas gigantes
4Construir con telas, hablar con color: Olga de Amaral transforma el Malba en un laberinto universal



