Emociones crudas

Con un virtuoso manejo de la narración, Joyce Carol Oates cuenta en Violación. Una historia de amor un implacable caso policial y desnuda la precariedad de los valores y de la justicia
Armando Capalbo
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22 de febrero de 2013  

En Violación. Una historia de amor , la prolífica narradora neoyoraquina Joyce Carol Oates (1938), autora de dos decenas de importantes títulos, también ensayista, candidata al Premio Nobel de Literatura y profesora de seminarios de escritura creativa en la Universidad de Princeton, se adentra en su hipótesis sobre el realismo sórdido desde las múltiples posibilidades del oxímoron del título. Con un registro genérico in progress , propone una geografía novelística de emociones crudas, destellos góticos y tonos angustiosos.

En la pequeña ciudad de Niagara Falls, la coqueta y seductora Teena Maguire, largamente treintañera y madre de una muchachita de doce años, Bethie, se retira bastante tarde de una celebración del 4 de Julio en casa de su novio Casey y, para regresar rápido a su casa junto con la niña, toma un atajo por una zona peligrosa, Rocky Point Park, donde es atacada, violada y golpeada por cinco jóvenes del pueblo, alcoholizados y drogados. Bethie se esconde y sólo puede reaccionar a medias cuando los delincuentes huyen creyendo que han matado a Teena: acude a la policía y logra que su madre sea hospitalizada, salvando así su vida. El largo calvario que sigue, para madre e hija, es lograr que la justicia cumpla su rol. Se interpone el prejuicio, el machismo y la maledicencia del pueblo que siempre ha visto en Teena a una destructora de hogares, casi una prostituta. Aun en su terrible encrucijada psicológica, Bethie tendrá espacio anímico para admirar al idealista oficial de policía Dromoor, veterano de la Guerra del Golfo, quien se empeña en hacer justicia por fuera del proceso tribunalicio, poniendo en riesgo su vida. Aunque parezca imposible, en el peor abismo de violencia y decepción, surge una precaria historia de amor que también tendrá obstáculos y sinsabores.

En la novela, la concepción realista se vuelve exploratoria, en el sentido de que es un propósito que se vale de múltiples herramientas: la crónica, el informe escueto, la narración en segunda persona, el fluir de la conciencia, la confusión entre lo cierto y lo soñado. Al narrar una historia de supervivencia y coraje, enfatizando la dignidad en la adversidad, Oates pone en juego incluso las peores recurrencias del relato populista de acción a la manera hollywoodense, es decir, la exageración del entorno corrupto y la inverosimilitud en el éxito de la justicia por mano propia. Es la apuesta de ir por todo, sin miedo de caer en el fascismo o en la fantasía porque lo que se busca es lo contrario del entretenimiento burdo. El lector capta rápidamente ese juego con el verosímil y se comporta acorde con la propuesta, a través de una empatía con las víctimas y una conciencia crítica acerca de las falencias de la justicia cuando se deja llevar por el prejuicio. Está claro, entonces, que estamos muy lejos de la fábula populista: de hecho, lo que queda en pie es la impotencia de los justos. Es precisamente la exageración la que promueve la reflexión sobre el mundo más cotidiano, con lo cual este realismo sórdido de Oates debería emparentarse no con el realismo sucio de fines del siglo XX sino con la tradición de la sátira más inclemente. También con lo mejor de Kurt Vonnegut o de John Updike.

Mención aparte merece la condenable mentalidad del pueblo, que incita a tornar injusta la justicia y a hacer recaer la sospecha en la mujer violada, disipando peligrosamente la enormidad del delito. La violación moral, entonces, termina siendo tan grave como la agresión física. Decir implacable, para calificar a Violación. Una historia de amor , es poco. Es una historia sobre la precariedad de valores y sobre la relatividad del accionar de la justicia. Si la cruzada del noble policía Dromoor por momentos hace pensar en una vendetta que se cuaja en su propia inverosimilitud, es porque el vértigo de lo creíble está forzado en pos de una reflexión conjunta entre texto y lector.

Estamos ante un crudo relato de victimizaciones implícitas y explícitas, en la medida en que el derrumbe de la justicia contamina la moral de todo un pueblo y arrasa con los valores más básicos de dignidad y convivencia. En el menosprecio y la discriminación todos pierden y se condenan. La fábula de moralidad errática es el desafío estilístico y narrativo que Joyce Carol Oates ya había emprendido con maestría en La hija del sepulturero . El manejo de lo gótico impulsa la búsqueda de un lenguaje acorde con lo agónico y lo cruento del relato: el logrado enlace entre la psicología de los personajes y la ferocidad de las situaciones con las que se enfrentan promueven la constitución de lo precario por excelencia, de la conciencia de la vulnerabilidad.

Oates no duda en trastocar el hilo temporal o en alterar el punto de vista predominante, el de la niña Bethie, en pos de una identificación lúcida por parte del lector. Instrumento y vehículo a la vez, el horror de lo real, incluso en su exageración no disimulada, se consolida, en el texto, como un reto de superación, del mismo modo que la historia de madre e hija: la literatura realista debe poder subsumir sus propios límites en pos de encontrar un destino ético que el entretenimiento popular, al tomar historias similares, resuelve "haciéndole el juego" a la violencia y a la temática de la justicia por mano propia. En el vórtice de exasperación y tragedia, se conjuga este registro realista de concientización sobre la injusticia.

Si la credibilidad estalla en Violación es porque su condición experimental (e incluso, pedagógica) ya ha sido pautada desde un principio con el lector devenido cómplice en este juego de artificios literarios. La aspereza de los ambientes y la impiedad del mundo que rodea a Teena es, en definitiva, lo único que no está exagerado en el texto, porque es en este recurso donde se cifra lo verificable y lo plausible, aquello que el texto pugna por denunciar, una mentalidad que favorece el crimen y que, sin saberlo, auspicia su propia destrucción.

Violación. Una historia de amor

Joyce Carol Oates

Papel de Liar

Trad.: Santiago Roncagliolo

174 páginas

$ 100

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