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“Estamos frente a una bella y misteriosa señora, pero no sabemos de quien se trata”, coinciden los expertos mientras observan Retrato femenino, del argentino Jorge Beristayn (Buenos Aires, 1894-1964), llegado hace algunas semanas al Palacio Errázuriz Alvear, sede del Museo Nacional de Arte Decorativo (MNAD). En épocas donde no existían las redes sociales, mostrarse bellos y poderosos en las pinturas de su residencia fue la mayor obsesión de los Errázuriz; llegaron a encargar a Europa más de quince cuadros en los que posan con estrafalarios atuendos, algunos permanecen en el museo y están rodeados de enigmas. No conformes con esto, buscaron también quedar inmortalizados en esculturas de mármol y bronce.



