
Entre escombros volvieron a clase en el Colegio Mariano Acosta
La semana última se había suspendido la actividad por la caída de mampostería
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Entre escombros y material de construcción, los 2700 alumnos del Colegio Mariano Acosta, en el barrio de Once, retomaron ayer las clases después de cinco días de intensas obras y trabajos de reparación de los techos de sus aulas.
En un hecho que hizo recordar al episodio ocurrido en octubre de 2000 en el Colegio Mariano Moreno, parte del techo de una de las aulas del sector de la primaria se derrumbó por la noche en el Mariano Acosta, sin causar ningún accidente.
El primer desmoronamiento se había producido, sin embargo, veinte días antes, a raíz de una filtración de humedad proveniente de uno de los baños. La Dirección de Infraestructura Escolar porteña diagnosticó que “no existían problemas de seguridad, porque se trataba de un problema independiente del resto”.
Pero con el correr de los días se cayeron revoques de yeso en un pasillo y se desprendió el cielo raso de otra de las aulas. Por eso, el miércoles último se decidió en una asamblea, y en forma conjunta entre padres, directivos y alumnos, la suspensión de clases hasta que se terminaran los trabajos de remoción de las capas de dudosa continuidad.
Así, los 2700 alumnos que concurren al establecimiento –del nivel primario y secundario y del Instituto de Educación Superior, que funciona por la noche– no tuvieron clases el jueves, viernes y lunes. Durante esas jornadas, la Dirección de Infraestructura realizó trabajos de remoción de la mampostería y el cielo raso que podían desprenderse y provocar algún accidente.
El edificio de la escuela tiene 113 años y, según Agustín Garona, director adjunto de la Dirección de Infraestructura porteña, “no presenta una patología estructural”. En 1996, la propiedad fue declarada monumento histórico, por eso también interviene en las obras la Comisión Nacional de Monumentos y Lugares Históricos de la Nación.
Aunque ya se terminó la remoción de las capas débiles en aulas y pasillos, la Dirección de Infraestructura continúa trabajando en zonas de “menor tránsito” de los alumnos, como la biblioteca y el laboratorio.
Alumnos y padres expresaron preocupación por el estado de los techos. “Nos sentimos inseguros, y también indignados. El problema fue ignorado hasta que la situación no pudo mantenerse más. Sentimos que somos el último orejón del tarro”, dijo Nahuel Veglia, vocero del Centro de Estudiantes.
Carina Cortela, madre de una alumna de primer año, expresó: “No estoy tranquila si mi hija va a la escuela. El edificio no es 100% seguro y si no vemos adelantos rápidamente, trataremos de que se suspendan las clases”, sostuvo Cortela.
La Dirección de Infraestructura se comprometió a finalizar el relevamiento general dentro de diez días hábiles. Luego se elaborará el pliego de la obra con los arreglos finales, que, según fuentes oficiales, no demorará menos de 60 días.
El vicedirector del colegio, Diego Hartzstein, responsabilizó al organismo porque, ante los primeros indicios, “no dieron respuestas y tardaron en reaccionar”.
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