Entre obispos, fieles y políticos, Laguna celebró sus bodas de oro
Alfonsín, Solá, Antonio y Juan Pablo Cafiero asistieron a la misa oficiada en Morón
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El obispo de Morón, monseñor Justo Oscar Laguna, celebró ayer sus 50 años de sacerdote en una misa colmada de gente en la catedral Nuestra Señora del Buen Viaje, de esa ciudad.
Un tono fuertemente emotivo signó la celebración, realizada siete días antes de que el prelado cumpla 75 años, por lo cual ya presentó su renuncia al Santo Padre, como "ruega" el Código de Derecho Canónico a los obispos diocesanos que alcancen esa edad. De todos modos, seguirá al frente de la diócesis hasta que sea aceptada.
Visiblemente emocionado, Laguna entró en el templo precedido por los seminaristas de su diócesis, 28 diáconos, un centenar de sacerdotes y 26 obispos.
Hubo cálidos aplausos, al igual que un momento antes, cuando entró, en silla de ruedas, monseñor Juan A. Presas, antiguo vicario de la diócesis, de 92 años, a quien Laguna destacó como ejemplo de qué es ser fiel.
El coro cantaba "Tú eres sacerdote para siempre". En el altar, en torno de Laguna, se ubicaron el cardenal Jorge Bergoglio; el obispo de San Isidro, monseñor Jorge Casaretto -a quien llamó "mi hermano del alma"-; el arzobispo de Santa Fe, monseñor José M. Arancedo; el arzobispo emérito de Paraná, monseñor Estanislao Karlic, y monseñor José Gentico, auxiliar porteño, que antes estuvo en Morón, y a quien Laguna llamó "mi paño de lágrimas".
Dio gracias a su actual vicario general, monseñor Santiago Olivera, a quien definió como "mi mano derecha y también mi mano izquierda".
Asistieron el gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá, el ex presidente Raúl Alfonsín, el senador Antonio Cafiero -"mi amigo de toda la vida", dijo Laguna-, Juan Pablo Cafiero y el joven intendente de Morón, Martín Sabbatella, de quien Laguna -que dio a todos la paz, con lágrimas en los ojos- dijo que "es la figurita nueva del mundo de la política" y pidió a Dios que le diera "un camino claro". También estaban el director de Culto Católico, Luis Saguier Fonrouge; el ex secretario de Culto Norberto Padilla; la periodista Julia Constenla, y el rector de la UCA, monseñor Alfredo Zecca.
"Yo fui sacerdote por la pura gracia de Dios", dijo Laguna en la homilía, recordando su conversión a los 18 años y su primer director espiritual, monseñor Alberto Devoto. Evocó a Nuestra Señora de Balvanera, donde sus padres se casaron y fue bautizado, sus años en San Isidro, su labor como rector del seminario y como confesor. A Morón le agradeció el hacerle descubrir y querer a los pobres, porque "una cosa es hablar y otra conocer la vida de los pobres".
Exaltó la configuración del sacerdote con Cristo en el sacrificio de la Eucaristía, a pesar de sus pecados. Quiso reconocer su "mal carácter", que "no es tan fácil vencer y me tienen que aguantar" y "falta de austeridad". Destacó la calidez de Pablo VI, a quien citó en sus diálogos con Jean Guitton, y el carisma de Juan Pablo II. El nuncio, monseñor Adriano Bernardini, leyó al final una elogiosa carta de saludo del Papa, fechada en Castelgandolfo el 18 de agosto.
"Amemos a la Iglesia", invitó Laguna; dijo que "es esencialmente santa porque tiene todo lo necesario para que el hombre alcance la salvación con la plenitud de los medios". Y concluyó: "Si tuviera mil vidas sería mil veces sacerdote... He sido profundamente feliz".





