Era nieto no reconocido de la célebre actriz María Guerrero
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MADRID,- Caminito y otros célebres tangos despidieron al actor y director español Fernándo Fernán-Gómez, en un último acto en la capilla ardiente instalada en el Teatro Español de Madrid.
No fue esa la única sorpresa: en el día de su adiós, el diario El País reveló que Fernán-Gómez era nieto no reconocido de la célebre actriz española María Guerrero (1867-1928). Y hay más: el gobierno español le concedió la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio.
Una pareja bailó varios tangos, género preferido del artista, mientras durante toda la mañana sonaron Caruso , Cambalache y Mi Buenos Aires querido , entre otros.
El gobierno español ha querido "rendir homenaje a la figura y obra" de Fernán-Gómez otorgándole la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio, anunció la vicepresidenta del ejecutivo, María Teresa Fernández de la Vega, que lo definió como un hombre renacentista que "reunió las virtudes del humanismo en su más amplia dimensión".
El mundo de la cultura y las artes y de la política homenajeó el jueves y viernes a Fernán-Gómez, artista polifacético y prolífico, ganador de múltiples premos Goya y miembro de la Real Academia de la Lengua.
En la capilla ardiente, una gran foto del actor leyendo el periódico se proyectaba en el escenario --en medio del cual reposaba el féretro, cubierto con una bandera anarquista--, decorado como un viejo café donde conversaban varios de sus amigos y leían textos.
Fernán Gómez había nacido en Lima el 28 de agosto de 1921, cuando su madre, la actriz española Carola Fernán Gómez, se encontraba de gira por Latinoamérica.
Fue inscrito en el consulado de Buenos Aires, por lo que conservó la nacionalidad argentina hasta 1970, en que se nacionalizó español.
El diario revelaba este martes que su padre fue Fernando Díaz de Mendoza Guerrero, hijo de María Guerrero, actriz española que a principios de siglo tuvo proyección internacional y fundó su propia compañía, con la que viajaba cada año a Argentina para trabajar en el Teatro Cervantes de Buenos Aires.
Fernando Díaz de Mendoza, el marido de María Guerrero, fue actor y aristócrata y su hijo Fernando siguió los pasos de sus padres. Se enamoró de Carola Fernán-Gómez pero María Guerrero no aprobó la relación y hasta enroló a la actriz en una gira por Latinoamérica, aunque ésta ya estaba embarazada.
Cuando Guerrero murió, su hijo quiso casarse con Carola, pero esta se negó, y Fernando Fernán-Gómez nunca accedió a las invitaciones de acercamiento de su padre, según el diario.


