Estudiar música para cambiar la realidad

En Tilcara se graduaron 15 promotores sociomusicales
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6 de septiembre de 2005  

TILCARA, Jujuy.- En este pueblo de la Quebrada de Humahuaca, donde las oportunidades educativas son escasas, un grupo de jóvenes emprendió un desafío innovador: estudiar música como herramienta transformadora de los problemas sociales.

Quince hombres y mujeres, de 24 años promedio, se recibieron anteayer de promotores sociomusicales, una carrera terciaria de tres años de duración, creada y dictada por la filial local de la Fundación Música Esperanza. Otros siete chicos concluirán sus estudios en este año.

Que esto suceda en una gran ciudad puede ser algo "natural", pero en Tilcara es un acontecimiento extraordinario: los chicos provienen en su mayoría de familias sencillas de esta provincia, y fueron becados para estudiar -incluyendo el alojamiento y la comida-, sin necesidad de desplazarse a un centro urbano.

Pero, además, contaron con un abanico de profesores como el pianista Miguel Angel Estrella -fundador en 1982 de Música Esperanza-, Irene Chaina (de Pro Música de Rosario), el narrador y ensayista Adolfo Colombres; el sociólogo de música popular Mauricio Sánchez, de Bolivia, y el músico humahuaqueño Ricardo Vilca, entre otros.

Hoy, los egresados ven la fusión entre la música y el desarrollo social como algo posible. ¿De qué se trata? Walter Méndez, de 29 años, lo explicó con un ejemplo: "Para mi tesina final trabajé en un comedor infantil de Humahuaca -donde vive- al que estaban vinculadas unas 20 familias. La punta de entrada fue hacer un taller musical. Al ponernos en contacto con los padres nos dimos cuenta de que no estaban organizados, que había problemas de violencia familiar, de incomunicación... A partir de allí, empezamos a trabajar juntos para buscar las soluciones", dijo.

Emoción y desafíos

El acto de anteayer desbordó la sede de Música Esperanza. Bajo un cielo despejado, sentados o de pie, unas 300 personas no querían perderse el encuentro, salpicado de música y emoción. Además de Estrella, al encuentro concurrieron el ministro de Educación, Daniel Filmus -que se comprometió a continuar con la ayuda económica al proyecto-, y el embajador de Francia, Francis Jean Lott, además de autoridades locales.

Después de los diplomas se realizó el Primer Encuentro de Músicos Regionales del programa de la Unesco "La voz de los sin voz", un relevamiento de patrimonio intangible de música y danza que se está realizando en tres poblados alejados de los departamentos de Tilcara, Humahuaca y Valle Grande.

"Lo importante no es tanto lo que hicimos, sino dónde lo hicimos", destacó a LA NACION Susana Moreau, directora del Centro Andino para la Educación y la Cultura -que depende de Música Esperanza-, y alma máter del proyecto. "Esta carrera es pionera", dijo. La carrera tuvo dos pilares, explicó su secretario académico, Radek Sánchez. Por un lado aprendieron a ejecutar instrumentos, teoría y lecto-escritura musical. Por el otro, cursaron sociología, antropología y diseño y evaluación de proyectos socioculturales.

Ahora, estos jóvenes se encuentran con el desafío que definió Antonio Cruz, uno de los egresados: ser "agentes comprometidos con la comunidad de la que formamos parte".

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