
Franja Morada retrocedió en las elecciones de la UBA
Sin embargo, conserva la mayoría
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Durante octubre y noviembre, la Universidad de Buenos Aires (UBA) fue el escenario del primer "ensayo electoral" de la Alianza a un año de su gestión en el gobierno. En esos meses se desarrollaron las elecciones para renovar autoridades en los trece centros de estudiantes de la UBA.
La Alianza universitaria -que heredó el predominio de la agrupación radical Franja Morada- retuvo siete centros de estudiantes y perdió dos -los de Ciencias Sociales y Veterinaria-, que se sumaron a los cuatro que ya controlaba la oposición (Ingeniería, Ciencias Exactas, Agronomía y Filosofía y Letras).
Los resultados de los comicios -no fueron obligatorios y votó el 50 % de los alumnos- afectaron la hegemonía de Franja Morada en la UBA. Hace seis años, en plena era menemista, el radicalismo controlaba 10 de los 13 centros estudiantiles. El nuevo mapa podría, además, tener influencia en la próxima elección del rector, a fines del año próximo, en la que participan profesores, graduados y alumnos.
Los delegados estudiantiles elegidos en los comicios se reunirán dentro de una semana en la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) para renovar sus autoridades. Los cálculos permiten adelantar que aunque la Alianza conservaría la presidencia, podría perder un puesto clave: la secretaría general del cuerpo. Sobre todo, si las agrupaciones de izquierda -Venceremos, el Movimiento Socialista de los Trabajadores y la Cepa, entre otros- logran acordar una unificación.
Dirigentes estudiantiles de distinto signo atribuyeron el retroceso de Franja Morada al descontento con la política en general y con el desempeño del Gobierno en particular. Como ejemplo, en los dos nuevos centros que ganó la oposición se impuso un discurso contra la política tradicional (en Ciencias Sociales) y una agrupación independiente (en Veterinaria).
Tanto en la Alianza como en la oposición las preocupaciones son distintas: en los primeros, "despegarse" de una imagen de prolongación del gobierno nacional, y en los segundos, lograr administrar los centros estudiantiles que ahora controlan. Sin embargo, los dirigentes coincidieron en que sienten la responsabilidad de dar una respuesta a la demanda expresada por los estudiantes y comenzar a discutir, por ejemplo, cuál es el papel de la Universidad en tiempos de crisis.
Imagen política
"Hay bronca contra la política y nosotros representamos la política en la Universidad", afirmó a La Nación el presidente de la FUBA, Guillermo de Maya, al buscar razones para los resultados de los comicios. El dirigente estudiantil, que se prepara para dejar su cargo, evaluó los resultados como "positivos", porque "queremos que en la discusión se integren todos los sectores".
Remarcó, además, el buen desempeño de la Alianza en las facultades de Medicina, Arquitectura y Psicología. En esta última, donde se impuso por el 61,34%, el flamante presidente del centro, Eduardo González, dijo a La Nación que "aunque influyó el clima de descontento generalizado, los resultados dependieron mucho de cada facultad". Sin embargo, para González, "el gran saldo del proceso de elecciones es replantearnos el modelo de universidad que queremos".
Con él coincidió De Maya: "Durante mucho tiempo, el único rol de la Universidad fue producir ciudadanos formados para insertarse en el mercado de trabajo. Hoy, la Universidad debe ser el lugar de las propuestas progresistas, una reserva de discusión sobre los problemas del país".
Voz opositora
"Es evidente que la Alianza pagó el costo de ser la fuerza juvenil del gobierno nacional, que además encarna la continuidad del modelo menemista", dijo a La Nación Fernando Villoslada, integrante del centro de estudiantes de Filosofía y Letras, en manos del Frente Amplio Estudiantil, formado por el Movimiento Socialista de los Trabajadores y dos agrupaciones de izquierda, La Walsh y La Mariátegui. En una facultad tradicionalmente esquiva para la Alianza -ganó allí sólo una vez, en 1984-, la agrupación se impuso este año por una diferencia de 330 votos, un aumento con respecto al año anterior.
Para Villoslada, que planea ahora postularse como secretario general de la FUBA, "además del entorno nacional influyó la lógica mercantilista con que Franja maneja los centros".
En la Facultad de Ciencias Sociales, mientras tanto, ganó el Movimiento para la Refundación de Sociales, una suma de grupos de izquierda e independientes, con el 39,85% de los votos.
Los ganadores, que dijeron estar aún "sorprendidos" por los resultados, aplicaron durante la campaña una estrategia que resultó convincente:se dedicaron a recorrer las aulas de ambas sedes con un discurso "antipolítico".
"No nos presentamos como profesionales de la política que podemos resolver todos los problemas, sino como un proyecto alternativo. Y pusimos sobre el tapete temas conflictivos, como la participación democrática en la facultad y el manejo de los espacios que generan dinero", contó a La Nación el presidente electo del centro de estudiantes, Mariano Molina. Sin embargo, acepta que el "efecto Chacho" los benefició: el ex vicepresidente renunció a su cargo el viernes anterior al comienzo de los comicios.
Molina admitió que el gran desafío de la agrupación es ahora hacerse cargo efectivamente de administrar el centro, algo en lo que FranjaMorada tiene larga experiencia. "Tenemos que asegurarnos que funcionen los apuntes, las becas, las fotocopias. Pero lo fundamental será recomponer el centro, crear un estatuto y discutir la reforma de la facultad."
En Veterinaria, Franja Morada, sola o como parte de la Alianza, ganó en los últimos once años. Ahora se impuso la agrupación independiente Evet por el 59,60% de los votos.
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