
Haiku paraguayo
El Bicentenario de Paraguay es celebrado en el Centro Cultural Recoleta con una muestra que evoca los lazos y las deudas con el país vecino
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Elegante y reflexiva, la muestra Paraguay rapé ("Camino paraguayo", en guaraní) reúne a dos artistas paraguayos y a dos argentinas descendientes de paraguayos para remontar un viaje hacia el arte y la historia del país vecino. Si bien la muestra establece una preferencia marcada por los materiales domésticos, familiares y biográficos para configurar una imagen de Paraguay todavía nimbada de misterio y tradiciones, esos materiales están sometidos a técnicas hipermodernas: videoarte, instalaciones, fotos de grandes dimensiones, dioramas lumínicos. Algo del pasado glorioso de Paraguay (los años previos a la Guerra de la Triple Alianza, cuando la Argentina, Uruguay y Brasil devastaron la nación más desarrollada de América del Sur con el argumento o la excusa de la amenaza expansionista) reaparece como un espectro en el diseño de la exposición.
Especie de haiku en el marco del Bicentenario de Paraguay, Paraguay rapé , curada por Victoria Verlichak, convoca a los fantasmas de etnias silenciadas, ejércitos arrasados y padres fundadores. La noción de "patria" se problematiza cuando se conjugan la guerra y la historia de los niños mártires en el video de Joaquín Sánchez (Barrero Grande, 1975), Jukyty ( Campos de sal ). Con audio en guaraní y subtítulos en español, la voz de una vieja lavandera que aparece en un ángulo de la imagen (que ocupa toda una pared de la sala) se confunde con el rumor del agua en el escenario de la masacre, donde 3500 niños paraguayos murieron enfrentados al ejército aliado. Ángel Yegros (Asunción, 1943) fue integrante del grupo Los Novísimos, que ayudó a modernizar el escenario del arte en su país. En Tekoha ( El lugar, el ser ), él mismo lee un poema de su antepasado Fulgencio Yegros, poeta y militar paraguayo, compuesto cuando estaba a punto de ser ejecutado en 1821. Al final, recita un poema guaraní anónimo vinculado a la tierra como lugar sagrado. El video, por ese deslizamiento lingüístico, se transforma en el campo de batalla entre cosmovisiones: la indígena, la tradición colonial europea y la hibridación, de la que el video es prueba y testimonio.
Luna Paiva (París, 1980) vive en la Argentina desde 1983. Estudió fotografía con Diego Ortiz Mugica y con su padre, a quien rinde homenaje en Paiva Paraná Paiva , instalación con figuras y fotografías en blanco y negro de Rolando Paiva, animadas en un video. El dispositivo, como la ventanilla de una embarcación, permite al espectador emprender un viaje por el paisaje de Paraguay: el Paraná, sus orillas y la selva. A su lado, un diorama multicolor remeda una estética de postal troquelada, y el backlight de un pájaro de la selva refulge en la penumbra de la sala.
Suite Villarrica , de Matilde Marín (Buenos Aires, 1948), yuxtapone tres fotografías de gran tamaño e impecable factura que circunscriben un escenario entrañable: un patio, una laguna a cielo abierto y una hamaca paraguaya bajo un techo de paja. Junto a ellas, una vitrina contiene un archivo compuesto por imágenes, ejemplares de un periódico de trinchera, papel moneda, una postal con hamaca paraguaya, programas de teatro y el catálogo de una exposición que, acaso como Paraguay rapé , fundaba el pasado y el porvenir de una nación en los lazos afectivos.
Ficha. Paraguay rapé , en el Centro Cultural Recoleta (Junín 1930), hasta el 12 de junio
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