Hijos de la llanura
Se exhiben en la UCA fotografías con las que Francisco Ayerza se propuso recrear el Martín Fierro
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La muestra Escenas del campo argentino , fotografías que Francisco Ayerza produjo cerca de 1885 con el ambicioso proyecto de recrear el poema épico Martín Fierro de José Hernández, culmina con honores la programación del Pabellón de las Bellas Artes de la Universidad Católica Argentina. El registro del paisaje, fisonomía, usos y costumbres de gauchos y chinas pampeanos, tan cronológicamente prójimos a los arquetipos de Hernández, da especial hondura al conjunto. Desde el por entonces nuevo lenguaje se establecía una alianza entre la tradición ancestral y los recursos técnicos, linguísticos y expresivos de la vanguardia.
Para consumar la exposición concurrieron la Academia Nacional de Bellas Artes, el fotógrafo Aldo Sessa y la Comisión del Bicentenario de la UCA, confluencia sólo posible por la responsable del Pabellón, licenciada Cecilia Cavanagh, operadora de prodigios infrecuentes. A tal señor, tal honor, dice el viejo adagio castellano. Francisco Ayerza (1860-1901) concibió el peregrino proyecto de dar vida y avatar al poema de Hernández, que con justicia reputaba de raíz fundacional de la argentinidad. Era la métrica gauchesca trasvasada en el recurso novel de la fotografía, fruto aún en agraz.
Ayerza, hijo de vascos, estudió en el Colegio del Salvador y se recibió de abogado a los veinte años, en la Universidad de Buenos Aires. Activo y múltiple, como buen euskera, fue letrado reconocido, diputado y padre de ocho hijos junto con Josefina Jacobé Iraola. Tales exigencias no le impidieron fundar la Sociedad Fotográfica Argentina de Aficionados en 1889.
El vasco emprendió su búsqueda de los hermanos e hijos de Fierro empuñando una Perlen Rayment, formato 24 x 30 cm. Eran recursos de avanzada, puestos al servicio de una pupila avizora. Francisco Ayerza presenta, no enuncia, no decae en sentimentalismos que opacan la profunda emoción. Con su cámara plantó la escena, el jinete, el rancho, el mangrullo oteador del malón, la carreta, el mate cimarrón cebado por la china querendona, recatada, y la llanura infinita donde Guillermo Enrique Hudson residió, por siempre jamás, en sus largos años de exilio.
Las tomas originales fueron hechas en la Estancia San Juan, de Pereyra, con no pocas dificultades: trípodes pesados, cámaras de fuelle y posterior revelado. De su manejo técnico informan las copias vintage, las copias actuales y gigantografías incluidas en la muestra fueron realizadas por Aldo Sessa. Estas nuevas copias, en su despliegue formal, recobran la vastedad silente de la llanura pampeana que poblaron los hermanos de Martín Fierro. Fotógrafo amateur , Ayerza no coronó el ambicioso proyecto emprendido. Desde otros lenguajes tradicionales, otros artistas dieron carnadura al mítico gaucho. De ese hombre que está vivo en la entonación y en la respiración de los versos de Hernández que, al decir de Jorge Luis Borges, "rememora modestas y perdidas felicidades, y el coraje que no ignora que el hombre ha nacido para sufrir".
© LA NACION
<b> FICHA. <i> Escenas del campo argentino. Fotografías de Francisco Ayerza (1860-1901) </i> , </b>




