A los 67 años, murió el historiador e investigador Alberto R. Lettieri
Especializado en historia política argentina y latinoamericana, fue director académico del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino durante el kirchnerismo y autor de varios libros
5 minutos de lectura'

Ayer, a los 67 años, murió en Villars, en la provincia de Buenos Aires, el historiador especializado en historia política argentina y latinoamericana, investigador del Conicet y docente universitario Alberto Rodolfo Lettieri. Había nacido en Buenos Aires el 20 de mayo de 1959 y obtuvo su doctorado en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Se formó con la reconocida historiadora Hilda Sabato.
Fue director académico del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego entre 2012 y 2015; profesor titular en la licenciatura en Ciencias de la Comunicación Social de la UBA, en la cátedra de Historia Social General, y en la cátedra de Historia Argentina II (1862-1916), en Filosofía y Letras, y codirector de la carrera de Especialización en Historia Política Argentina, de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales.
Publicó los libros Vicente Fidel López. La construcción histórica de un liberalismo conservador, Historia contemporánea. De la revolución inglesa a la actualidad (en coautoría con Ana Pfeiffer), el tan recomendable como original La república de la opinión. Política y opinión pública en Buenos Aires entre 1852 y 1862, La civilización en debate. De las revoluciones burguesas al neoliberalismo. Buenos Aires y La batalla cultural, Seis lecciones de política y la mirada de la historia, de 2014, donde reunió su escritos para medios de prensa. En sus libros y artículos en volúmenes colectivos y publicaciones científicas, Lettieri investigó el papel de los sectores populares, los conflictos políticos y las disputas por la construcción del Estado nacional en los siglos XIX y XX.

Columnista en medios de prensa y guionista de radio, televisión y cine, a partir de la segunda década de los años 2000, su labor historiográfica se había acercado al revisionismo histórico y al pensamiento nacional, popular y federalista, afines al kirchnerismo y la izquierda.
“Conocí estrechamente a Alberto Lettieri cuando compartimos la creación del Instituto de Revisionismo Histórico Manuel Dorrego -dice a LA NACION el escritor e historiador Pacho 0’Donnell-. Se especializó en historia política e intelectual del siglo XIX, con particular énfasis en los procesos de construcción del Estado nacional, las élites dirigentes y las disputas ideológicas que atravesaron la conformación de la Argentina moderna. Con una extensa trayectoria en el ámbito académico y en la gestión institucional vinculada a la historiografía, cuestionó la versión liberal y la falacia de la objetividad, lo que le significó contratiempos en la carrera por logros académicos, dominados por corrientes adversas a la revisión nacional, popular y federal que Alberto proponía. Convicciones que también lo llevaron a un compromiso personal y generoso por las causas sociales que hizo evidente en numerosos artículos en la prensa escrita y en participaciones en radio y televisión. Su producción se inscribió en el campo de la historia intelectual, desde donde analizó ideas, lenguajes políticos y proyectos culturales en su contexto histórico, evitando lecturas reduccionistas del pasado. En este marco, Lettieri tomó parte activa de lo que puede entenderse como una reforma intelectual del debate historiográfico, concibiendo la discusión histórica como un todo complejo y no como una simple oposición entre corrientes cerradas. Su obra contribuye a complejizar la comprensión del pasado argentino, destacando la centralidad de las ideas y los conflictos intelectuales en los procesos políticos y sociales”.
“Lo conocí en la carrera de Historia en un momento muy difícil, en los años 80 y 90, cuando había pocos recursos y posibilidades para investigar -dice el historiador y politólogo Fernando Pedrosa a LA NACION-. Se formó en una escuela muy tradicional de historia, con Hilda Sabato y Luis Alberto Romero, y en un momento cambió radicalmente y se fue hacia posiciones de izquierda. Era muy buen tipo, que abría puertas a los colegas, nada competitivo, de buen carácter y apasionado sin ser dogmático en lo político. Cuando me contrató, él sabía que yo era antikirchnerista y eso no le molestó”.
Para el comunicador Tomás Crespo, que fue su alumno, Lettieri ejerció “un pensamiento historiográfico situado, analizando el devenir del mundo y de la Argentina desde una perspectiva nacional y latinoamericana”. “Además, contra el prejuicio y la estigmatización tan presentes en ámbitos académicos, no tuvo problemas en encarar tareas ligadas a la divulgación con rigurosidad y calidad -agrega-. Por último, tampoco le quitó el cuerpo al compromiso personal con la política del tiempo y el espacio que le tocó habitar. No fue solo un hombre de ideas, sino también un militante en el sentido estricto de la palabra, trabajando desde diversos espacios por la construcción de un país mejor y más justo. En ese sentido, la defensa de la universidad pública fue una causa que enarboló con tesón”.
Los restos de Alberto Lettieri serán velados hoy, de 17 a 20, en Tres Arroyos 1510, en la ciudad de Buenos Aires.
- 1
El Fondo Nacional de las Artes se postula como árbitro en la delicada situación de Santa Catalina de Siena
2A los 84 años, murió la escritora Aitana Alberti León
3Restauran los pedestales de los vasos decorativos de la Plaza del Congreso
4El fútbol fuera de la cancha: la intimidad de los jugadores, al desnudo




