
Historias de un héroe marginal
PROMESAS Y DESVARIOS Por Griselda Gambaro-(Norma)-308 páginas-($ 25)
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Durante su exilio en Barcelona, en los años de la última dictadura militar, la dramaturga y escritora Griselda Gambaro escribió la trilogía conformada por Dios no nos quiere contentos, editada en 1979 en Barcelona y reeditada en la Argentina el año pasado por la editorial Norma, Después del día de fiesta (Seix Barral, 1994) y Promesas y desvaríos, de reciente aparición. Cada una de las tres novelas es autónoma; el tenue hilo que las une es la reaparición de su personaje principal, Tristán, un héroe marginal y desamparado en torno al cual se desencadenan historias diversas.
En Promesas y desvaríos, la narración se inicia con un encuentro callejero entre Tristán, un habitante de los márgenes de la sociedad, y un ciego, también marginal, que acaba de ser abandonado por su perro-lazarillo y necesita entonces ser acompañado hasta su casa. Comienza de este modo la historia de la relación entre estos dos personajes, en torno a la cual se irán desplegando las pequeñas historias de quienes los rodean, personajes también a la deriva que sumarán fracasos, desencantos y desvaríos a la ya fracasada historia de los dos protagonistas.
Aunque pone el foco en el mundo de los pobres y desarraigados, la novela evita -y éste es uno de sus mayores aciertos- la mirada conmiserativa sobre sus personajes. El narrador en tercera persona presenta, con un lenguaje totalmente despojado, un universo desesperanzado donde priman las traiciones, los egoísmos, las miserias de todos los días. Será Tristán quien intente, una y otra vez, reestablecer algún lazo de solidaridad; cada uno de sus intentos lo llevará, irremediablemente, al fracaso.
La acción transcurre en un espacio que carece de nombres. La novela expulsa la toponimia porque las historias que transcurren en ese espacio son, como en las alegorías, universales. Sin embargo, en un pasaje secundario de la trama se menciona al Luna Park y se dice: "Y no aclaró que el Luna Park ahora se dedicaba a espectáculos igualmente sangrientos, pero de distinta índole: patinadoras que revoleaban las piernas, Dráculas que cantaban". Esa sola mención -y por ser única es significativa- resemantiza toda la novela, ya que ubica el presente de la narración a finales de los años ochenta y comienzos de los noventa (fue en agosto de 1991 cuando Drácula-El Musical, de Pepe Cibrián y Angel Malher, se estrenó en el Luna Park). Esa única referencia revelaría entonces que, además de proponerse como alegoría universal, la novela es también una cifra de la crisis social de la Argentina en los finales del alfonsinismo.
Pocas semanas después de la publicación de Promesas y desvaríos, Gambaro obtuvo el Premio del Jurado de la Crítica por su novela El mar que nos trajo. Este premio, junto con la edición de relatos y novelas que permanecieron inéditos por muchos años, consolida el lugar de Griselda Gambaro como narradora, un lugar que, hasta hace pocos años, había sido inmerecidamente opacado por la extrema visibilidad de su excelente obra dramática.




