
Historias poco conocidas
SECRETOS PRESIDENCIALES Por Andrés Bufali-(SudExtremo)-192 páginas-($ 20)
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Andrés Bufali, periodista, autor de Secretos de gente muy famosa y Con Soriano por la ruta de Chandler , reconstruye en estas crónicas, algunas breves y otras más extensas, hechos ocurridos a personajes del pasado político y cultural argentino. Los "secretos" -algunos más conocidos que otros- son narrados de modo directo y ameno y en ellos se alternan diálogos y entrevistas que forman un vivo tejido entre el pasado y el presente.
Entre las anécdotas más sabrosas que se registran en el volumen se cuentan, por ejemplo, el duelo de esgrima que sostuvieron, en 1897, el joven y ágil Lisandro de la Torre, avezado esgrimista, con el robusto y maduro jefe del partido radical don H. Yrigoyen, quien a pesar de desconocer el arte del manejo de las espadas, salió indemne y dejó marcas en el cuerpo y las mejillas de su rival (desde entonces De la Torre debió usar barba). También se cuentan en detalle diversos avatares del propio Yrigoyen, primer presidente que, tras ser depuesto, fue recluido en la Isla Martín García.
Como no podía ser de otro modo, muchas de las historias están vinculadas con el peronismo. El arco abarca desde el modo en que Eva Duarte conoció a Perón o su viaje a Europa hasta los testimonios de Paco Jamandreu. También -entre otros muchos detalles- se explica cómo un camionero le salvó la vida a Perón cuando huía al Paraguay o quién le regaló al exiliado ex presidente el terreno donde se construyó Puerta de Hierro, hoy habitada por el futbolista Jorge Valdano.
Entre los relatos sobre el último gobierno militar, se destaca la traición de Jorge R. Videla a su amigo el brigadier Jorge Landaburu, cuando éste le pidió para que intercediera por la novia de su hijo, secuestrada y desaparecida.
Pero acaso la más curiosa de las anécdotas incluidas en el libro sea la carta en una botella tirada al mar que un ciudadano brasileño encontró en 1963 (el casi sería revelado sólo un cuarto de siglo más tarde): la había escrito Arturo Frondizi, un año antes, cuando estaba preso en Martín García en 1962.





