
Homenaje porteño por La Noche de los Bastones Largos
Distinguen a cuatro protagonistas de aquel episodio y a rectores de la UBA desde 1983
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Como hace 44 años, los gritos, bastonazos y simulacros de fusilamiento con los que la policía, por orden del gobierno de facto de Juan Carlos Onganía, reprimió y desalojó a docentes y estudiantes de la universidad, volvieron a oírse ayer entre los gruesos muros de la Manzana de las Luces.
Un video con imágenes de lo ocurrido el 29 de julio de 1966 en la tristemente célebre Noche de los Bastones Largos fue la introducción de un homenaje del gobierno porteño a la universidad pública.
El programa "Puertas del Bicentenario" y el Ministerio de Cultura destinaron seis de las 200 medallas del Bicentenario, con las que este año galardonan a personalidades de distintas disciplinas. a docentes investigadores que directa o indirectamente fueron víctimas de esos hechos y tres de los rectores que condujeron la Universidad de Buenos Aires desde el retorno al país del sistema democrático.
Ellos son Pablo Miguel Jacovkis, Mariana Weissman, Juan Manuel Borthagaray, Francisco Delich, Guillermo Jaim Etcheverry y Rubén Hallú.
"Yo daba clases en Ciudad Universitaria. Vine a este edificio porque sabía que habría una reunión del consejo directivo de la Facultad de Ciencias Exactas para tomar alguna decisión sobre la intervención que había anunciado el gobierno, pero no pude entrar porque estaba rodeado por la policía", dijo a LA NACION Weissman, doctora en física, experta en lo que hoy se conoce como nanociencias.
En los 60, Weissman era una joven docente del Departamento de Meteorología de la UBA. Vivió luego en Chile y en Venezuela y regresó al país en los 80.
Borthagaray, hoy de 83 años, en 1966 era profesor titular y miembro del consejo directivo de la Facultad de Arquitectura. "Renuncié junto con una veintena de docentes. Nos fuimos porque, si con eso podíamos influir para que la dictadura fuera más corta, aunque sea unos minutos más corta, debíamos intentarlo. Volví a la universidad en 1983", contó a este diario.
Durante el acto, habló el ministro de Cultura, Hernán Lombardi. Destacó el papel que cumple la universidad pública y justificó que se recordara aquella noche. "Como consecuencia, se perdió una generación completa de investigadores", argumentó.
El jefe de gobierno Mauricio Macri entregó las medallas. Uno de los más conmovidos fue el profesor de matemática y ex presidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), Pablo Jacovkis.
"Esta medalla la recibo más como un homenaje a mi padre, David, que falleció en 1976. El era profesor y recibió los palazos de la policía", comentó a LA NACION quien en ese momento tenía 20 años y, como estudiante, participó de la funesta reunión. "Salí a tomar un café y cuando volví no pude entrar porque estaba la policía. Mi padre fue detenido e integró el grupo a los que les hicieron un amago de fusilamiento. Fue liberado durante la noche y cuando llegó a casa tenía un olor muy fuerte a gas lacrimógeno", recordó.
Delich valoró la recuperación de la autonomía universitaria: "En 200 años de historia, nunca vivimos 25 años seguidos de autonomía. Si se mira para atrás, este país ahora es distinto".



