
Invitan al público en el Malba a llevarse parte de las obras
Se exhiben por primera vez en el país piezas de Félix González-Torres, artista norteamericano, nacido en Cuba, y uno de los exponentes de la escena artística internacional
1 minuto de lectura'
Una sala con un gran rectángulo plateado sobre el suelo, de 25 metros cuadrados, que encandila. Al acercarnos, la visión inicial da paso a la de miles de caramelos que forman esa alfombra. Si nos animamos a más, tomaremos un caramelo, lo comeremos en el momento, más tarde, o lo guardaremos de recuerdo. Y nadie del museo nos llamará la atención porque nos llevamos una parte de la obra.
Desde ayer, el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) presenta por primera vez en la Argentina obras de Félix González-Torres (1957-1996), artista norteamericano, nacido en Cuba y uno de los exponentes de la escena artística internacional en los años 80 y 90.
La muestra "Algún lugar/Ningún lugar", curada por Sonia Becce, fue producida por el Malba y presenta las series más representativas del artista, que ofrece una genuina y activa experiencia al público. De hecho, anoche, los visitantes iban y venían comiendo caramelos, chupetines y llevaban rollos de hojas en las manos.
Las instalaciones de pilas de papel impreso, de caramelos o chupetines les proponen a los visitantes que las observen, las toquen y se lleven una parte, si así lo desean. El Malba repondrá constantemente los materiales. La obra, así, se reproduce al infinito. También están las cortinas de cuentas de colores para atravesarlas una y otra vez y, así, sentir su peso, su materialidad y su sonido.
Pero la propuesta del artista no se queda en el aspecto lúdico. A González Torres se lo puede definir como un conceptualista político que compromete al público con sus obras al volverlo activo, a la vez que se compromete él mismo por medio de ellas con la sociedad de su tiempo, al reflexionar acerca de la política, las minorías, la propiedad privada, entre otros temas.
La obra Untitled (NRA) , por ejemplo, constituye una pila de hojas rojas con bordes grises. La sigla NRA se refiere a la National Rifle Associaton, que defiende el uso de armas, en Estados Unidos. Y la instalación Untitled (Para un hombre en uniforme) es una pila de chupetines envueltos con los colores de la bandera norteamericana.
Entre los visitantes que ayer asistieron a la inauguración estaba el consagrado artista argentino Guillermo Kuitca, quien comentó a LA NACION que, si bien la obra de González-Torres "necesita reflexión, no cede un ápice a la emoción". El año pasado, mientras Kuitca representó a la Argentina en la Bienal de Venecia, González-Torres fue seleccionado en forma póstuma para representar a los Estados Unidos.
Interrogar la realidad
El escritor argentino Alan Pauls define al artista como un "cubano en Nueva York, marxista y gay, latinoamericano y conceptual-minimalista", en un texto que integra el catálogo sobre la muestra, que editó el museo. Pauls señala que el trabajo de González-Torres "nunca deja de interrogar cuestiones decisivas como la de los medios y modos de producción, la propiedad privada y la propiedad común, la circulación de los bienes artísticos, la lógica y los valores del mercado del arte".
Algunas de estas cuestiones pueden rastrearse en las obras con carteles de vía pública ( billboards ) que el artista realizó entre 1989 y 1995, a partir de fotografías en blanco y negro tomadas por él. En la terraza del Malba se exhibe una de ellas en la que se ve una cama vacía y deshecha, con dos almohadas levemente ahuecadas.
Por decisión del artista, cada vez que se incluya un cartel ( billboard ) dentro de una institución se debe instalar un mínimo de seis en otros lugares de la ciudad. Por ello, durante la muestra se exhibirán también en seis puntos diferentes de Buenos Aires.
La muestra incluye una obra performática, Untitled (Go-Go Dancing Platform) , en la que un bailarín, vestido sólo con un pequeño short plateado, baila sobre una plataforma rodeada de luces mientras escucha música en un walkman. El bailarín aparece en la muestra por breves intervalos, baila y se va.
Asimismo, una particular idea de amor atraviesa la exposición. "Se trata del amor entendido como una constelación de emociones y experiencias vinculadas con un afecto profundo, con el deseo, con el cuidado y el sentimiento de intensa atracción por otro, con el dolor por la ausencia o la pérdida del ser amado", explica Becce.
Las obras de González-Torres, que el público podrá ver hasta el 3 de noviembre en Figueroa Alcorta 3415, nos acercan al arte y a la historia contemporánea con inteligencia y sensibilidad.



