
José Agustín Bello
El sepelio
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Dolorosamente ha repercutido la noticia de la muerte del profesor José Agustín Bello, médico otorrinolaringólogo, estudioso y enciclopedista de reconocida trayectoria en nuestro medio.
Nacido en 1919, fue discípulo dilecto del doctor Juan Manuel Tato y uno de los pioneros en el diagnóstico y tratamiento de la sordera en la infancia en nuestro país.
En tiempos en que existían pocos métodos de diagnóstico para estos problemas, el doctor Bello luchó por llegar al diagnóstico temprano, conocedor de la neuroplasticidad del sistema nervioso y de la importancia de estimular tempranamente a los niños con trastornos en su lenguaje.
Apoyó, así, la creación de escuelas para discapacitados auditivos. Entre sus múltiples aportes, el profesor Bello desarrolló la investigación y aplicación de los potenciales evocados auditivos en el diagnóstico temprano de la hipoacusia en la infancia.
Desarrolló, a su vez, en nuestro país los estudios de audición y de los trastornos del equilibrio, a los que dedicó con esmero una gran parte de su tarea y actividad docente. Fue el impulsor de la otoneurología argentina.
Presidió el Club Otorrinolaringológico y fue miembro fundador de la revista Otolaringológica , publicación de esa institución. Y formó parte, además, del Cuerpo Médico Forense.
Maestro generoso, formó a generaciones de especialistas en sus áreas de interés y fue uno de los fundadores de la escuela fonoaudiológica argentina. Presidió la Asociación Argentina de Logopedia, Foniatría y Audiología.
Artista noble e investigador del arte, se dedicó también al estudio de la pintura; sus obras pueden verse en distintos ámbitos. Hasta el consagrado Benito Quinquela Martín le compró una obra para exhibir en su casa museo, que funciona en la Vuelta de Rocha, en el barrio de La Boca.
El doctor Bello deja un profundo y grato recuerdo entre los otorrinolaringólogos y fonoaudiólogos argentinos, tanto por sus aportes a la investigación y a la clínica médica como por sus calidades personales y humanas.
Sus restos fueron sepultados en el cementerio de San Martín.




