
La calidad periodística es cada vez más sinónimo de objetividad
Coincidencias sobre el valor de la pluralidad en la información
1 minuto de lectura'

SANTIAGO DE COMPOSTELA.- La necesidad de la pluralidad de información y comunicación no estuvo en debate en las discusiones entre académicos y periodistas realizadas aquí, con el patrocinio de la Unesco y de esta ciudad, una de las nueve capitales de la cultura en la celebración del nuevo milenio.
Mal podía haber estado, porque desde José Vidal Beneyto, presidente de la conferencia sobre "El espacio público mundial, los medios y la sociedad de la información", en adelante, todos coincidieron en que la pluralidad es fundamental para expresar "la diversidad de modelos y de valores presentes en toda comunidad".
Pero la objetividad quedó, en cambio, bajo un fuego generalizado hasta que fue del caso preguntar si alguien estaba proponiendo un régimen que impusiera "la información veraz", según lo hace la nueva constitución venezolana del presidente Chávez. No, nadie proponía eso, pero sí se cuestionaba el concepto mismo de objetividad y si el periodismo se atiene efectivamente, o no, a esa regla de oro.
* * *
Dominique Wolton, profesor del Instituto de Ciencia Política de París y miembro del consejo de administración de la TV de Francia 2 planteó un problema inicial: los hombres decodifican los mensajes de manera diferente. Bien lo sabe un viejo secretario de Redacción de cualquier publicación: envía a la calle a cinco cronistas a cubrir un hecho noticioso y la devolución serán cinco crónicas que podrán tener entre ellas diferencias verdaderamente apreciables.
"El receptor construye, reconstruye el mensaje", insistió Wolton. Ramón Pérez-Maura, director adjunto de ABC, de Madrid, llamó a todos al orden cuando aseguró, sin ser contradicho, que "la realidad, al fin y al cabo, existe; y hay que contarla tal como es".
José Vidal-Beneyto, presidente de la Agencia de Cultura Europea, propuso que el periodismo se mueva sobre bases más científicas, con más rigor, y menos por inspiración y sentido común. "Objetividad" es una palabra de las ciencias sociales, hizo notar Vidal-Beneyto, ¿por qué no usamos "veracidad"?
Miguel Angel Bastenier, subdirector de El País, de Madrid, sugirió una definición modesta, pero realista: que respetar la objetividad sea actuar con "fair play", como dicen los británicos, o hacer las cosas de la mejor manera que se pueda.
El debate subió de tono académico cuando tomó la palabra Theodore L. Glasser, director del Programa para Graduados en Periodismo de la Universidad de Stanford, Estados Unidos. Se remontó a Aristóteles y a su noción de "phronesis" o "sabiduría práctica", o sea, "un conocimiento práctico que raramente está sujeto a escrutinio consciente", al que consideró base clásica de la actividad periodística.
Glasser señaló que no hay requerimientos formales de entrenamiento y educación de los periodistas, es decir, ninguno de los elementos que determinan el ingreso en una profesión.
Desde la perspectiva de Glasser, eso es un problema, porque los periodistas deben hacer honor a la objetividad dado que actúan como subrogantes de gente en cuyo nombre observan el mundo y deben representar, por lo tanto, de la mejor manera posible lo que observan.
Se le contestó que ese problema no sería tal si, en lugar de considerar al periodismo con parámetros profesionales, como a la arquitectura, la abogacía o la medicina, lo juzgara simplemente como un oficio, por la razón elemental de que todos han nacido con el derecho a la libertad de expresión. Si alguien lo ejerce con habitualidad, habrá igualmente siempre un juez que evaluará sus actos: quien fuere, lector, oyente, televidente.
- **
Algunos oradores pusieron en cuestión la objetividad del periodismo contemporáneo tomando como ejemplo el comportamiento de las grandes cadenas de televisión norteamericana durante la Guerra del Golfo Pérsico, en 1990, o la más reciente, la de los Balcanes.
Como es habitual, la que más golpes ligó fue la CNN, con olvido de que estuvo en Bagdad, en medio de los bombardeos, o de que durante el conflicto por Kosovo los medios de países de la OTAN informaban sobre la opinión del gobierno de Belgrado.
Hubo que llamar la atención sobre si las cifras de bajas de objetivos enemigos de las que informaba The Times, a fines de siglo, en la guerra de los boers, eran tan precisas como para hacer imputaciones rotundas, por el tratamiento de asuntos bélicos, al periodismo de estos días. O si en los años cincuenta, durante la Guerra de Indochina, la Agencia Francesa de Prensa (AFP) era más confiable que la Associated Press (AP), norteamericana.
Santiago Ramentol, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, se preguntó, con mordacidad, qué mensaje es hoy más riguroso y veraz: ¿el de un periodista o el de una cadena de supermercados?
Ahora bien, fue el propio Ramentol quien después reconoció que con este asunto de Internet todo el mundo ha pasado a ser emisor y receptor de mensajes en escala global. De modo, entonces, que la información es menos que nunca el coto privilegiado de vaya a saberse qué cofradía.
* * *
Tal vez Internet impulse mejor que nadie, por comparaciones fundadas en lo que en ella ocurre, la idea de que calidad es sinónimo de objetividad. Y es en ese punto, probablemente, en el que los medios de comunicación de excelencia hagan valer al final el imperio de su marca, el de un prestigio consolidado en el tiempo.
Nadie en la conferencia supo decir de un solo medio on line que gane dinero en algún lugar del mundo; y es más: Eduardo Alonso, director general de Telefónica Media, de Madrid, afirmó que lo notable es que en Internet la gente es por ahora más importante cuanto más pierde.Telefónica, con Terra, es, por decirlo así, la orgullosa tercera más grande deficitaria entre todas las empresas con portales en la Web.
Colin Sparks, director del Centro de Estudios para la Comunicación y la Información, de la Universidad de Westminster, Londres, reconoció que Internet no alcanzó aún su madurez económica ni técnica, pero los medios "off line" de todo el mundo la han tomado muy en serio.
La explosión comenzó a producirse entre 1994 y 1995. En 1993 había sólo veinte diarios en la Web.
Según cifras de abril último, están en Internet 4430 diarios (66 por ciento de los Estados Unidos, 1 por ciento de Africa), 3984 revistas (64 por ciento de los Estados Unidos, 2 por ciento de Africa), 1305 estaciones de televisión (76 por ciento de los Estados Unidos, 1 por ciento de Africa) y 1895 emisoras de radio (66 por ciento de los Estados Unidos, 1 por ciento de Africa).
Con esos porcentajes uno tiene idea definida sobre cómo se reparten las influencias en el mundo globalizado.
Sparks subrayó que en Internet los costos de distribución no existen, los de producción son mínimos en relación con los medios tradicionales y las distancias geográficas carecen de entidad.
Además de las pérdidas económicas en la Web y de sus limitaciones técnicas, hay otros problemas. Mañana los veremos.


