La comedia a la italiana, de luto
A los 91 años, falleció Dino Risi, el director que marcó la identidad del cine peninsular con títulos como Il sorpasso y Los monstruos
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ROMA (AP).- El director Dino Risi, un maestro de la comedia cinematográfica italiana que combinó el humor con una mirada implacable a los defectos de sus compatriotas, murió a los 91 años, en el mediodía de ayer, en su vivienda del Palacio Aldrovandi, de esta capital.
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En la carrera de Dino Risi es posible encontrar el mejor resumen de lo que fue el cine italiano en la segunda mitad del siglo XX. No tanto por la envergadura y la categoría de una obra que tuvo más de un paso en falso y debió soportar en varias ocasiones el justificado maltrato de la crítica más rigurosa, sino porque le cabe sin discusión el inmenso mérito de haber llevado a la cumbre lo que la historia del cine acuñó como la commedia all italiana.
Junto con su contemporáneo Mario Monicelli -apenas un año mayor y a partir de ayer último gran sobreviviente de ese memorable movimiento-, Risi pintó como nadie desde sus celebrados films, algunos de los cuales estuvieron entre los mayores éxitos de público de toda la historia de la península, las grandezas y las miserias del italiano medio, que dejaba atrás las penurias de la posguerra para ingresar en una etapa de relativa prosperidad, consumismo y bienestar material.
El mejor ejemplo de esa nueva realidad -y, por extensión, de la prolífica obra completa de Risi- fue, cómo dudarlo, Il sorpasso (1962), que acuñó uno de los mejores retratos humanos de la comedia a la italiana: el de Bruno (un inolvidable Vittorio Gassman), ese fanfarrón a tiempo completo que conquistaba a todo el mundo con su simpático aire sobrador y que arrastraba a un tímido estudiante (Jean-Louis Trintignant) a acompañarlo en sus temerarias andanzas por las rutas italianas al comando de su Alfetta Spider.
Esa película no sólo selló para siempre la indestructible alianza entre Gassman y Risi (de hecho, al actor desde siempre se lo identificó como Il mattatore , título de una temprana colaboración entre ambos, en 1961); también marcó el perfil y los signos de identidad de la fórmula cinematográfica que el realizador desarrollaría de allí en adelante: relatos tragicómicos, pero con un abierto y propicio lugar para la risa, a partir de las observaciones de pequeños hechos tomados de la vida cotidiana de los italianos y llevados hasta la exageración grotesca, como en el recordado caso de Los monstruos , o la exacerbación del erotismo ( Sexo loco, Sexualmente hablando ).
Antes de exhibir su identificación plena con esa fórmula, Risi constituyó el puente perfecto entre el neorrealismo y la nueva realidad representada por la comedia a la italiana. Así lo expresaban algunos de sus primeros largometrajes como El signo de Venus (el tercero de su carrera y su primer gran éxito de público) y el tramo que le tocó dirigir de la producción colectiva Amores en la ciudad , primera muestra de una larga presencia de Risi en otro clásico de la producción cinematográfica italiana: los films en episodios.
A partir de allí, comenzó a ganarse un lugar preferencial entre los realizadores italianos, si bien había llegado a ese lugar más por circunstancias azarosas que por una decisión elaborada. De hecho, este milanés nacido el 23 de diciembre de 1916 había resuelto seguir los pasos de su padre médico para especializarse en psiquiatría. De asistente de Alberto Lattuada pasó a dirigir cortometrajes y documentales, y luego de ejercer la crítica y de participar en el guión de varios films se lanzó a dirigir con un estilo en el que, para muchos, volcaba su formación como psiquiatra, ya que todos sus personajes quedaban expuestos ante una cámara que funcionaba casi como un implacable microscopio de la conducta humana.
De extraordinario talento para elegir actores, supo aprovechar al máximo a las grandes figuras italianas de su tiempo: Ugo Tognazzi ( En nombre del pueblo italiano , Tortúrame y bésame, Venga a dormir esta noche a casa ), Nino Manfredi ( Operación San Genaro ), Alberto Sordi ( El viudo alegre ; Venecia, la Luna y tú; Una vida difícil ) y, sobre todo, Gassman, a quien también dirigió en La marcha sobre Roma (visión satírica del surgimiento del fascismo), Disculpe si molesto , El tigre y, sobre todo, en Perfume de mujer, cuyos toques sentimentales sensibilizaron a Hollywood al punto de lograr una nominación al Oscar y una remake en inglés que le dio esa estatuilla a Al Pacino.
Celebrado observador de costumbres, Risi se rindió más de una vez a la tentación del golpe de efecto y del trazo grueso, pero también sabía dar vuelta sus propias obsesiones y enfocarlas hacia regiones más oscuras y trágicas. Así ocurría en términos románticos con Fantasma de amor (con Mastroianni y Romy Schneider) y en el terreno testimonial con la aplaudida En nombre del pueblo italiano, de nuevo con Gassman y Tognazzi.
Muy activo en los últimos años en la TV, disfrutó del León de Oro honorario que el Festival de Venecia le otorgó en 2002. En nuestro país, recibió otra importante distinción: el premio Cóndor, en 1964, único año en el que el Festival de Mar del Plata se celebró en Buenos Aires, por Los compañeros . Y al año siguiente, volvió a nuestro país para rodar Un italiano en la Argentina , con Gassman y Manfredi, en el que su corrosiva crítica humana y social ya no sólo afectaba a los italianos, sino también a los argentinos.





