
La consagración de la primavera
Quizá como una respuesta al miedo y a la incertidumbre, Nueva York dobló la apuesta para seguir siendo la capital del arte en Occidente. Galerías y museos despliegan una oferta inusual
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NUEVA YORK.- La primavera llegó a Nueva York y se nota. No sólo por los bellísimos cerezos en flor, sino también por el extraordinario renacimiento de las artes en la ciudad.
Casi de inmediato, después de los atentados terroristas del 11 de septiembre, coros de pesimistas se apresuraron a anunciar el fin del reinado de Nueva York como la capital mundial del arte. Sin embargo, hoy, siete meses más tarde, con una impresionante oferta de exposiciones en sus cientos de museos y galerías, la ciudad que nunca duerme demuestra que sigue tan creativa y vibrante como en sus mejores épocas.
Y hay para todos los gustos, desde obras ya establecidas hasta artistas experimentales más alternativos, nuevos espacios y eventos especiales que llegan de la mano de una primavera más renovadora que nunca.
Para empezar, el barco insignia de los museos neoyorquinos, el Metropolitan Museum of Art presenta en estos momentos cuatro exhibiciones sobresalientes: la megamuestra Surrealismo: deseo descontrolado -con obras de Salvador Dalí, René Magritte, Man Ray y Max Ernst, entre otros-; la primera exposición conjunta de Orazio y Artemisa Gentileschi, padre e hija, artistas del barroco italiano, que tenían como mentor a Caravaggio; una muestra de tapices renacentistas, y, mucho más actuales, fotografías de desnudos tomadas por el fenomenal Irving Penn en 1949 y 1950.
Brasil 500 años
No muy lejos de allí, el siempre activo Guggenheim Museum continúa con la megaexposición de arte brasileño Brazil: body and soul, un módulo de la mega de los 500 Años del Descubrimiento, organizada por el banquero paulista Edemar Cid Ferreira, parte de la cual se vio el año último en Buenos Aires en el MNBA, en la Fundación Proa y en el Centro Recoleta.
Con un acento estadounidense muy marcado, la renombrada bienal del Whitney Museum reúne en esta edición a 113 artistas que han invadido con sus obras el vecino Central Park. Allí, sobre el Sheep Meadow, se levanta en estos momentos la simpática escultura Bluff (2002), de Roxy Paine, que es un gigantesco árbol de metal, “un monumento moderno a la naturaleza artificial del Central Park”.
Cerró en estos días con un formidable éxito de público la marketinera muestra consagrada a Dalí en Manhattan, en el Metropolitan Pavillion, la exposición más grande del artista catalán que haya tenido lugar en Nueva York.
Igual sensación ha generado la exhibición de la renombrada Colección Gelman de arte mexicano en el Museo del Barrio, punto de partida de la Museum Mile en la Quinta Avenida. La muestra incluye más de un centenar de obras de artistas como Frida Kahlo, Diego Rivera, Gunther Gerzso, Rufino Tamayo, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y Francisco Toledo, muchas de la cuales pasaron por las salas de la Fundación Proa en La Boca.
La mudanza del MoMA
Antes de cerrar sus puertas e iniciar la mudanza de parte de sus colecciones a Queens para iniciar la reformas previstas en su sede de Manhattan, el MoMA consagró con una recomendada retrospectiva la figura y la obra inclasificable del alemán Gerhard Richter. Paralelamente recordó tramos fundamentales de la vanguardia rusa de 1910-1934 en una muestra que incluyó obras conmovedoras de Kokoschka. Parte de la misión del MoMA es mantener alerta la memoria de los vecinos neoyorquinos en un momento difícil donde es buen recordar tiempos menos inciertos, parte de ese objetivo se logró con la muestra de fotografías del museo que reúne imágenes de la vida cotidiana de una ciudad que no parece dispuesta a abandonar su destino de grandeza.
A propósito de los atentados del 11 de septiembre, tanto el Museum of the City of New York como la New York Historical Society han colgado exhibiciones fotográficas relacionadas con ese hecho, el 9/11 -como se lo llama por aquí-: la del museo está dedicada a la heroica labor de los bomberos, mientras que la de la Historical Society rinde homenaje a las desaparecidas Torres Gemelas.
Ya más en el terreno alternativo, uno de los highlights de esta temporada ha sido la instalación de Wim Delvoye en el New Museum of Contemporary Art, titulada con acierto Cloaca. Se trata de un gigantesco dispositivo con tubos, bombas eléctricas y monitores computarizados que representan todo el proceso digestivo humano. Todos los días, a las 4.30 de la tarde, la máquina era “alimentada” y al día siguiente, a las 2.30, se retiraban sus “excrementos”. Una experiencia no recomendable para gente impresionable.
Tampoco para público sensible es la muestra Reflejando el mal, del Jewish Museum, que utiliza imágenes de la cultura nazi para hacer “arte”. Entre las obras expuestas hay retratos modificados de Hitler, una maqueta de campo de concentración realizada con ladrillos de juguete Lego y un video que analiza la influencia de la estética del Tercer Reich en los avisos publicitarios de Calvin Klein.
Por su parte, en el Bronx Museum of the Arts, la artista de origen argentino Judi Werthein ofrece a todo el que se preste una sesión de manicura muy especial, en la que pinta sobre las uñas del público uno de los diez modelos de tiene en exhibición.
Del otro lado del East River, el P.S. 1 Contemporary Art Center de Queens (hermano menor del MoMA) dio un giro hacia la política con su exposición dedicada a 53 artistas africanos, que refleja los movimientos de independencia y liberación de Africa en los últimos 50 años.
En tanto, el Brooklyn Museum of Art directamente se alejó de este planeta para su actual muestra que rinde homenaje a la película La Guerra de las Galaxias por medio de dibujos y trajes originales, y todo tipo de objetos de arte inspirados en este clásico que en el verano espera el arribo de un nuevo capítulo de la saga intergaláctica.
Y todavía más variado es ahora el circuito artístico neoyorquino con la incorporación en la ciudad de dos nuevos museos: el American Folk Art Museum y la Neue Galerie. El American Folk Art Museum abrió sus puertas en diciembre último, en la calle 53, y con gran éxito está presentando una colección de obras de Ralph Emerson. Su llamativa sede, revestida en paneles de bronce, se levanta justo al lado de donde ya empezaron las excavaciones para la expansión del MoMA.
Un párrafo aparte merece la Neue Galerie, dedicada al arte de principios del siglo pasado en Austria y Alemania. En una impresionante mansión en la esquina de la Quinta Avenida y la calle 86, la galería ofrece una exquisita colección de pinturas y dibujos de Gustav Klimt y Egon Schiele, así como muebles y objetos de la Bauhaus.
Como si fuera poco, en su planta baja se ha instalado el Café Sabarsky, un muy acogedor café estilo vienés, completamente revestido en boiserie. El lugar ideal para probar sus deliciosas Sacher Torte y disfrutar de la vista de los cerezos en flor del Central Park.
Cinco destacados
La bienal de arte contemporáneo: con los más variados materiales y artistas jóvenes, el Whitney Museum ofrece una amplísima mirada a qué es el arte norteamericano hoy y sus implicancias después de los trágicos atentados del 11 de septiembre. Esta edición -la más grande en sus 71 años de historia- ha sido muy criticada por ser justamente demasiado inclusiva. Está abierta hasta hoy.
Arte mexicano: el Museo del Barrio presenta hasta septiembre la famosa Colección Gelman, con obras de Frida Kahlo y Diego Rivera, entre otros destacados artistas del modernismo mexicano.
Vanguardia rusa del siglo XX: fue la última muestra del MoMA, antes de cerrar las puertas de su tradicional edificio el martes último. Trescientos libros con obras de Kasimir Malevich, Olga Rozanova, Vladimir Mayakovsky y Alexander Rodchenko, entre otros, dan una idea de cómo los artistas rusos del período 1910-1934 influyeron en el arte y la publicidad del siglo pasado.
Reflejando el mal: sin duda, la exhibición más controvertida del momento. El Jewish Museum presenta, hasta el 30 de junio, una perturbadora muestra de imágenes de la cultura nazi transformadas en “arte”: garrafas de gas letal convertidas en grandes frascos de perfume, campos de concentración construidos con ladrillos de Lego, ¿todo vale?
La Neue Galerie: uno de las nuevas adquisiciones de Nueva York -se inauguró en noviembre-, en plena Museum Mile y dedicada al arte austríaco y alemán de principios del siglo XX. Posee una exquisita colección permanente de obras de Schiele, Klimt, Klee y muebles de la Bauhaus. Hasta el 10 de junio están expuestos también retratos en óleo de Kokoschka.
Imaginando una nueva ciudad
NUEVA YORK. ¿Qué perdió Nueva York después del 11 de septiembre? ¿Cómo hemos cambiado? ¿Qué debería construirse en el lugar de las Torres Gemelas? Esos son algunos de los interrogantes que la Municipal Art Society invita a todos los neoyorquinos a contestar en estos días un proyecto llamado "Imagine NY".
A través de una serie de foros públicos que se realizan los fines de semana en los cinco distritos de Nueva York (Manhattan, Brooklyn, Queens, Bronx y Staten Island) y también en Nueva Jersey y Long Island, la Municipal Art Society intenta abrir el debate sobre el futuro de esta ciudad después de haber sufrido el peor atentado terrorista de la historia. Junto a arquitectos, planificadores urbanos, artistas y líderes comunitarios, la gente que quiera puede hacer oír su voz y presentar propuestas a la comisión oficial encargada del rediseño del sitio donde se erigía el World Trade Center. En los talleres no sólo se discutirán temas arquitectónicos y de imagen; la idea es que, además, toda la ciudad pueda participar en la discusión de temas más generales como el estado del medio ambiente, el sistema de transporte y la calidad de la vivienda. Si para algo sirvieron los ataques del 11 de septiembre, fue para que los neoyorquinos tomaran conciencia de que la grandeza de esta ciudad se construye entre todos, respetando la diversidad
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