
La curación milagrosa de don Zatti
Se le atribuye haber salvado la vida de un seminarista, en 1980
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VIEDMA.- Un milagro confirmó lo que muchos en la Patagonia sospechaban: Artémides Zatti, conocido como "el enfermero santo", reúne las virtudes heroicas que la Iglesia Católica requiere para declararlo beato. Por eso, hoy, junto con la religiosa cordobesa Tránsito Cabanillas, Zatti será beatificado por el papa Juan Pablo II, en una ceremonia que los pobladores de Viedma y Carmen de Patagones, testigos directos de su obra, esperan desde hace mucho tiempo.
Nacido en el pueblo italiano de Boretto, en 1880, Zatti llegó como inmigrante a la Argentina y con 20 años inició sus estudios sacerdotales en el seminario bonaerense de Bernal. Una tuberculosis contraída cuando cuidaba a un compañero tísico lo obligó a dejar sus estudios y recalar en el hospital San José, de Viedma, el cual nunca abandonaría.
Consagrado salesiano coadjutor en 1908, Zatti dedicó su vida al cuidado de los más pobres y en su bicicleta recorrió las calles visitando enfermos y regalando remedios. Siempre con una sonrisa y disponible de día y de noche, quienes lo conocieron afirman que curaba más con su persona que con su medicación.
"El era la bencina", dijo el sacerdote salesiano Emilio Barasich, uno de los testigos de la curación milagrosa del seminarista Carlos Bosio que se le atribuye a don Zatti. Con acento italiano, este reginense de 69 años que conoció al enfermero y se encargó de reunir la historia clínica para el proceso de beatificación recordó el momento del milagro.
"En febrero de 1980 tuvimos unos días de descanso en Tornquist. En una peregrinación hasta Fortín Mercedes, Carlos Bosio, que estaba en primer año de teología, se enfermó muy dolorido." El diagnóstico era peritonitis, y luego de una operación de urgencia en Bahía Blanca decidieron trasladarlo al hospital Muñiz, porque el joven no se recuperaba.
Los compañeros del seminario iniciaron una novena a don Zatti pidiendo una curación milagrosa. Entrada la Semana Santa, el médico preparó a los padres para lo peor. "No sé más qué hacer, yo mismo le pedí a la Virgen que me iluminara", le dijo el médico a Barasich. El seminarista había pasado casi dos meses internado y estaba en estado de coma. "El Sábado Santo el muchacho pareció despertarse del sueño, se incorporó, y dijo: Don Zatti, me está curando. A la semana dejó el hospital", relató el cura.
Con una misa en el Gimnasio Municipal Fioravanti Ruggeri, hoy, a las 16, los pobladores de Viedma y Patagones cerrarán una semana de festejos, bicicleteadas y vigilias que logró movilizar a cientos de personas a pesar de la lluvia y el frío.




