
"La felicidad es posible y consiste en estar contento con uno mismo"
Para el médico psiquiatra la clave está en ser equilibrado.
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El escritor español Enrique Rojas tiene una receta para la felicidad: "Una personalidad equilibrada y un proyecto de vida coherente con la forma de ser, la vida afectiva, la profesional y el mundo cultural". Dice que es posible lograrlo, porque ser feliz forma parte de la vocación natural del hombre.
El autor del best seller "El hombre light " cree que ese retrato de un hombre materialista y superficial que trazó en 1995 aún está vigente.
Durante una visita breve a la Argentina, invitado por las fundaciones Cimientos -dedicada a promover la escolarización de los chicos de bajos recursos- y BankBoston, Rojas presentó la cuarta edición de su libro "La ilusión de vivir" y dialogó con La Nación .
El médico psiquiatra, nacido en la ciudad andaluza de Granada, es autor de varios libros sobre el suicidio, la depresión y la ansiedad. Más conocidos son sus títulos "Una teoría de la felicidad", "La conquista de la voluntad" y "Remedios para el desamor", que las librerías colocan en los estantes de autoayuda. Hoy trabaja en una nueva obra, sobre los componentes de una personalidad madura.
De estatura mediana, tono amable, hablar tranquilo y conceptos contundentes, Rojas describió a La Nación un panorama anímico del hombre de comienzos de siglo, en el que encuentra "mucha información pero poca formación". En él advirtió, sin embargo, la presencia de aspectos positivos, como "una vuelta a los valores esenciales". -¿Cuál es la teoría de la felicidad de la que habla "La ilusión de vivir"?
-Mi teoría es que la felicidad consiste en estar contento con uno mismo cuando se exploran los grandes asuntos, como tener una personalidad equilibrada y un proyecto de vida coherente con tres grandes vertientes: amor, trabajo y cultura.
-¿Es posible alcanzar la felicidad? -Sí, aunque conviene recordar que la felicidad absoluta no existe. Tenemos que aspirar a la felicidad que yo llamaría razonable:el que no sabe lo que quiere no puede ser feliz. La felicidad es la realización más completa de uno mismo, siendo capaz de sobrepasar las dificultades.
-¿Estamos preparados para eso?
-La felicidad es la vocación natural del ser humano, la aspiración más universal que existe.
-¿Cómo trazaría un panorama anímico del hombre de este comienzo de siglo?
-El hombre de hoy tiene, por una parte, una gran resonancia del mundo técnico, es un hombre vuelto a la técnica. Por otra parte, es un hombre que en muchos de los grandes temas está bastante perdido. Es un hombre muy informado y muy poco formado, pero desconoce los grandes asuntos, los temas vitales. Hay una paradoja:nunca el hombre había sabido tanto de sí mismo y nunca estuvo tan perdido.
-¿Cree que esto se debe a la pérdida de valores?
-Al contrario, hay una vuelta a los valores. La sociedad empieza a dar ese giro:en Europa desde hace seis o siete años hay una gran preocupación por la ética, las humanidades, el mundo clásico. Estos giros históricos son graduales.
-¿Cómo impacta la globalización en el ser humano concreto? -En primer lugar, el mundo se ha vuelto muy pequeño, y a la vez la globalización implica ver el mundo en sentido único. El problema es que, como toda la vida depende de la economía, donde más claramente se ve que el mundo es global es en la economía. En lo político hay una paradoja:un mundo global en el que hay muchos nacionalismos, como en el País Vasco, en Córcega y en Irlanda.
-¿Qué papel juega Internet?
-Internet ha cambiado en gran medida el concepto de la vida. Para mí, significa lo que significó en el siglo XV el nacimiento de la imprenta: la posibilidad de navegar por mundos muy lejanos.
-¿Qué opina de las relaciones que se establecen por Internet?
-Esas relaciones tienen la ventaja de que no son cara a cara, y entonces hay que poner más fantasía. La técnica puede deshumanizar al hombre, pero Internet tiene un aspecto humano, que es la posibilidad de contactarse con gente que está en las antípodas de donde uno se encuentra.
-¿Si tuviera que describir al hombre de hoy, volvería a llamarlo "hombre light "?
-El hombre light sigue existiendo. Es un hombre superficial, con poca profundidad y que tiene cuatro grandes ingredientes:hedonismo, consumismo, permisividad y relativismo, todo hilvanado por el materialismo. Se han incorporado otros países a la vida light, como la Rusia de más dinero, Polonia, Hungría.
-¿Cómo ve a los argentinos? -El argentino es un hombre con talento, tiene cierta magia, es ingenioso, ocurrente, se expresa muy bien verbalmente. Tiene la esencia creativa del italiano y el gesto adusto del español. Le encuentro dos aspectos negativos: es pesimista y habla mal de lo suyo todo el tiempo. Y es demasiado apasionado.



