La historia argentina en una ficción alucinante
La Biblioteca Argentina LA NACION ofrecerá, el próximo viernes, La novela de Perón , de Tomás Eloy Martínez. En esta obra singular, el escritor tucumano emplea técnicas diversas para narrar episodios, casi todos reales, que parecen nacidos del delirio
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Historia más bien reciente, y por cierto polémica, la vida del general Juan Domingo Perón, que tanto gravitó en los destinos de nuestro país, ha resultado siempre materia atractiva para ensayistas y periodistas. Pero Tomás Eloy Martínez, aunque periodista excelente y sumamente conocido, que se atreve con cuanto tema salta en la actualidad, prefirió abordar la ambigua personalidad del líder desde la estructura novelística, como si sólo la ficción pudiera dar cuenta de sucesos tan complejos, y como si únicamente en la novela el dato histórico, la circunstancia cronológica, la estrategia política o militar pudieran hacerse pasión, vaivén, vida.
Ya en Lugar común, la muerte (1979), el autor había dedicado a Perón un sabroso capítulo, en el cual el hombre sueña un sueño intrincado (como todos los sueños), que luego se encarga de ir descifrando su secretario personal, hombre de confianza y factótum, José López Rega, suerte de Rasputín con quien el general mantiene una esquizofrénica relación. Pues bien, casi diez años después, en el lábil espacio que conforma una novela, Tomás Eloy Martínez hace germinar aquellos elementos, despliega el material entonces comprimido, desmenuza y amplía, casi como con un pantógrafo, el relato de los sucesos y de aquella relación. Sólo se detiene en dos tiempos: los días previos al regreso al país, después de dieciocho años de exilio, del "presidente depuesto" (quizá obligado por el entorno, como respuesta a la batalladora consigna, por entonces en boga, del "Luche y Vuelve") y el largo periplo que va desde sus primeros años hasta la revolución del 45. Margina, de tal modo, los dos períodos en que Perón fue presidente de los argentinos. ¿Elementos en la galera que algún día podrán salir a la luz? Quién lo puede saber.
Lo cierto es que en esta novela Martínez despliega, por un lado, un arsenal de recursos variados y heterogéneos: crónicas, testimonios, memorias, documentos, fotografías, notas periodísticas. Los parloteos públicos del pasado se van sucediendo y ensamblando con naturalidad y eficacia. Para dar verosimilitud a una historia que por momentos raya en el desvarío, un periodista, Zamora, persigue datos, aporta noticias que van poniendo, como luces en el camino, señales sobre la carrera militar del hombre, su formación y sus orígenes. Además el autor, Tomás Eloy Martínez, hasta se da el gusto de aparecer él mismo dando cuenta de las tres entrevistas que le concedió Perón en Madrid, cuando desde Puerta de Hierro manejaba a sus seguidores y esgrimía sus prácticas de poder.
De estructura rica y compleja, esta novela no rechaza caminos, su montaje recurre al relato y al monólogo, en un entretejido de voces (habla Perón y habla López Rega, hablan parientes y habla la memoria colectiva del pueblo). El autor va exponiendo sus materiales, los ensambla y la suma de versiones converge para llegar a ese desafío persistente: Perón, centro de lo evocado. Y también López Rega, brujo delirante que aquí es retratado con una proximidad asombrosa. Pero ambos, como el ojo de la mosca, que tiene cuatro mil facetas, sólo pueden concebirse a partir de un múltiple cruce de noticias que, quizá, se acerca más a la metáfora que a la realidad.
Historia y ficción, entonces, se ensamblan en un proyecto estético que ha dado lugar a una de las grandes novelas de la literatura argentina.





