
La libertad y la barbarie bélica
El próximo viernes, la nueva Biblioteca La Nación presentará un clásico de la literatura latinoamericana, Las lanzas coloradas, del venezolano Arturo Uslar Pietri
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Hay quienes aún creen que la gran novela hispanoamericana comenzó con el boom de los años sesenta. Tal vez les convenga leer Las lanzas coloradas , del venezolano Arturo Uslar Pietri, que publicará el próximo viernes la nueva Bibliloteca La Nación . Su autor nació en Caracas (1906), en el seno de una familia acomodada. Doctorado en Ciencias Económicas y en Política, fue profesor de economía, varias veces ministro, diplomático y activo periodista desde las columnas de El Nacional . Cabe recordar los numerosos artículos aparecidos en La Nación .
Los cuentos de Barrabás revelaron ya al escritor de ficciones. En París, y entre amigos escritores, esbozó su primera novela, editada en 1931. Después de Rómulo Gallegos, nadie mereció tantos elogios, en una generación brillante, la de Andrés Eloy Blanco y Mariano Picón Salas. Uslar Pietri sumaba un lenguaje nuevo: el paisaje, rico en imágenes, trascendía el regionalismo para albergar al hombre universal. La tentación surrealista daba paso a un realismo con grandeza épica, en el marco de la cruel guerra entre criollos y españoles. Temblaba el llano, su escenario.
El camino de El Dorado (Buenos Aires, 1947), un dístico titulado El laberinto de Fortuna , más cuentos y numerosos estudios de política y economía afianzaron su prestigio. En 1990 recibió el Premio Príncipe de Asturias. Se definió como un humanista ajeno a todas las formas de irracionalismo de nuestro tiempo.
Al distinguirlo entre nuestros grandes narradores, Luis Alberto Sánchez señaló que se mezclaba en él la rotundidad del llanero con una innegable inclinación lírica. El lector reconocerá esos rasgos en esta novela, histórica por lo que trata, pero con una penetración humana y una energía vital que desdeña los señuelos de sus predecesoras del sigloXIX.
Tras la rebelión del mayordomo de la hacienda El Altar, la guerra ocupa el vasto escenario de los llanos. Pueblos arrasados, saqueos y violaciones, lanzas enrojecidas por la sangre, todo cabe esperar de los siete mil jinetes del general Boves. Poco pueden oponer los republicanos ante el desborde de furia ciega; poco, salvo su determinación para morir. Ahí se desnudan las conductas: entrega generosa en Bernardo y el inglés David; indecisión y cobardía en Fernando;furor salvaje en Presentación Campos, sin duda el gran personaje de la novela (aunque nos cause rechazo); romántica dulzura en la desdichada Inés; estoicismo y ternura en la Carvajala. Tras la victoria patriota, la aparición de Bolívar cierra el libro, como la de Güemes clausura La guerra gaucha .
Ningún escritor hispanoamericano ha mostrado el fragor de la guerra como Uslar Pietri. En ella "ya nadie es un hombre", dice; es una máquina que sólo alienta para destruir. Una causa suprema puede justificar tanta barbarie. La libertad lo es. Esa convicción transmite este libro cuyo riguroso lenguaje desnuda los contrastes de la naturaleza humana cuando la guerra hace aflorar lo más hondo y oculto de aquélla.



