
La lógica de lo irracional
Antes de viajar a Buenos Aires para presentar su libro Lacan con Derrida , René Major, uno de los más renombrados psicoanalistas franceses, se refiere en este diálogo a la resistencia de ciertos científicos a aceptar el inconsciente y anuncia la convocatoria de los Estados Generales del Psicoanálisis. Este debate permitirá tratar la situación actual de la disciplina ante hechos como la participación de un analista en prácticas de tortura, durante la dictadura militar en Brasil.
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EL grito de alarma del renombrado psicoanalista René Major frente a la ambigüedad con que la Asociación Psicoanalítica Internacional -IPA- reaccionó ante las denuncias del caso de Amilcar Lobo (un analista perteneciente a la Sociedad Psicoanalítica de Río de Janeiro involucrado en prácticas de tortura durante la dictadura militar en Brasil) dio origen a una convocatoria denominada Estados Generales del Psicoanálisis, destinada a debatir la situación actual del psicoanálisis.
René Major, que estará en Buenos Aires entre el 29 de julio y el 7 de agosto invitado por la embajada de Francia, ha sido director de programa del Colegio Internacional de Filosofía. Ha publicado numerosos libros - La agonía del día (Aubier, 1979), El discernimiento : el psicoanálisis en las fronteras del derecho, de la biología y de la filosofía (Aubier, 1984) y Sobre la elección: Freud frente a las ideologías americana, alemana y soviética (Aubier, 1986), entre otros. Actualmente dirige la revista Contretemps junto con Jacques Derrida. Otro de sus libros, Lacan con Derrida (traducido al español por Ediciones Letra Viva), será presentado en Buenos Aires durante la visita de René Major.
Como anticipo de su próximo viaje, en el que ofrecerá una serie de conferencias (entre otras,"Etica y psicoanálisis en el fin de milenio", en el Museo Fernández Blanco, invitado por el Gobierno de la Ciudad) mantuvo el siguiente diálogo con La Nación .
-Usted ha sido el impulsor de una convocatoria llamada Estados Generales del Psicoanálisis que tendrá lugar en julio del año 2000 en la Sorbona. En el texto de dicha convocatoria, motivo principal de su próxima visita a Buenos Aires, usted plantea que el psicoanálisis ha abierto nuevas rutas al arte, a la ciencia, a la filosofía, a la historia y a la sociología, tal como Freud lo anticipó. ¿Qué opina de la fuerte resistencia por parte de algunos sectores de esas mismas disciplinas no sólo a establecer un diálogo con el psicoanálisis sino lisa y llanamente a admitir la existencia del inconsciente?
-Para responder bien a su pregunta habría que interrogar minuciosamente lo que le sucedió, con el psicoanálisis, a cada una de las disciplinas mencionadas. La filosofía podría servirnos de ejemplo ya que, como en otros campos del conocimiento, es el principio mismo de la razón el que se ha visto cuestionado. El descubrimiento de otra lógica, una lógica inconsciente que, con sus leyes propias, rige la mayor parte de nuestro funcionamiento psíquico y de nuestros actos, representó una amenaza importante para la filosofía. Se pensó que era el fin de la filosofía, ya que, en adelante, no se podría asociar la razón con un sujeto solamente consciente, libre y autónomo. La filosofía se vio obligada desde entonces a abandonar algunas de sus certidumbres fundamentales para empezar a pensar con la razón de lo "irracional". Los conceptos de la metafísica, retomados y repensados por Freud, ya no tenían el mismo sentido. Lo "inconsciente " ya no sería lo que estaba fuera de la conciencia, sino lo que la parasita. En esa nueva concepción, el placer ya no es únicamente lo contrario del displacer (el placer puede experimentarse como sufrimiento y el sufrimiento como una satisfacción). Tampoco existe ya el puro presente. El pasado está presente en el presente y el presente siempre ya ha pasado. Todo llega "con retardo", no solamente para la memoria subjetiva sino también en la historia de la cultura y en la de los pueblos. Algunos filósofos se hicieron cargo de esta nueva situación. Uno de los pensamientos filosóficos más fuertes en la actualidad, el de Jacques Derrida, es impensable sin Freud. Derrida, desde el principio, piensa con una lógica inconsciente, piensa con Freud, con Lacan. Y al mismo tiempo, sus lecturas de Freud y de Lacan no pueden ser ignoradas por el psicoanálisis. Por supuesto, también existe una corriente de opinión, filosófica o perteneciente a otra disciplina, que hace como si nada hubiera pasado y se dedica a restaurar la autoridad de la conciencia, o de una moral jurídica o política que no tiene para nada en cuenta la verdad que surge del inconsciente. Esta actitud da origen a todos los viejos y nuevos discursos de pseudo información, de pseudo comunicación o de pseudo consenso.
-¿Qué significa su afirmación de que el psicoanálisis es un efecto del inconsciente en la cultura? Usted pone como ejemplos textos de Platón, de Sófocles, de Shakespeare, de Proust o y de Borges.
-Si el psicoanálisis ha abierto nuevas vías a la cultura al elucidar las fuentes de su malestar, es también porque ha sabido escuchar la dimensión inconsciente que habita toda la historia del pensamiento y de la literatura. Freud retoma el Eros platónico para ampliar su alcance. Lacan encuentra en El Banquete los fundamentos de la transferencia analítica. Freud no sólo extrae del Edipo Rey , de Sófocles, el complejo que descubre en sí mismo y en sus pacientes sino también el modelo de despliegue de la verdad en la cura analítica. En Lacan con Derrida muestro, en este sentido, cómo la ficción de Borges "La muerte y la brújula" es una lectura del cuento de Poe "La carta robada"; este relato, a su vez, atraviesa el comentario de Lacan que le permite elaborar una teoría de la práctica analítica. El genio de Lacan y el talento de sus sucesores consiste en incluir en un dispositivo apropiado las leyes del inconsciente que inspiraron esas grandes obras de la cultura.
-En ese sentido, ¿se puede hablar de un retorno del sujeto excluido o dejado actualmente en manos de la ciencia?
-El sujeto de la ciencia, como el sujeto de la filosofía, es el sujeto acerca del cual el psicoanálisis no cesa de recordarnos que no ocupa el centro de la conciencia que cree ocupar. Al mismo tiempo, el psicoanálisis no permite olvidar la contingencia a partir de la cual se formulan las proposiciones de la ciencia que se pretenden universales. El lugar de la contingencia en el cuerpo no es otro que el de la sexualidad en el sentido freudiano. Lo "sexual" y lo "inconsciente" introducen en el lenguaje una subversión semántica que produce síntomas. Esos síntomas afectan el cuerpo y el pensamiento. Lo que está excluido del encuadramiento científico es precisamente el punto ciego de su visión. Hay un aspecto de la ciencia que se le escapa a la propia ciencia. Aun la matemática reconoce hoy lo indiscernible en su propio campo. Tampoco la formalización teórica en psicoanálisis puede ser completa, no puede no dejar restos. Y precisamente esos restos son el objeto de la cura psicoanalítica.
-¿Cuáles serían las principales diferencias entre una cosmovisión humanista y la concepción psicoanalítica del sujeto?
-Existen muchos malentendidos en torno al humanismo. Habría que releer cuidadosamente La carta sobre el humanismo , de Heidegger. La noción de "humanismo" fue siempre el refugio de todas las creencias y "visiones del mundo" que pretenden imponer su concepción del hombre como un valor universal. Esto abarca desde las religiones y la estructura religiosa de los regímenes más autoritarios a los nuevos ideales cientificistas del "hombre neuronal" o del "inconsciente cerebral". Por más sometido que esté a los determinismos inconscientes o a la palabra del otro, el sujeto, según Freud, tiene la posibilidad, en tanto es un hablante, de superar esos determinismos y esas sujeciones. Tiene conciencia de lo inconsciente, al que no puede sustituirse ningún sistema impuesto. Cualquier ilusión está sometida a su deconstrucción; además, el otro es reconocido en su diferencia como radicalmente otro y, en ese sentido, participa de manera singular y única en la universalidad de las leyes del inconsciente o de la condición humana.
-Usted ha sido director de programa en el Colegio Internacional de Filosofía, en la intersección filosofía/psicoanálisis. ¿Cuáles son sus conclusiones sobre esa intersección?
-El Colegio busca que ciertas enseñanzas, ciertas investigaciones, en principio excluidas de la universidad o que no encuentran un lugar en las instituciones tradicionales, puedan ser desplegadas en ese ámbito. En lo que concierne a la intersección filosofía/psicoanálisis, las investigaciones deben apuntar a una filosofía que se deje interrogar por los descubrimientos del psicoanálisis y a un psicoanálisis que se deje cuestionar, incluso desestabilizar, por los aportes de la filosofía. Algunos de mis libros -como el que se presentará ahora en Buenos Aires, Lacan con Derrida - son el fruto de ese trabajo. También gracias al Colegio pudo organizarse el coloquio Lacan con los filósofos (traducido al castellano por Nueva Visión). Ese coloquio permitió que el pensamiento de Lacan, que no ha cesado de multiplicar sus vinculaciones con la filosofía, pudiera ser confrontado con el de los filósofos que lo habían leído y a los que los psicoanalistas pudieron responderles.
-Usted ha trabajado particularmente la conjunción Lacan-Derrida y conoció personalmente a esos autores.
-Conocí a Lacan en 1960 y asistí a sus seminarios durante varios años en el Hospital Ste. Anne y luego en la Ecole Normale. Intervine en ellos algunas veces a pedido de él. También estuve presente en la fundación de la Escuela Freudiana. Nuestras relaciones siempre fueron muy cordiales, y yo no quedé atrapado en la tormenta que deshizo la Escuela Freudiana de París. Conocí a Derrida en la misma época. No fui nunca "un alumno", pero la lectura asidua de sus trabajos se cuenta para mí entre las más estimulantes, entre las más necesarias. Llegamos a ser muy amigos. Nos vemos a menudo. La calidad de su amistad es un raro tesoro, algo excepcional. Los dos nos rebelamos bastante contra los discursos instituidos o académicos. Esa rebelión fue un punto importante de encuentro, y la razón del entrecruzamiento frecuente de nuestros itinerarios. Actualmente hacemos juntos la revista Contretemps .
-¿Podría decirnos algo más sobre la convocatoria a los Estados Generales del Psicoanálisis para julio del 2000?
-El motivo principal de la convocatoria de los Estados Generales es el examen del modo de transmisión de la experiencia psicoanalítica desde hace ya un siglo. Ese examen incluye lo que se refiere tanto al método clínico y a la teoría, como a las instituciones encargadas de la transmisión mencionada. Hasta el momento son las propias instituciones las que se han encargado de efectuar algunos cuestionamientos, pero cada una de ellas tienen su propia política, sus jerarquías, sus alianzas. Usted misma, en otra ocasión, señaló la analogía que propongo entre los Estados Generales del Psicoanálisis y la Revolución francesa, en su intento de sustituir la sociedad de privilegios por la República de los talentos. Es por eso que la invitación está formulada al conjunto de los psicoanalistas -estén o no en instituciones, sean o no lacanianos- para escuchar sus reflexiones, sus propuestas, sus trabajos sobre los problemas cruciales para el presente y el futuro del psicoanálisis, en el siglo que va a comenzar.
El libro más reciente de Silvia Fedrik es Santa Anorexia .



