La magia de la lectura
Estiman que a mediados de semana se agotará el libro
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En un hecho con pocos precedentes en el mercado editorial, cientos de chicos corrieron en las últimas horas a las librerías para asegurarse un ejemplar del último tomo de la serie de Harry Potter, creada por la autora escocesa J. K Rowling.
El libro "Harry Potter y la Orden del Fénix" se vendió, en la madrugada de ayer, a un ritmo de 700 volúmenes por hora. Todos los pronósticos apuntan a que los 70.000 volúmenes que distribuyó el Grupo Planeta en la Argentina y países vecinos se agotarán a mediados de esta semana, en medio del entusiasmo de los adolescentes.
Anticipándose a la masiva demanda, ya está previsto para los primeros días de marzo el arribo de otros 40.000 ejemplares, que llegarán en barco desde España, editados por Salamandra, propietaria de los derechos en español. Si bien los números de venta no son tan rutilantes como en el hemisferio Norte, la explosión juvenil no registra antecedentes recientes en las librerías porteñas.
Desde que comenzó la serie, en 1998, el fanatismo se expande en Estados Unidos y Gran Bretaña como una epidemia. Aquí, la pottermanía asoma como un virus más o menos controlado: en la madrugada del sábado, las tres librerías del shopping Alto Palermo, donde se programó la vigilia con diversas actividades, vendieron 600 ejemplares en una hora.
Desde entonces, el libro se compra con ritmo sostenido. "Se venden a razón de 20 libros por hora, por local", evaluó Juan Pablo Aizemberg, dueño de la librería Santa Fe, que el viernes atrajo a cientos de fanáticos.
Hubo familias enteras y fans de 5 a 82 años que, como Irma- una profesora de castellano jubilada, que hacía la fila junto a su marido y una amiga- esperaban poder zambullirse en la historia del número 4 de Privet Drive. En esa "prisión" en las afueras de Londres, que es la casa de los Dursley, comienzan siempre los libros de la saga. Y allí también está condenado a pasar los veranos el aprendiz de mago, de fama planetaria.
"Le quiero llevar el libro a mi sobrino que lo leerá... mañana, porque esta noche lo agarro primero yo", reveló Irma, inmune a cualquier prejuicio.
"Ya leí los cuatro anteriores, con igual o más interés que un chico. El libro me subyuga, primero por la recreación detallada y minuciosa del mundo fantástico. Después, porque los valores están muy bien plasmados. Harry podría ser engreído y petulante y, sin embargo, es un chico de una humildad ejemplar, que sabe ser muy buen amigo", contó a LA NACION.
Desafíos a fanáticos
A metros de allí, Adriana Mintz, una erudita potteriana, con un máster en literatura infantil y promoción de lectura de la Universidad de Castilla La Mancha, amenizaba la espera desafiando el conocimiento que sobre la saga tienen los fanáticos más chicos. Pero perdió por goleada.
- ¿Por qué Harry puede dialogar con una boa constrictor? -inquirió.
-Porque sabe parsel, el idioma de las serpientes -bramaron los chicos.
Minutos antes de ponerle el cuerpo a esa sinfonía de gritos, mezcla de entusiasmo exacerbado y erudición, Mintz dio su versión sobre el fenómeno. "Es el héroe que todo chico desea ser y vive las aventuras más fantásticas que todos los chicos también querrían experimentar. El libro está bien escrito, con personajes muy bien delineados. Rowling es una muy buena lectora y conocedora de la literatura inglesa y de la mitología. La clave del éxito es que supo crear un mundo paralelo fantástico muy verosímil. Y para los grandes concibió una historia que tiene la magia y la locura que los adultos buscan para escaparse de lo cotidiano", indicó.
Vendedoras, disfrazadas como hechiceras, con sombreros negros puntiagudos y con la cicatriz en forma de rayo estampada en la frente, reproducían en la cara de niños y adolescentes la marca distintiva de Harry, "regalo" del Innombrable o Lord Voldemort . En tanto, en la librería Yenny del primer piso, se sorteaba un muñeco de peluche de la serie cada 15 minutos.
Uno de los tocados por la varita de la suerte fue Lucas Valenti, de 9 años, que comenzó a leer la serie a los 6. "Con el déficit de lectura que hay, me parece extraordinario que haya un libro como Harry Potter que anime a los chicos a un hábito tan fundamental como la lectura", sentenciaba su papá.
De padres a hijos
Macarena Verde, de 14 años, acompañada por sus padres y su hermano, hacía una semana que había reservado el libro. "Había que venir hoy sí o sí", contó su mamá Paola, que también leyó todos los libros de Rowling.
"Empecé leyéndoselo a mi hijo más chico a la noche. Pero cuando se dormía, seguía yo. Me gusta porque es una lectura que compartimos todos en familia. Es un libro cautivante, lleno de suspenso, imposible de soltar. No me sorprende que el quinto, como dicen, sea un libro mucho más oscuro. En el cuarto, a Harry también le pasan cosas terribles y supongo que en un futuro le pasarán cosas aún peores. Pero está bien. Todo esto lo fortalece y lo hace crecer."
Los hijos de Luis Manescau estaban ayer de vacaciones en Miami, pero ante la salida del libro, el padre se sumó a la espera en la librería Santa Fe para que los chicos pudieran leerlo en castellano cuando vuelvan. "No me cuesta nada esta espera. El libro lo vale," opinó el papá, que también leyó los cuatro libros anteriores y espera poderle leerle éste en voz alta a su hijo más chico, Axel, de 3 años.
En el sitio Harrymanía, de Internet, Agustina y Mercedes Torres se enteraron de la muerte de uno de los personajes junto a la trama detallada del quinto libro. Igual su entusiasmo no mermó. "Rowling maneja el suspenso como nadie. Mientras leés, no tenés ni idea cómo termina la historia y de repente, en el capítulo 29, te hace además, un giro sustancial y todo se da vuelta. Por eso el libro no se puede soltar", señaló Mercedes.
"Al cuarto libro me lo leí en un día y medio", dijo Luciano Ortiz Ledo, que arrastró a su tía Elisabeth al shopping.
"Yo también leí los anteriores. Y la verdad, este libro me hizo volver a la niñez. Me hubiese gustado ser más chica para disfrutarlo más aún", comentó al lado de su sobrino.
Tras haber leído diez veces cada uno de las cuatro entregas anteriores, juntar cada centímetro de lo que se publica sobre Rowling y Potter y moderar un foro sobre el mago en Internet, Martín Vergara, de 15 años, también esperaba en fila su turno para comprar el ejemplar.
"Rowling es simplemente una genia", se entusiasmó. "Cada libro es mejor al anterior. Tiene muchísimo humor, las historias son fantásticas; están tan bien contadas y detalladas que te transportan a ese mundo del cual uno no quisiera irse jamás", contó.
Mitología griega
Sin ufanarse por su conocimiento milimétrico de la historia, el joven Vergara soltó datos curiosos: "El nombre del personaje Cassandra Vablatsky, la profesora de Adivinación que ha perdido toda credibilidad entre los alumnos de Howgarts, por ejemplo, está tomado de la mitología griega: Cassandra recibió de un enamorado Apolo el don de la clarividencia, pero como lo rechazó, éste la condenó a que nadie jamás creyera en ella".
"En cada libro, la trama se vuelve mucho más compleja, y aún más psicológica, en cuanto a lo que les toca vivir a los personajes", detalló Alejandra, una estudiante de Letras, de 21 años, que hojeaba otros libros en la librería Yenny.
A medida que se acercaban las 12 de la noche, la euforia y los nervios se hacían sentir. Las vidrieras de las librerías que estaban cerradas permanecieron con una tela negra que impedía cualquier atisbo de ese libro convertido en estrella. Un minuto antes, las voces mancomunadas de los jóvenes entonaron una cuenta regresiva. Exactamente a medianoche, se abrieron las puertas, y las manos de los jóvenes se cargaron de ejemplares.
Las cajas registradoras, atestadas a más no poder, empezaron entonces a escribir en números un capítulo sin precedente en la historia del mercado editorial local.



