
La mirada analítica y sus límites
BACHELARD Y LA EPISTEMOLOGIA Por Jean-Jacques Wunenburger (coord.)-(Nueva Visión)-Trad.: María de los A. Serrano-159 páginas-($ 23)
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A casi 80 años de la publicación de su primer libro, Gaston Bachelard es aún objeto del tipo de exégesis característico de las novedades. Conceptos como fenomenotécnica, obstáculo, perfil y corte epistemológico, incluso sus desvíos sociológicos, insinuados en nociones como la de "ciudad científica", o su aproximación a la dialéctica, aparecen como piezas clave de la trama epistemológica francesa contemporánea. Esta vigencia se actualiza con este libro coordinado por Jean-Jacques Wunenburger, decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad Jean Moulin, Lyon III.
En el primer ensayo del libro, "Sobre una segunda ruptura", François Dagognet sostiene que en las últimas obras, publicadas entre 1949 y 1953, Bachelard desarrolla una segunda epistemología. Allí el pensador retiene su "marca de originalidad que consiste en ligar la ciencia a su enseñanza", aunque pone el énfasis en "una vigilancia intelectual de sí", donde profesor y alumno no son más que uno. También argumenta en forma recurrente que la ciencia contemporánea no se distingue de la técnica, que no se trata de describir el mundo, sino de crearlo.
En el ensayo titulado "Figuras de la dialéctica", Wunenburger sostiene que el término "dialéctica" llega a ser en Bachelard "casi el emblema de toda la filosofía del conocimiento", en la medida en que interroga sobre "la primacía de la identidad, de la simplicidad, de la estabilidad". El objetivo es "fundar un nuevo racionalismo, móvil, abierto, complejo, y de restituir a la imaginación un poder de participación cósmica, descuidado desde los románticos alemanes".
En el extenso ensayo sobre "Bachelard y la historia de las ciencias", Jean Gayon argumenta que "el papel concedido por Bachelard a esta disciplina es mercenario", su función es instruir al filósofo e ilustrar sus juicios. Aunque la reconstrucción del pasado de la ciencia carece para Bachelard de un valor intrínseco, sus tesis sobre historia de las ciencias "impresionan por su carácter sistemático".
El notable ensayo de Yves Gingras, "Matematismo y exclusión: socioanálisis de la formación de las ciudades científicas", justifica la publicación del libro. El interés de Bachelard por la ruptura epistemológica y su perspectiva enfocada en el "psicoanálisis de la razón" le impidió profundizar en la naturaleza sociohistórica de la ciencia, sostiene Gingras, aun cuando muchas de sus observaciones ganan en densidad si se las desplaza hacia un contexto sociológico. Con este presupuesto, Gingras aborda la matematización de la física durante los siglos XVIII y XIX y se concentra en el punto de vista de los excluidos, de "aquellos que no han superado los obstáculos y que se han quedado del otro lado de las nuevas barreras conceptuales y sociales erigidas por los ´vencedores , los héroes de Bachelard". Al enfocar los efectos propiamente sociales de la matematización de la física, Gingras se propone completar la reflexión bachelardiana con los mecanismos socio-políticos que acompañan la superación de los obstáculos epistemológicos, pues "la homogeneidad de la ciudad científica se paga con la exclusión de los no concordantes".
Cierran el libro dos ensayos: "La lectura bachelardiana de la teoría de la relatividad", por Daniel Parrochia, y "El neo-kantismo de Bachelard: hacia el sentido trascendental de la ruptura epistemológica", por Bernard Barsotti. Con la excepción del ensayo de Gingras,
Bachelard y la epistemología francesa adolece de cierto sesgo anacrónico, propio de una tradición que no encuentra la salida de su panteón de próceres. Este juicio, sin embargo, es relativo. Como ocurre con los clásicos de la literatura, el eterno retorno a Bachelard puede pensarse como un antídoto a la incómoda sospecha de arbitrariedad y prepotencia editorial de la tradición anglosajona.





