
La UBA pedirá fondos a sus graduados
Abrirá una cuenta para que egresados y empresas aporten recursos, que serán destinados a becas
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La Universidad de Buenos Aires (UBA) pedirá a sus graduados y a empresas que aporten dinero a un fondo de becas para sus alumnos.
Según anticipó a LA NACION el rector de la UBA, Guillermo Jaim Etcheverry, la idea es crear un sistema flexible de donaciones, que permita una variedad de formas de aporte: contribuciones individuales -aún en cantidades pequeñas-, montos fijos por mes y hasta iniciativas de empresas que quieran financiar un número de becas en alguna carrera determinada.
La propuesta, que debe ser aprobada por el Consejo Superior, prevé que el dinero se reciba en una cuenta especial, y vaya directamente a sostener la ayuda económica, de cuya gestión se encargaría el Rectorado.
"Mucha gente se acerca diciendo que quiere colaborar con la UBA. Queremos instalar un nexo entre quienes quieren ayudar y quienes lo necesitan, abierto a quien quiera donar y a como quiera hacerlo. Será,, además, un sistema transparente, porque el dinero irá directamente a los estudiantes", dijo Jaim Etcheverry.
Este año, la UBA entregó 987 becas de ayuda económica, un monto a todas luces escaso si se lo compara con sus más de 300.000 estudiantes.
Cada beca consiste en $ 150 pesos mensuales durante dos años, dentro del Programa de Becas Sarmiento que creó la UBA en 2002, financiado con ahorros obtenidos del gasto en sueldos del Rectorado.
Los requisitos para acceder a ellas son demostrar necesidad económica y cumplir una serie de condiciones académicas: ser alumno regular, tener un promedio no inferior a 6 puntos, no poseer otro título universitario y ser menor de 25 años. Las becas incluyen atención médica en la red de hospitales de la UBA y la eximición del pago de trámites y certificaciones.
El plan de las autoridades de la UBA es comenzar el año próximo con una campaña fuerte para convocar a sus graduados y a distintas empresas a hacer aportes.
"Muchos de nuestros egresados tienen puestos importantes en empresas y pueden hacer aportes. Además, prevemos que los graduados puedan ayudar de otras maneras, por ejemplo, mediante un sistema de tutorías de alumnos", dijo Jaim Etcheverry.
Algunas facultades de la UBA entregan, además, sus propias becas de ayuda económica o de apuntes. Además, sobreviven unas 312 becas de la gestión anterior y hay 107 que financia la Fundación Mosoteguy (de $ 300 cada una).
Poco habitual
Aunque es una práctica habitual en algunas universidades privadas, el pedido de aportes a empresas privadas no es frecuente en las instituciones públicas.
Una iniciativa en ese sentido tiene, por ejemplo, la Universidad Nacional del Litoral (UNL), que en marzo de este año creó un programa de Padrinazgo, por el cual empresas de la zona aportan un mínimo de $ 300 por mes, con el carácter legal de una donación al Estado. Ya se sumaron 19 empresas al programa.
En tanto, un proyecto original para recaudar fondos tiene desde 1999 la Universidad Nacional de Lanús (UNLa). Como parte de su Programa de Compromiso Educativo, las autoridades donan el 2% de su sueldo y docentes y no docentes aportan el 1%. Los alumnos pueden hacer un aporte de $ 10 a $ 25. Este año, gracias a las donaciones, se beneficiaron 104 estudiantes con $ 200 por mes.
Alerta financiero
El pedido de colaboración externa se produce en el marco de una situación financiera preocupante en la universidad más grande del país.
La UBA presentó este año un proyecto propio de presupuesto al Congreso, elaborado según sus necesidades mínimas de funcionamiento, en el que preveía casi $ 844 millones (unos $ 685 millones del Estado y el resto de recursos propios), el doble de lo que recibió este año. El cálculo incluía $ 3.717.000 para duplicar el número de becas de ayuda económica y llevarlas a 2000.
Sin embargo, los diputados no tomaron en cuenta el cálculo y en el presupuesto que se acaba de aprobar le adjudicaron a la UBA algo más de $ 326 millones.
"Con este presupuesto vamos a tener este año graves problemas de funcionamiento. Hay obligaciones con los docentes y con el personal, pero también con la investigación y la asistencia médica, todo con una matrícula creciente de estudiantes", alertó el rector.
"Ahora tenemos que luchar para que se pague en término, porque el presupuesto no sólo es escaso, sino que no siempre lo recibimos", dijo. Según la UBA, el Estado le adeuda casi $ 49 millones de los fondos de este año, aunque el Ministerio de Educación reconoce casi $ 38 millones.
En tanto, la UBA continuará con su política de diseñar su propio presupuesto y entregarlo a los legisladores, pero, para el año próximo, intentará presentarlo con más anticipación. Por eso, el Consejo Superior aprobó un cronograma que indica que el presupuesto 2005 debe estar aprobado en la primera semana de julio próximo.
"Lo bueno sería que todas las universidades elaboraran sus presupuestos según sus necesidades reales. Sería también un signo de transparencia para la sociedad", dijo Jaim Etcheverry.

