Lady Astor, Sir Winston y el Führer

Nancy Witcher Langhorne fue la primera mujer electa al Parlamento
Nancy Witcher Langhorne fue la primera mujer electa al Parlamento
Omar López Mato
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1 de diciembre de 2019  • 00:00

En 1930 una parte del mundo estaba fascinado con la figura de Hitler. Occidente había cifrado esperanzas en este hombre de bigotitos, que cautivaba a las masas, había apaciguado a Alemania y prometía ser el freno al comunismo.

Gran parte del progreso alemán bajo el gobierno de Hitler se debió a las inversiones que atrajo. Muchos personajes de las finanzas (como Henry Ford) eran sus seguidores y entre ellos se destacó Lady Astor, quien, además de ser la primera mujer que ocupó un escaño en el Parlamento británico, creía que Hitler era la solución para Europa.

Nancy Witcher Langhorne fue la primera mujer electa al Parlamento, además de oficiar de anfitriona del Cliveden Set, el grupo que propugnaba un acercamiento de Inglaterra a Hitler.

Lady Astor había nacido el 19 de mayo de 1879 en Danville, Estados Unidos, y se crió en un hogar de gran fortuna, que le permitió obtener una educación exclusiva. Muy joven viajó a Inglaterra, país del que quedó prendada. Lady Astor tenía ideas muy controvertidas, pues era enemiga del divorcio, pese a ser divorciada. Se cuenta que una dama inglesa le reclamó: "¿Ha venido usted a llevarse a nuestros maridos?, a lo que respondió: "Si usted supiera los problemas que he tenido para librarme del mío."

En Inglaterra contrajo matrimonio con Waldorf Astor, quien tenía su la misma edad. Cuando su marido heredó el título de vizconde y ocupó su lugar en la Cámara de los Lores, Lady Astor se postuló al Parlamento de Gran Bretaña por el Partido Conservador y ganó la elección para ocupar un escaño, cargo que por primera vez era desempeñado por una mujer.

Lady Astor fue considerada como el vínculo más fuerte del nazismo en Inglaterra. Es cierto que admiraba a Hitler, pero esto era muy común en esa época y en Gran Bretaña donde muchos nobles y plebeyos, incluso el mismo rey (existen fotos de la reina Isabel haciendo el saludo nazi), apreciaban en Hitler los atributos de dureza necesarios para controlar la efervescencia revolucionaria que se gestaba en Alemania y el mundo. No podemos olvidar que el Times lo nombró dos veces el Hombre del Año.

El tabloide "The Sun" publicó una imagen tomada en 1933, cuando la Reina tenía 7 años, en los jardines del castillo de Balmoral
El tabloide "The Sun" publicó una imagen tomada en 1933, cuando la Reina tenía 7 años, en los jardines del castillo de Balmoral

Antes de la Segunda Guerra Mundial, en Cliveden, la lujosa propiedad de los Astor a orillas del Támesis, se organizaron numerosos eventos y reuniones sociales que aglutinaron a las más importantes familias de Inglaterra y Francia. En todas las oportunidades existió una fuerte adhesión a las políticas del nacional socialismo germano.

Las fuertes sanciones impuestas a Alemania por las potencias vencedoras, durante el Tratado de Versalles, generaron las condiciones ideales para que Hitler, estimulando el descontento del pueblo alemán, ascendiera al poder. Los países de Occidente se hicieron los desentendidos con sus excesos, aunque no cerraron sus bolsillos para bancar a la próspera alemana a pesar de las barbaridades cometidas por el nazismo en Alemania. Tolerar la política de apaciguamiento, le permitió a Hitler apoderarse de media Europa casi sin disparar un tiro.

Para la élite de Cliveden, Hitler debía conquistar el "espacio vital" de la Unión Soviética. El resto del mundo permanecería al margen de un conflicto que desangraría a Alemania y Rusia. Cuando ambos contrincantes se hubieran agotado, se les impondrían las condiciones que más les convinieran a los otros países europeos. pero la táctica demostró estar equivocada.

Esta táctica peligrosa, eludía la seguridad colectiva -propugnada por Stalin y aceptada por políticos sensatos como Churchil y Eden, en Inglaterra, y Barthou, en Francia- y estimulaba las conquistas nazis en el Este. Esta falla de cálculos terminó descuartizando a quienes la auspiciaban, ya que Hitler, antes de dar un paso hacia el Oriente, se dirigió a Occidente. Checoslovaquia, Polonia, Belgica y Francia cayeron a sus pies.

Del Cliveden Set surgió el nombramiento del Primer Ministro de Gran Bretaña, Neville Chamberlain, famoso por su indiferencia frente a Hitler y por ser el artífice del Pacto de Múnich, que hizo exclamar a Churchill: "¡Idiota! ¡ Piensa que se puede cabalgar en un tigre!" El pacto fue un desastre histórico para la humanidad entera, porque entregó traicioneramente Checoslovaquia a la Alemania Nazi y abrió las puertas de la guerra.

Los conflictos entre Lady Astor y Sir Winston

Se cuenta que Churchill, luego de la elección de Lady Astor, a la que profesaba una profunda antipatía, le dijo burlonamente que tener una mujer en el Parlamento era tan molesto como tener a una extraña fisgonéandole en el baño, a lo que Lady Astor le respondió: "Usted no es tan atractivo como para preocuparse por eso."

Los enfrentamientos verbales se sucedieron y Churchil encontró la oportunidad de desquitarse cuando al preguntarle sobre la máscara que debería llevar al baile de disfraces, Lady Astor le contestó: "¿Winston, por qué no viene sobrio? usted siempre está borracho," a lo que Churchill comentó: "Usted, señora, es fea. Pero yo, mañana por la mañana estaré sobrio"; en otra ocasión, Lady Astor se burló mientras le servía una tasa de té: "Si usted fuese mi marido, se lo daría con veneno", a lo que Churchill respondió: "Señora, si usted fuera mi esposa, ¡gustoso me lo bebería!"

Lady Astor mantuvo una estrecha amistad con Joseph Kennedy, embajador en Inglaterra, padre del futuro presidente de EEUU, y admirador de Hitler. La correspondencia entre Kennedy y ella está llena de expresiones antisemitas. Lady Astor consideraba a Adolf Hitler la solución bienvenida para los "problemas del mundo".

Lady solía reunirse con oficiales nazis, y en cierta oportunidad le dijo a uno de ellos que apoyaba el rearme de Alemania porque ese país "estaba rodeado de católicos." Después del Pacto de Múnich, que significó el fin de Checoslovaquia, sostuvo que los refugiados checos, que huían de la opresión nazi, eran comunistas que debían buscar asilo en la Unión Soviética y no en Gran Bretaña. Por esa razón, algunos contrincantes suyos la llamaban "La Honorable Parlamentaria por Berlín." Su odio al comunismo era tal que durante la guerra criticó la alianza de Hitler con Stalin. Sus discursos se volvieron inestables e incomprensibles.

Durante un viaje a Estados Unidos, Lady Astor aconsejó a un grupo de estudiantes afroamericanos que debían aspirar a ser como los sirvientes negros que ella recordaba de su juventud. En momento viaje comentó ante otros afroamericanos de una iglesia protestante que debían estar agradecidos con la esclavitud, porque les había permitido conocer el cristianismo. En Rodesia recordó con orgullo a los líderes del gobierno de la minoría blanca que era la hija de un propietario de esclavos. Lady Astro atrasaba cien años.

Neville Chamberlain
Neville Chamberlain

Lady Astor tuvo amistad con George Bernard Shaw, con el que tenía discrepancias ideológicas por tener ambos pensamientos políticos opuestos; pese a ello, a él le gustaba que ella fuera atrevida, interesante y que encandilara a los oyentes y, a ella, el estilo ingenioso, crítico y polemista de escritor. El dramaturgo Irlandés la invitó a acompañarlo en su gira por la Unión Soviética. Durante el viaje, Bernard Shaw hizo numerosas declaraciones elogiosas hacia el país de los Soviets, no así Lady Astor quien en las pocas reuniones a las que asistía criticaba a menudo el comunismo. En una de ellas le preguntó directamente a Stalin, por qué había matado a tanto rusos (se refería a la persecución de los kulaks, campesinos ricos que sobrevivieron a la Revolución Bolchevique por no ser latifundistas nobles y que se enriquecieron gracias a los precios especulativos con que comerciaban los productos agrícolas que escaseaban en las ciudades). Stalin respondió que los kulaks fueron exterminados como clase social, pero no como individuos, un criterio stalinista que veía la muerte de los individuos como asesinatos, pero de grupos sociales opositores como una tarea militar.

Tal vez porque sus críticas nunca fueron profundas ni dignas de ser tomadas en cuenta, los conservadores acusaron a Lady Astor de haberse suavizado su postura frente al comunismo. Los elogios de Bernard Shaw hacia la Unión Soviética daban pábulo a que lo acusaran de hacer campaña a favor del comunismo, apoyado por la presencia de Lady Astor.

Los conservadores la llegaron a considerar un estorbo para su partido, especialmente en los últimos años de la Segunda Guerra Mundial, y sus discrepancias con su esposo se hicieron patentes en la medida en que Lord Astor simpatizaba con la izquierda, aunque se reconciliaron antes de que él falleciera. Lady Astor le acompañó al más allá el 2 de mayo de 1964.

Antes de morir, Nancy sufrió otro disgusto cuando su hijo se vio involucrado en el escándalo sexual que tuvo como centro al Ministro John Profumo, quien solía mantener encuentros impropios en casa de los Astor, lugar señalado por la prensa de ser la sede de una antro de prostitución y espionaje soviético, una situación paradójica para una mujer que había hecho de su posición anticomunista un culto.

Su hijo murió de un infarto solo tres años después de su madre.

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