Lanzan un plan integral para revalorizar el Teatro Colón
Los trabajos demorarán seis años y costarán $ 22 millones
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Una nueva plaza que funcionará como auditorio al aire libre, una fachada que lucirá a pleno y la instrumentación de medidas de seguridad para prevenir incendios constituyen las principales novedades de un ambicioso programa de restauración que el gobierno porteño puso en marcha en el Teatro Colón.
El programa será ejecutado en un plazo de seis años, con el propósito de recuperar el mayor teatro lírico de América latina y revalorizar un edificio que forma parte del patrimonio cultural de la ciudad.
Presentado ayer por la Subsecretaría de Patrimonio Cultural, el costo del proyecto asciende a $ 22 millones, que se actualizarán a medida que avancen las obras.
En el financiamiento participarán el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, con $ 4,3 millones, y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que aportará $ 17,7 millones, como parte de un crédito de $ 200 millones firmado en noviembre de 1999 con las autoridades porteñas. La Fundación Teatro Colón, que preside la señora Teresa Bulgheroni, contribuirá con la restauración de las marquesinas.
La oficina del BID en el país, junto con una unidad de la Secretaría de Hacienda y Finanzas de la Ciudad, ejercerá el control total del préstamo, que estará destinado a inversiones en las áreas de salud, educación y cultura porteñas en los próximos años.
La restauración
"El objetivo del plan es mejorar el servicio para los usuarios", aseguró la subsecretaria de Patrimonio Cultural de la Ciudad, arquitecta Silvia Fajre, durante la presentación del plan maestro en la Casa de la Cultura porteña.
La ejecución del plan de restauración finalizará en 2008, año del centenario del teatro, y contempla la actualización tecnológica y la recuperación de espacios en tres áreas: el edificio, el escenario y la plaza del Vaticano.
Para ello se hicieron estudios que permitieron digitalizar la estructura de la construcción, las instalaciones y el tendido de los servicios. Sin embargo, el mal estado de la infraestructura del teatro demandó acciones urgentes, comentó la arquitecta Sonia Terreno, coordinadora del plan maestro.
Algunos de los trabajos que ya están concluyendo son las obras para detener las filtraciones, que deterioran la ornamentación y afectan los talleres de escenografía y vestuario, así como el resguardo de los vitrales y la instalación de sistemas de detección y extinción de incendios en el escenario, ausentes hasta el momento.
En el exterior del teatro, la principal reforma será sobre el estacionamiento de la calle Viamonte. Allí, dentro de seis años, se podrá disfrutar de la plaza del Vaticano, una plaza seca con dos torres de iluminación y sonido, que se destinará a espectáculos al aire libre.
El nuevo espacio se comunicará con el interior del teatro a través del pasaje de los Carruajes, en el que los visitantes podrán acceder a una oficina de visitas guiadas, una cafetería y un local de merchandising, como fuente de recursos genuinos.
Las obras en el Salón Dorado incluirán un servicio central de calefacción y aire acondicionado, que quedará oculto sobre los techos.
Para la realización de las obras, las autoridades porteñas consultaron a especialistas de las óperas de Garnier, de París; de Estrasburgo y de Bilbao.





