Las 10 obras que compraría Edgardo Giménez

Con la alegría como inspiración, el artista pop recorre la feria y llena un carrito imaginario por US$1,2 millones
Giménez, muerto de risa con un Pato Donald inédito
Giménez, muerto de risa con un Pato Donald inédito Crédito: Hernán Zenteno
Con la alegría como inspiración, el artista pop recorre la feria y llena un carrito imaginario por US$1,2 millones
María Paula Zacharías
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13 de abril de 2019  

Edgardo Giménez, artista emblemático del Di Tella, recorre arteBA con un changuito de compras imaginario y va eligiendo piezas de arte con las que le gustaría convivir. Como todo en su vida, opta por aquello que le da alegría. Sus carcajadas sonoras retumban después de cada elección. "El verdadero arte es el que no te deja ileso", dice. Ese parece ser el patrón, acorde con la obra siempre lúdica y pop de este para nada acartonado miembro de la Academia Nacional de Bellas Artes que entre muchos galardones mereció en 1997 el Premio Leonardo a la Trayectoria del Museo Nacional de Bellas Artes.

"La obra me tiene que significar algo", dice, y traza un camino. Una de sus características monas es disputada por coleccionistas en el stand de María Calcaterra, donde Giménez hace para este juego su primera compra: la obra del millón, pintada por Jorge de la Vega. "Lo conocí y era un ser muy especial. Los artistas son una prolongación de su obra. No puede ser que alguien haga cosas maravillosas y él sea un bodrio. De la Vega era formidable en una década prodigiosa: en los sesenta había una fiebre en Buenos Aires por la cosa creativa -recuerda-. El arte es riesgo. Los verdaderos artistas son como equilibristas sin red: no miden las consecuencias. No sacrifican sus propuestas para ser aprobados".

El Pablo Suárez que eligió
El Pablo Suárez que eligió Crédito: Hernán Zenteno

"Pablo Suárez también era una persona excepcional", dice en el stand de Daniel Maman, y hace su segunda compra imaginaria: El papelón (2003), por 220.000 ¿pesos? "No, dólares. No vas a encontrar nada en pesos en la feria, menos en este sector", dice el galerista en la zona de maestros. Por la siguiente sección, Cardinal Site, Giménez pasa de largo: "No creo que al arte haya que explicarlo para que tenga sentido. No creo en el arte que es tan hermético que vos no podés llegar nunca a él. Es un lenguaje y tiene que ser legible".

En Cosmocosa, una pintura del Pato Donald le dibuja sonrisas y de inmediato decide quedarse con ella. Hasta el título es de risa: Ha! Ha!, Ha! (1984), acrílico de Luis Frangella, valuada en US$30.000. "La trajimos especialmente desde Nueva York y llegó el martes justo para la feria. ¡Es inédita desde 1984! Un rescate histórico", dice Amparo Díscoli, la galerista. "La gente está agobiada por la situación mundial y tiende a albergar en su casa cosas que la estimulen vitalmente, que la obliguen a estar bien, que saquen de la angustia. El verdadero arte es el que te salva", sigue Giménez.

Por la remera pagaría US$1200
Por la remera pagaría US$1200 Crédito: Hernán Zenteno

Una remera en una percha le llama la atención porque lleva escrita en inglés una leyenda: "Gracias Jesús por las vacaciones". Es del platense Patricio Gil Flood y la vende por US$1200 la galería Die Ecke de Chile. Giménez, sin embargo, no anhela un descanso: "Esta es una profesión maravillosa. La gente llama trabajo a lo que hace con disgusto. Es genial ganarse la plata matándose de risa".

En la galería Rolf descubre el cabinet El arte de las cosas, dedicado a Dalila Puzzovio, compañera de aventuras en el Di Tella. "Estas obras en su momento fueron muy importantes", dice, y decide quedarse con el collage fotográfico de un cartel del que fue autor -como de casi todos los afiches pop de los 60-, con el que se publicitó la muestra de Puzzovio "Cáscaras", de la Galería Lirolay, en 1963. Es parte del conjunto de documentos que recrean aquella exposición y tiene un precio de US$5000.

Ya en la sección joven se inclina por uno de los trajes de Victoria Colmegna -que trabaja en el cruce del rock, la moda, la performance y la instalación-, a US$2000 en Bonita.

Obra de Jazmín Giordano que fascina a Giménez; "compra" dos videos
Obra de Jazmín Giordano que fascina a Giménez; "compra" dos videos Crédito: Hernán Zenteno

En Selvanegra se fascina con dos videos de Jazmín Giordano, artista de Lanús que indaga en cuestiones de género. "Está muy bien hecho. Tiene mucho humor y una gran solidez", dice Giménez, frente a Hotel de France y Sueños 2.0, que rondan los US$2500 cada uno. En la galería tucumana Lateral, hace su última compra: una escultura surrealista del mendocino Andrés Piña, de US$2000, aunque también le gusta su serie de minipinturas de naturalezas muertas, de US$300. El artista posa con sus elegidos, juega, se divierte y saluda a muchos conocidos. "¡Hicimos lindas compras!", remata, satisfecho, con su hipotética inversión de US$1.265.500. Las piezas de arte que eligió son de esas que, para Giménez, hacen bien.

Agenda de hoy

  • A las 17 - Liliana Porter: la artista presenta su libro El paquete azul (Ediciones Libretto). En la sala de actividades de la Isla de Ediciones
  • A las 18 - Escribir sobre arte: mesa debate con la participación de Santiago García Navarro, Fabián Lebenglik y Eduardo Stupía. Isla de Ediciones
  • A las 20 - Zoom Quinquela, fondos líneas de vida: performance de María José Arjona

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