
Las luchas del tango electrónico
En Mar dulce, Bajofondo Tango Club replica las dudas que rodean al sonido creado por Gotan Project en 2001
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Mar dulce , el disco que Bajofondo Tango Club presenta este jueves y viernes en el teatro Gran Rex de Buenos Aires, tiene todo para actualizar la discusión alrededor de un género musical que hasta la fecha no se sabe bien si existe ni qué podría llegar a ser. Con una producción de ambiciones superestelares, en la que participan gente tan diversa como Elvis Costello, la rapera española Mala Rodríguez, Nelly Furtado, Gustavo Cerati y el bandoneonista japonés Ryota Komatsu, Mar dulce representa el primer gran intento por darle una inequívoca mayoría de edad al tango electrónico, un esfuerzo cuyas huellas exhiben, con precisión radiográfica, los hallazgos y contradicciones generales del movimiento nacido a la luz del casi millón de copias vendidas en todo el mundo por el trío franco-suizo-argentino Gotan Project con La revancha del tango (2001).
A mitad de camino entre las sutilezas del tango-canción ("Ya no duele", "Hoy" o la transparente "Fairly night" que entona Costello) y la potencia pura y dura que exige la pista de baile ("Pa bailar" y "Grand Guignol"), Mar dulce resume y amplifica las indefiniciones que surcan los mejores trabajos del género, donde la eterna búsqueda de una identidad musical e ideológica sigue sin traducirse en una apuesta afilada y contundente. Hoy, el mestizaje de la música tradicional con las formas electrónicas ha generado experiencias sonoras especialmente fructíferas y complejas. En Brasil, DJ Dolores cruza el folclor pernambucano con beats y samplers que apuntan a la discoteca (para muestra, el irresistible remix de "Ode aos ratos", del prócer Chico Buarque, disponible en www.djdolores.com ); en España, la cepa flamenca de Ojos de Brujo y Chambao incluye las mesas de un DJ, y en México a pocos sorprendió que Nortec presentara su potentísima relectura electrónica de rancheras, quebraditas y corridos en el hipertradicional Palacio de Bellas Artes del DF. En Alemania, el DJ y productor Shantel creó la exitosa serie de discos Bucovina Club para mezclar viejas canciones rumanas, húngaras y croatas con bases dub o electro . En Colombia, el productor inglés Richard Blair (ex ingeniero de sonido del sello Real World, dirigido por Peter Gabriel) fundó el extraordinario combo Sidestepper, donde dos cantantes de salsa conviven con una rapera, ritmos drum&bass y programaciones que evocan el trip hop made in Manchester. Y en Sudáfrica, el kwaito aparece como el muy celebrado hijo dilecto del house y la música de raigambre regional.
Mientras tanto, en la Argentina, el tango electrónico parece anteponer la lucha por un presunto DNI musical a la creación de un sonido de veras novedoso, inmune a las demostraciones de pureza que siempre exigen los fundamentalistas del origen (tangueros o "modernos"). En "El capitalismo foráneo", de Gotan Project, se oye un discurso de Evita; en otra canción de La revancha del tango , la voz nombra uno a uno los integrantes de su panteón preferido, y en ese recitado incluye a Thievery Corporation y a Osvaldo Pugliese. Toda una declaración de intenciones que parece desconfiar de la música y aferrarse a la intervención oral, como si los propios creadores de este sonido se vieran obligados a reforzarlo y pedir permiso con una inesperada poesía programática en la que brille su legitimidad.
El look que imita por igual a Kraftwerk y al Sexteto Mayor, muy notable sobre todo en Gotan Project, así como el abuso de la palabra "tango" en los no pocos grupos que comparten este camino (Tanghetto, Ultratango, Narcotango, Tangodrims, Tangocrash, Zonatango), podrían ser síntomas de una desesperada necesidad de subrayar la identificación con las raíces, un asunto que en este caso devora la creatividad y termina por darle el gusto a las crueles antinomias que definen ciertas formas nacionales de pensar el arte, la política y la vida en general. ¿River o Boca? ¿Tango o música electrónica? Mar dulce no responde esa pregunta hueca, y tampoco otras tal vez más importantes: ¿Qué camino seguir? ¿El de la música para escuchar o el de la electrónica de dancefloor ? ¿El rock alla Cerati, el hip hop guarro, el popcito ligero o el rap poético? Todos interrogantes cuya mejor respuesta aún está lejos de la mayoría de edad.
<b> MAR DULCE. </b>



