
Los 150 años del teléfono: el gran invento de Graham Bell según Proust, Ray Bradbury, Agatha Christie y Scott Fitzgerald
Diez historias de ficción que marcan la vida de las comunicaciones telefónicas a lo largo de la historia
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“Señor Watson, venga a mi oficina, necesito verlo”. Esas fueron las primeras palabras que pronunció Alexander Graham Bell a través de su teléfono. Tres días antes, el 7 de marzo de 1876, se le había otorgado la patente por un aparato que permitiría transmitir sonidos vocales mediante señales eléctricas y esta prueba definitiva ayudaba a correr la atención de las controversias que se habían generado en torno al invento. Por un lado, la autoría era disputada por Antonio Meucci, un inmigrante italiano que había patentado un invento similar en 1871 pero no tuvo los diez dólares necesarios para renovar la patente en 1874. En 2002, la Cámara de Representantes de los Estados Unidos aprobó una resolución que reconocía que el trabajo de Meucci fue fundamental y que, de haber podido pagar sus tasas, Bell no habría obtenido la patente.

