
Los alumnos que ya no repiten el grado
El fracaso alcanzaba hace cuatro años al 38 % de los 4000 alumnos primarios; en el último año sólo repitieron ocho chicos
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En siete escuelas de Villa Soldati –seis estatales y una privada– los maestros lograron eliminar el índice de repitencia gracias a un programa de clases de apoyo dictado fuera del horario escolar y de capacitación docente.
El plan, financiado por la Fundación BankBoston, comenzó hace cuatro años y durante todo este tiempo los docentes lograron promocionar a más de 1000 alumnos que en años anteriores habían repetido o tenido problemas para pasar de grado.
"Cuando todo comenzó, había un índice de repitencia que alcanzaba al 38% de los 4000 alumnos que asisten a las siete escuelas. Ahora, ese indicador se redujo a un 0,2%: el año último sólo ocho chicos no pudieron pasar de grado", dijo a LA NACION el padre Benjamín Fernández, responsable del Instituto Nuestra Señora de Fátima, sede de uno de los colegios que lleva adelante el programa.
En las aulas de esa escuela, situada en Portela 2750, se dictan las clases de apoyo, a las que concurren chicos de los siete colegios.
"Las maestras evalúan costantemente a los alumnos. Cuando detectan que alguno tiene una dificultad con sus estudios llaman a los padres y les recomiendan que envíen al chico a las clases de apoyo", explicó la docente María del Carmen Raffa.
Y añadió: "Durante las clases de apoyo, los alumnos son reunidos en grupos de no más de doce. Con los maestros auxiliares repasan las materias y unidades que les cuesta entender. Los chicos, de acuerdo al progreso que van teniendo, pueden permanecer varias semanas o todo el ciclo educativo".
Tarea diaria
El programa de ayuda escolar tuvo una singular aceptación entre los padres de los alumnos. Muchos de ellos aún no han terminado la primaria y lamentan no poder ayudarlos en la tarea diaria.
A los 48 años, Miguela Lovena está terminando la primaria en la escuela nocturna del Instituto de Nuestra Señora de Fátima. Su hija Yesica Leguizamón, está en 5º grado y asiste dos veces por semana a las clases de apoyo. "El año pasado tuvimos muchos problemas, pues a Yesica le cuestan las matemáticas. Este año, por suerte, pudo asistir a las clases de apoyo y se nota que progresó un montón", afirmó Lovena.
"Este tipo de ayuda educativa –continuó la madre– tiene la ventaja de que las clases son planteadas como si el chico asistiera a una maestra particular. Los docentes trabajan en forma personalizada ayudando a resolver los problemas educativos de nuestro hijos."
Según Verónica Almada, el programa educativo ayudó a su hijo a no perder otro año. "Hace tres años Claudio repitió 2º grado. No prestaba atención a la maestra y se atrazaba con la tarea. El año último, gracias a las clases de apoyo pudo pasar a 5º grado", dijo.
"Ahora está en lista de espera para tomar esos cursos. Los maestros dicen que va bien, pero que lo anotaron por si necesita reforzar algún contenido de lengua o de matemáticas", concluyó Almada.
"El programa de apoyo escolar nos permite garantizar un servicio de alta calidad. Hay más de 100 maestros –distribuidos en las siete escuelas– que detectan los problemas de sus alumnos, que son corregidos con los aportes de los docentes en los cursos", dijo el padre Fernández.
Formación docente
El programa de apoyo escolar surgió casi por casualidad. "En 1997 la Fundación BankBoston donó 40 árboles para que sean plantados en un terreno cercano al instituto. Entonces, Fátima Marturan, representante de la asociación civil Fátima, nos propuso trabajar en un plan educativo en la zona", explicó Enrique Morad, vicepresidente de la fundación.
"Convocamos a los directores de las escuelas pública Nº 13, 15, 16, 17 18 y 20 y del Instituto Nuestra Señora de Fátima. De esa reunión surgió un plan de capacitación docente y el mencionado programa de ayuda escolar", recordó Morad.
El plan de capacitación docente, estuvo a cargo de profesores de la Universidad Católica de La Plata, que dictaron tres asignaturas: matemática, informática y lengua.
"Durante dos años 60 maestros se perfeccionaron. Aprendieron computación en el laboratorio de informática que la fundación donó al colegio de Fátima", agregó Morad.
El programa también contó con el apoyo de la Fundación Siderar, que en los últimos años impulsó una serie de proyectos similares en distintas escuelas de la provincia de Buenos Aires y la de Santa Fe. El éxito alcanzado llevó a los impulsores del programa a pensar en extenderlo a otras escuelas de Villa Lugano.
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