
Los fieles vivieron un calor sofocante
Durante la reunión de los jóvenes con el Papa la temperatura llegó a los 40 grados
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ROMA (De nuestra corresponsal).- Los cientos de miles de peregrinos que ayer caminaron al menos cinco kilómetros para llegar hasta el campus de Tor Vergata soportaron uno de los días más calurosos del verano, con temperaturas que rozaron los 40 grados. En un cielo sin nubes, bajo un sol tórrido, implacable, y una humedad superior al 80 por ciento, parecía realmente estar en Africa.
Conscientes de que más allá de la impresionante masa humana, la emergencia del "maxiencuentro" iba a ser justamente el terrible calor -los pronósticos metereológicos lo habían anticipado-, los organizadores entregaron millones de botellas de agua a los "baby-peregrinos" tanto a lo largo del camino como en el campus. Pero nada parecía ser suficiente para un clima tan sofocante.
Regados por mangueras de bomberos y por continuas lluvias artificiales, muchos jóvenes se sintieron mal, y el área era un ir y venir de ambulancias. Decenas de equipos de socorro e igual número de voluntarios se ocuparon de cientos de casos de deshidratación, desmayos y malestares.
El problema es que en Tor Vergata, un espacio de más de 300 hectáreas especialmente preparado para la ocasión, no hay ni un solo árbol y las únicas carpas montadas eran para la sala de situación o centros de emergencia sanitaria. La sombra se convirtió entonces en algo deseado por todos, y no había gorra o chorro de agua que alcanzara para resistir el agobio.
Los jóvenes, y entre ellos muchos argentinos, como Víctor Feo, Mariela y Sabrina Paradisi, y Romina Giménez, de Avellaneda, igual se las ingeniaron para protegerse de los rayos del sol. Y armaron seudocarpas utlilizando como techo banderas, toallas, pareos o cualquier otra cosa y como columnas las vallas que delimitaban las distintas áreas, cañas de bambú o hasta botellas de agua vacías apiladas.
"El calor es realmente tremendo, podrían haber previsto un poco más de resguardo del sol, pero bueno, somos jóvenes, y por el Papa estamos dispuestos a esto y mucho más", comentaron, con caras de agotamiento.
Los 40 grados, sin embargo, no impidieron a los chicos cantar, bailar, agitar banderas desaforadamente, así como ducharse divertidos debajo de las fuentes sembradas por todo el campus.
Al caer la noche obviamente la situación mejoró, aunque siguió el clima pesado, y no hizo falta entrar en las bolsas de dormir. Para hoy se prevé otro día con temperaturas africanas.





