
María Delia Gatica
El sepelio
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En el pueblo de Quines, al pie de la sierra del norte de San Luis, recibió sepultura doña María Delia Gatica de Montiveros, escritora, docente e investigadora cuya excepcional trayectoria la constituyó en una de las más destacadas referencias intelectuales de esa provincia en el transcurso del siglo pasado.
Narradora, poeta, memorialista, historiadora, pedagoga, lexicógrafa y rastreadora incansable de las antigüedades de su tierra, hizo al conocimiento del folklore local aportes invalorables que le valieron los mayores reconocimientos en los ámbitos de estudio vinculados con las cosas criollas y con la antropología en general.
Nacida a fines de 1907 en Luján de San Luis, en el seno de una familia de viejo y señorial arraigo en la zona, como a pocos le cupo ver desde una perspectiva rural y pueblerina -"casa señera prolongada en huertas", escribió alguna vez- las portentosas transformaciones sobrevenidas durante el prolongado lapso de su existencia. Supo en ese trance recoger testimonios de circunstancias que sólo habrían de sobrevivir en la nostalgia y, al mismo tiempo, ayudar a los demás a adaptarse a los tiempos que llegaban.
Maestra de grado, profesora secundaria y doctora en Filosofía y Letras por la Universidad Nacional del Litoral, ejerció los tres niveles de la enseñanza. Fue directora del Centro de Investigaciones Folklóricas Profesor Dalmiro S. Adaro, de relevante actividad en San Luis y en las restantes provincias cuyanas, y del que participaron otras figuras notables de la erudición puntana como la extinta Dora Ochoa de Masramón y el doctor Jesús Liberato Tobares.
En 1969 fundó la revista Virorco, que dirigió hasta su muerte, una de las publicaciones culturales más notables por su contenido y duraderas de cuantas han aparecido en el interior.
Innumerables cargos y cometidos e inquietudes e iniciativas referidas al deseo de saber y de enseñar forman el entramado de su vida, recompensada con numerosos reconocimientos y distinciones, sin que su profusión -ocurrida al entrar con entera lucidez en la categoría de nonagenaria- consiguiese menoscabar su vitalidad y buena disposición, incólumes hasta hace apenas un año, cuando su estado general comenzó a declinar.
Autora de una treintena de libros, se destacan entre ellos "Cuentos de don Benito", de 1952; las hermosas memorias de "A la sombra del naranjal", de 1976, y el "Diccionario de regionalismos de la provincia de San Luis", obra de su ancianidad que vio la luz en 1995 y que es una de las más importantes contribuciones recientes al conocimiento del habla de los argentinos.

