Mariano Manzanel: "Del baúl de los recuerdos sale todo: lo bueno y lo malo"
Estuvo a punto de jugar en primera, pero el destino quiso otra cosa; a cambio, se hizo novelista
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Mariano Manzanel soñaba con jugar en el primer equipo de Lanús. Era una de las mayores promesas futbolísticas. Compañeros, rivales y directores técnicos hablaban de él y de su futuro de estrella. Estuvo a pocos minutos de debutar en un partido contra Belgrano de Córdoba. Pero un gol inesperado del equipo cordobés y una posterior lesión en una de sus rodillas terminaron abruptamente con una carrera promisoria. Veinte años después del duro golpe, cumplió su sueño de jugar en primera. Pero no en una cancha de fútbol, sino en el mundo de la literatura.
La editorial Océano publicó en diciembre pasado la primera novela de Manzanel, de 41 años. Jugarás en primera, es la historia de "el Polaco", un pibe que prometía ser un gran jugador de fútbol, pero por una lesión su carrera se truncó. Podría ser una autobiografía, pero no lo es. En las 254 páginas, el novel escritor cuenta la vida de muchos jóvenes que se preparan y sueñan para jugar a la pelota de forma profesional y, por distintas circunstancias, no lo logran.
La primera novela de Manzanel fue prologada por Eduardo Sacheri, un escritor que, como sostiene el autor de Jugarás en primera, "lleva la bandera de la literatura del fútbol bien arriba". Antes de escribir el libro, Manzanel se relacionó de distintas maneras con los medios de comunicación: comentó fútbol en Mitre y la FM Radio con Vos y tuvo una columna de literatura en Continental.
Con Jugarás en primera, el ex futbolista de las divisiones juveniles de Lanús le pudo poner el punto final a su dolor por no haber podido jugar profesionalmente en el fútbol grande.
-¿Cómo nació la novela?
-Yo había escrito un par de cuentos. Pero un día estaba en el café al que voy siempre, miré por la ventana, empecé a escribir y me di cuenta de que estaba escribiendo mi vida. Fue un torbellino. Me paralizó. Nació así, pero Jugarás en primera es la vida de un montón de pibes que sueñan con jugar al fútbol. Se trata de una novela de barrio y lo que le pasa a "el Polaco" es lo que le pasa a la gente todos los días.
-¿Cómo fue el camino para que el futbolista se transformara en escritor?
-La lectura me fue llevando. Cuando me dejaron libre de Lanús sentí como si me hubiesen echado de la casa de mis viejos. Me lo tomé como si el fútbol tuviera algo personal conmigo. Después entendí: yo era uno más de millones de chicos. Para salir adelante no quise ir más al club y me mudé. Estaba mal, enojado y me mudé a Capital. Y en la primera caja que abro en la mudanza aparece El túnel, de Sabato, y lo leí en una noche. Ése fue el primer clic. Me sentí distinto. Comencé a escribir en hojas sueltas relatos.
-¿Jugarás en primera tiene mucho de vos? ¿Te costó llevar parte de tu vida al papel?
-Casi me muero. Nunca me deshidraté tanto jugando al fútbol como cuando escribí el libro. Uno va a buscar al baúl de los recuerdos y sale todo: lo bueno y lo malo. Me costó mucho. Con este libro hice el duelo definitivo, tardé casi 20 años.
-¿Cuándo te sentiste escritor?
-Cuando en un taller un compañero que ya había publicado siete novelas estaba emocionado con lo que yo escribía. Ahí sentí que tenía una gran historia entre manos. La editorial, con su apoyo, me hizo sentir escritor desde un primer momento. También, cuando escribí un cuento, llamado "El Gallego", Juan Carlos del Missier lo leyó al aire en Radio Mitre y tuve una muy buena devolución que me hizo sentirme seguro.
-¿Qué escritores son tus referentes?
-Osvaldo Soriano, que fue un grandísimo escritor muy poco valorado en nuestro país; Eduardo Sacheri hizo cosas muy importantes y llevó la bandera de la literatura del fútbol bien arriba. Leo las obras de Roberto Arlt, Anton Chejov y Ernest Hemingway. Leo muchos ensayos de literatura. Carlos Ruiz Zafón me sacudió mucho con su libro La sombra del viento.
-¿La novela te sanó las heridas futbolísticas?
-Cuando le puse la palabra finhice un suspiro largo, y ese fin es el final del dolor. Hoy me siento más tranquilo.
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