
Más allá del ser y el tiempo
APORTES A LA FILOSOFIA Por Martin Heidegger-(Biblos, Almagesto y Biblioteca Internacional)-Trad.: Dina Picotti-(414 páginas)-($35)
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Prevengamos, ante todo, al inadvertido. Quien aspire a acercarse por primera vez a la obra de Martin Heidegger mediante este libro no tardará en ver frustrada su intención. Nada más lejos de una accesible propuesta introductoria que estas páginas pobladas de intrincados fragmentos, sabiamente inorgánicas, y cuya opacidad sin embargo no dejará de resultar atractiva para quien ya esté familiarizado con las luces y las sombras de este notable pensador.
Se sabe que los manuscritos de estos Aportes... (933 páginas) fueron redactados entre los años 1936 y 1938. Fritz Heidegger, hermano del autor, concluyó su copia a máquina en mayo de 1939. No obstante, sólo en 1989 se las dio a publicidad, como parte de la edición de las Obras Completas, iniciada en 1949. Heidegger les había adjudicado un lugar preciso en el orden que debía seguirse en la difusión de sus trabajos. Sobre la relevancia de estas páginas para el propio escritor poca duda puede caber si se recuerda que él las subtituló "Acerca del evento" y que el evento, según declaró, "es, desde 1936, la palabra conductora de mi pensamiento".
Fragmentos son, pues, estos Aportes... Suman doscientos ochenta y uno. Todos están debidamente enumerados. Pero hay que advertir que antes que a algo primeramente incompleto, la noción de fragmento remite aquí a una forma eminente, a un indicio decisivo. Tanto a una indicación que mucho sugiere como a un dato imprescindible por su fuerza iluminadora. Ni más ni menos que como en el caso de Heráclito de Efeso, cuya complejidad le valió el mote de "oscuro" pero no la indiferencia de la posteridad.
Hay consenso entre apologistas y expertos en cuanto a que esta obra, ajena a toda intención sistemática, constituye el más ambicioso proyecto concebido por Martín Heidegger desde la edición, en 1927, de su libro fundamental: Ser y tiempo. Ambicioso, claro está, por lo que en ella se intenta, aún más que por lo que en ella se logra, y conste que es el propio Martin Heidegger quien así insiste en proponerlo. En efecto, estos Aportes... quieren serlo como expresión de la necesidad y la dificultad de ir más allá de los planteos ontológicos que, en 1927, buscaban el modo propicio de dar relieve a la pregunta por el ser. Pero debemos cuidarnos de creer que el "fracaso" del filósofo en alcanzar la meta anhelada no constituye de por sí un logro excepcional. Si, de hecho, el valor de una vida puede ponderarse estimando la calidad espiritual de los esfuerzos realizados para llegar adonde se lo desea, no hay duda de que sólo los creadores de excepción fracasan como Heidegger fracasó.
En estas páginas que recién ahora se dan a conocer en castellano, Heidegger extrema el empeño (cosa que en su caso implica una auténtica hazaña crítica y autocrítica) en explorar originalmente la visión del "sentido" como manifestación de la verdad, así como "el evento" o el "acaecer" concebido, en su estricta terminología, como modalidad del "esenciarse del ser".
Las obras que Heidegger dio a conocer en vida, tras la publicación de Ser y tiempo, se hacen eco de este desvelo decisivo: el de alentar la voz de un pensamiento que ya no sufra los embates y condicionamientos de la metafísica clásica. Y en todas ellas se advierte la potencia de un proceder renovador y necesariamente inconcluso, pues Heidegger se considera parte de la misma época a cuya superación nos invita. Sus Aportes... operan, pues, en consonancia tanto con el imperativo de oír el llamado de una nueva visión de la verdad y del ejercicio de la filosofía, como con la imposibilidad momentánea de dejar atrás de una buena vez "la época de la imagen del mundo" y ese "no pensar" que constituye "lo gravísimo de nuestra época grave".
Abundan en estas cuatrocientas páginas conceptos innovadores, tan cautivadores como complejos, tales como los de "resonancia", "pase", "salto", "último dios" y especialmente el de "evento", cuya relevancia ya ha sido mencionada. Con ellos, Heidegger busca abrirse camino en el ocaso del quehacer metafísico y en la agonía de una época de la que él mismo aún se siente integrante: la modernidad tardía.
El extraordinario esfuerzo realizado por Dina Picotti como traductora de los Aportes... la califica --junto a José Gaos y Jorge Eduardo Rivera, otros dos grandes traductores de Heidegger-- como uno de los más eficaces difusores, en nuestra lengua, de la palabra del pensador alemán. Se advierte que su fidelidad al sentido de esa palabra ha sido extrema y su proceder siempre ponderado, aun cuando, como ella misma lo admite, los buenos frutos de su labor interpretativa desconozcan, más de una vez, "la soltura o belleza del estilo" que Heidegger supo imprimir al enunciado de sus ideas.
Libro de estudio antes que de lectura, estos Aportes... serán materia de consulta renovada allí donde Martín Heidegger siga siendo reconocido como uno de los maestros de la filosofía del siglo XX. Quienes fueron capaces de aunar decisión, empeño y calidad para dar a luz en castellano una obra de semejante envergadura conceptual prueban que en la Argentina aún vive, pese a todo, la gran tradición editorial que dignificó nuestro pasado.

