
Mecanismos despiadados
Nicola Costantino exhibe en Ruth Benzacar máquinas para zombis, un film con nonatos y un provocativo Savon de corps que fue presentado en el Malba
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Desde hace una década, el trabajo de Nicola Costantino gira alrededor de la muerte. En 1994 expuso una obra con la que inauguró la saga de los cadáveres de animales reproducidos en calcos de silicona con obstinada precisión. Sin título, presentado en esa ocasión, era el calco de un cerdo, sujeto con una corredera a un transportador de hierro que lo llevaba desde el matadero hasta la cámara refrigeradora.
Luego se sucedieron en sus creaciones las vestimentas de simil piel humana, los cadáveres de animales comprimidos en esferas, y los nonatos de terneras y potrillos que parecían cobrar vida. Desde entonces optó por lo abyecto (el cadáver, para Julia Kristeva, es el signo más extremo de la abyección). Sus obras también pueden ubicarse en el registro del arte "despiadado" (para utilizar la precisa expresión de Paul Virilio).
En 1998 Costantino expuso los Chancho - bolas, un conjunto de esferas pulidas de aluminio o resina, de diferentes tamaños (según la edad de los animales), que parecían encerrar en su interior el testimonio de alguna muerte violenta, criminal o catastrófica, no natural. Se podían percibir en la superficie, comprimidas y deformadas, las colas, las orejas, las pezuñas, las trompas y otras partes de los cadáveres de los porcinos. En la exhibición personal que presentó en el Museo Nacional de Bellas Artes, exhibió Cajas, una instalación compuesta por grandes cajones de madera abiertos; en su interior había una buena cantidad de calcos en silicona de nonatos de potrillos y de terneros brutalmente prensados, en diferentes posiciones.
La serie de obras con animales muertos es extensa. En ocasiones utilizó nonatos de terneras y potrillos que parecen cobrar vida, como en Limbo de nonatos, una instalación compuesta con calcos en poliéster de potrillos y terneros colocados en diferentes posiciones, con actitudes corporales que los hacía parecer vivos, con los ojos abiertos, algunos con las bocas abiertas, otros acostados en el piso.
Máquinas y placeres
En la exposición que presenta en la galería Ruth Benzacar con el título Animal Motion Planet, los animales muertos están sugeridos por las terribles máquinas ortopédicas, ingeniosas y precisas. Los aparatos -que no dejan de remitir a Locus Solus, un libro que Raymond Roussel publicó en 1914- funcionan a la perfección y, aunque los animales -terneros y potrillos- no están instalados en ellas, los movimientos de cada una de sus partes anatómicas se identifican sin dificultad.
Un breve filme que se proyecta en un espacio anexo, muestra un grupo de animales nonatos gozando de una vida que recuerda a los zombis, muertos que caminan a los tumbos y realizan las acciones físicas de manera mecánica, con la mirada helada y desenfocada.
La obra de Costantino también está vinculada con los mundos del deseo, de la moda y el placer. En una vía que asocia la muerte y con la haute couture, realizó la instalación Peletería con piel humana, en la cual utilizó telas que eran calcos en siliconas de piel humana. El conjunto de vestidos y abrigos femeninos -exhibido en la Bienal de San Pablo-, con excelente diseño y precisa confección, estaba presentado en una enorme vidriera, como en una tienda de modas, sobre austeros maniquíes. La obra era perturbadora por la evidencia inocultable de la muerte
La moda, "hermana de la muerte", como diría Giacomo Leopardi, está presente también en otra de las obras expuestas por Costantino: el Savon de corps. En 2003 la artista se sometió a una lipoaspiración, su propósito era utilizar la grasa eliminada en la elaboración de refinados jabones de tocador. El Savon de corps que finalmente produjo, está integrado por un 3% de esencia de Nicola, 20% de aceiwte de coco, y otros elementos. Su forma es la de un torso femenino de suaves curvas, huele a leche con caramelo y está presentado sobre una jabonera diseñada por la artista, en un elegante exhibidor.
Lo acompaña un anuncio con la fotografía de Costantino en la posición típica de una modelo que proclama las virtudes de un producto destinado a la higiene y la belleza personal. La sugestiva "modelo" está en una piscina, con ropas casi transparentes de su propia confección, con las piernas sumergidas en el agua, mirando el objetivo de la cámara. El anuncio que proclama las virtudes del jabón, sugiere: "Prends ton bain avec moi" (Toma tu baño conmigo). El idioma francés es parte de la estrategia publicitaria, remite al glamour del mundo de la cosmética y al lujo.
Más allá de la erótica invitación y del deseo consumista que pueda provocar el anuncio, la obra suscita cierto malestar. Sin duda, lo traumático es la posibilidad del contacto del propio cuerpo con la grasa extraída del cuerpo de la artista. Los fluidos del "otro" son sucios, repugnantes, abyectos.
La instalación de Costantino dirige su discurso hacia el cuerpo y la obsesión por la belleza y la juventud, la cosmética de lujo, la publicidad de los productos deseables, etcétera. Aunque se utilizó la grasa extraída del cuerpo de la artista, y la intención está explícita en la obra de toda una década, es inevitable la controversial referencia a las atrocidades nazis. Los fantasmas del exterminio, del horror, no dejan de sobrevolar en el siglo XXI.
Nicola Costantino (1964) nació en Rosario; es graduada en artes en la Universidad Nacional de su ciudad natal. Estudió escultura con Enio Iommi y trabajó en el Taller de Barracas, de la Fundación Antorchas, que dirigían Pablo Suárez y Luis Fernando Benedit. En 1995 se instaló en los Estados Unidos, como beneficiaria de un programa de intercambio, para trabajar en la Houston School of Art. Desde hace algunos años es una de las artistas argentinas que recibe mayor cantidad de invitaciones de galerías, bienales y curadores de muestras temáticas del exterior.
(En galería Ruth Benzacar, Florida 1000, hasta el 28 de agosto.)



