Misterios de la vida de barrio

Los microcuentos y poesías que se publican en esta página forman parte del libro en preparación Las ciudades perdidas van al paraíso. En ellos, la novelista y poeta argentina, autora de Sueños del seductor abandonado, recrea con pinceladas de humor y lucidez personajes y situaciones de la vida urbana inquietantemente cercanos
(0)
25 de mayo de 2003  

¿cuánto cuesta?

Aquí hay un solo político que hace todo lo que haga falta. Así nosotros pastamos alegremente con la cara al sol. Y cuando encontramos una pepita de oro una flor una gallina desorientada por el calor una mujer aburrida de su virginidad un grupo de soldados enemigos hacemos un paquete y partimos juntos a la mansión presidencial para entregarle el botín. No sea que deje de protegernos. Gordo adorado. Queridísimo jerarca del paraíso.

Mascarita

Exangüe despintada la ciudad yace sin pulso. Los adolescentes hacen como si vinieran a resucitarla y grupos de turistas dicen a grito pelado que nunca estuvo más hermosa más accesible más tierna.

Direcciones perdidas

La chica se acuerda donde vive su familia pero como la echaron para siempre hace diez minutos no se anima a regresar. La madre espera sentada que vuelva. Espera sentada delante de la puerta para echarle doble y tercera llave. La chica no entrará a la sala como corresponde. Planea llegar por la ventana vestida de asesina armada hasta los dientes. No sabe que con el tiempo que le tomará crecer se le habrá olvidado el camino y apenas reconocerá a la extraña incomprensible decimos nosotros adónde vamos a ir a parar tanta violencia ni se conocían mire usted ni se conocían.

descarada

Hoy de puro distraída salí a la calle con la cara de mi madre

Cada vez la entiendo menos

Cuanto más quiero disimularla con ropa

metérmela en el bolsillo

fletarla como material de exportación

más miedo me da perderme en su edad

naufragar para aquí y para allá.

entre sus recuerdos y los míos

confidencialmente

esa ciudad corrió el telón hace poco tiempo

nada le importan ya sus afeites

sólo busca alguien que recoja la basura

algún aventurero que quiera reconquistarla

y llevarla a una cucha limpita

(ustedes saben ella siempre tuvo vocación de perrito faldero)

el comercio está repuntando

en las calles de mi ciudad hay una esquina donde los inmigrantes venden fotos de parientes equivocados y esconden a los niños para que los padres no los vean nunca desamparados.

A mí no me gustan las minas con problemas

Carmela tiene cuatro novios que la siguen por detrás y por delante ella acelera y disminuye pero misteriosamente la velocidad siempre está mal y dale con que Juan no la alcanza y Rafael le huye. De los otros dos mejor no hablemos porque si se enteran ya se sabe.

Dios los junta y ellos se separan

Cuando Mario y María se encontraron en el parque ella llevaba un anillo de compromiso y él andaba en motocicleta. Ahora se hablan por teléfono celular para planear un viaje en avión que el novio de María está arreglando en la agencia de viajes donde trabaja.

Mañana le darán la noticia desde el aeropuerto antes de partir hacia un país donde otra vez pasearán por un parque con los ojos abiertos a ver qué pueden pescar en camino a la estación de ómnibus o de tren para que siga la historia con bombos lágrimas y mucha pero mucha emoción abejitas de mi panal con toda la miel y la ternura que nos caracteriza.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.